Las Provincias

Echávarri y la Generalitat parten de cero tras el fracaso de su última intentona

  • Ambas administraciones mantienen su apuesta por Rabasa, como quiere la multinacional, y buscan una ruta a seguir que no pase por Ortiz

Diez años después de que se comenzase a negociar la llegada de Ikea a Alicante, el Ayuntamiento y la Generalitat van a replantearse el proyecto desde cero, pero con la premisa de su instalación en Rabasa.

El alcalde, Gabriel Echávarri, mantuvo ayer una reunión con la consellera de Obras Públicas y Vertebración del Territorio, María José Salvador, para intentar buscar una salida en el callejón sin ellas en el que parece haberse convertido la implantación de la multinacional en la ciudad. Muy buenas intenciones y pocas soluciones salieron de este primer encuentro con Salvador tras la aceptación del desistimiento. Y es que hay que recordar que la primera reunión la mantuvo el alcalde directamente con el presidente de la Generalitat, Ximo Puig.

Fracasado el plan para comprar terrenos que se lanzó entonces como propuesta, tras el rechazo de Compromís a secundarlo tanto en la Generalitat como en el Ayuntamiento, Echávarri y Salvador mantuvieron, pese a todo, sobre la mesa, el nuevo proyecto que Ikea ha presentado para instalarse en Rabasa, que reduce las expectativas comerciales pero plantea los mismos problemas éticos o estéticos que su predecesora ATE, la presencia de Enrique Ortiz entre los propietarios de terreno. No parece que se le vayan a plantear ubicaciones alternativas, al menos en Alicante.

Ambas instituciones dicen que van a trabajar «conjuntamente y con la máxima colaboración para fijar una hoja de ruta a seguir» y que van a analizar «todas las posibilidades legales y urbanísticas así como todas las opciones posibles para la llegada de Ikea a Alicante».

Desde el Consell se ofrecen a «facilitar» la llegada de esta inversión a través de diferentes vías, como los planes parciales como se está haciendo con la ampliación del Parque Empresarial de Elche, o bien mediante el Programa de Inversión Estratégica Sostenible (PIES) que anunció el presidente de la Generalitat, y que se aprobará en la próxima modificación de la Ley de Ordenación del Territorio (LOTUP). El problema es, precisamente, que ni siquiera están aprobados todavía. Y que, se use la figura que se use, no está claro cómo salvarán el escollo mencionado de la titularidad de los terrenos.

«Los técnicos analizarán la situación y las diferentes partes estudiarán las opciones más adecuadas para desarrollar esta actuación con la mayor eficiencia posible», apuntaron desde el departamento de Salvador al acabar la reunión.

Un encuentro en el que no estuvo presente el concejal de Urbanismo de Alicante, Miguel Ángel Pavón, al que hasta ahora Echávarri ha mantenido al margen de las negociaciones. Sin embargo, sí tuvo la deferencia de llamarle tras la reunión para explicarle lo que se había tratado en ella.