29 DE OCTUBRE DÍA MUNDIAL CONTRA EL CÁNCER DE MAMA

Objetivo: diagnóstico precoz

El cáncer de mama es el más común entre las mujeres, con 2.700 casos cada año en Valencia y casi un 30% de población que no acude a revisión

Isabel Domingo
ISABEL DOMINGOValencia

Terelu Campos, Anastacia, Luz Casal, Olivia Newton-John, Esperanza Aguirre... Son algunas de las mujeres conocidas que han padecido cáncer de mama en los últimos años. Pero también están Laura, Marta, María Jesús y un largo etcétera de nombres que engrosan las filas del tumor más frecuente en las mujeres, que afecta actualmente a unas 100.000 personas en España y del que cada año se detectan 2.700 casos en la Comunitat Valenciana.

Representa, además, cerca del 30% de los cánceres diagnosticados en la población femenina valenciana. Casi el mismo porcentaje de personas que no acude al programa de cribado que desarrolla la Conselleria de Sanidad desde 1992 y que alcanza a unas 720.000 mujeres (el 100% de la población de entre 45 y 69 años).

De ahí que, hoy 19 de octubre –Día contra el Cáncer de Mama– que inundará de color rosa edificios, objetos y redes sociales, los expertos insistan, un año más, en la importancia de la prevención y del diagnóstico precoz como primer paso para mejorar las posibilidades de curación.

«Lo más importante es diagnosticar antes de que suceda algo. Cualquier bulto es sospechoso y, por tanto, hay que acudir al médico», explica el jefe de servicio de Oncología Médica de la fundación IVO, Vicente Guillem, quien recuerda que este tumor «tiene una incidencia elevada y una mortalidad importante (6.300 mujeres cada año en España) a pesar de los grandes avances, que llevan a una curación elevada», situada en torno al 90% pasados los cinco años tras detectarse la enfermedad.

La AECC, detrás de los talleres y la atención social

Son varias las actividades que la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) de Valencia desarrolla para las mujeres con cáncer de mama. Además del Centro de Diagnóstico Precoz en el que se realizaron 14.871 visitas a mujeres el año pasado, la entidad que preside Tomás Trenor cuenta con talleres gratuitos que sirven como terapia ya que se comparten experiencias con otras personas en situación similar. También ofrece el servicio de atención social, donde un trabajador social las orienta y ayuda en temas como prestaciones a las que pueden tener acceso o cómo solicitar la baja laboral, además de contar con un banco de material ortoprotésico. Otro servicio destacado de la AECC es el de los psicooncólogos, ya que ofrece de forma gratuita terapias individuales y grupales por parte de profesionales tanto en la sede de la entidad como en siete hospitales de la provincia.

Porque la tasa de mortalidad se ha reducido en los últimos años al tiempo que se han incrementado los avances en cirugía (entre el 70-80% es conservadora), en radioterapia (sólo se irradia la glándula mamaria) y se han descrito cuatro tipos distintos de tumores de mama.

A pesar de ello, según los datos de la Asociación Española contra el Cáncer, una de cada ocho mujeres desarrollará un cáncer de este tipo a lo largo de su vida sin que, según Guillem, se sepan las causas concretas. Eso sí, «no es hereditario», ya que sólo entre el 5-10% de los tumores tienen genes alterados de forma hereditaria.

Influye la edad, ya que a partir de los 50 años la incidencia es «más grande», y también factores como no haber tenido hijos, los tratamientos hormonales sustitutivos de la menopausia, la ingesta de alcohol o la obesidad.

Los hombres también pueden sufrir esta tipología de tumor

Cuando se habla de cáncer de mama, se piensa de forma inmediata en la mujer. Sin embargo, los hombres también pueden sufrir esta tipología de tumor. Es una rareza clínica pero las cifras están ahí: ellos representan entre el 1 y el 2% de todos los cánceres de mama diagnosticados. Es decir, por cada 100 mujeres, apenas hay un varón. Es más habitual que aparezca en torno a los 50 años y que se detecte en un estadio más avanzado. Además, es fácil que se escape a la sospecha de médicos no especializados, dado que la alerta siempre salta ante la presencia de un bulto anómalo en el pecho de una mujer; en el caso de un hombre, la primera sospecha es casi siempre un acumulo de grasa.

De nuevo, la clave de la prevención, que, además, permite localizar el tumor en los estadios iniciales incluso cuando la paciente no detecte ningún síntoma. «Facilita mucho el trabajo y el tratamiento», apunta la psicoóncologa de la Asociación Española contra el Cáncer de Valencia, Cristina Flor. Ella forma parte de otra de las partes clave en la evolución de las pacientes diagnosticadas: la ayuda psicológica.

La ayuda psicológica a las pacientes debe considerarse una parte más del tratamiento

«Ayudamos a filtrar la información, ordenar los miedos, minimizar los problemas y enseñar a afrontar la situación», relata esta especialista que trabaja en La Fe. A la consulta llegan mujeres «impactadas tras la noticia, desbordadas por todo lo que anticipan que va a traer la enfermedad. Eso genera ansiedad y bloqueo». Su tarea consiste en convertir el revés que supone un diagnóstico de cáncer «en una segunda oportunidad», una etapa en la que el apoyo familiar «es importante».

Junto a la prevención y el apoyo psicológico, existe otro aspecto que, hasta ahora, no se ha puesto sobre la mesa y sobre el que alertan tanto las afectadas como los médicos: el día después. «Cuando la mujer está curada sigue sin recuperar su normalidad porque tienen secuelas físicas o psíquicas. No llevan el ritmo normal en lo personal, laboral o social», reflexiona el doctor Guillem. A su juicio, «es algo que habrá que abordar con más profundidad, mejorar ese después tras la enfermedad en sí». Es decir, atender la llamada «enfermedad silenciosa».

Mª JESÚS FERNÁNDEZ - 46 años «No hay que tener miedo a una mamografía»
Optimismo. María Jesús insiste en que no hay que tener miedo. «Hoy hay muchos avances», dice.
Optimismo. María Jesús insiste en que no hay que tener miedo. «Hoy hay muchos avances», dice. / J. J. Monzó

Una revisión ginecológica rutinaria hizo saltar las alarmas en casa de María Jesús, una valenciana de 46 años que este mes se enfrentará a una nueva operación dentro de su particular batalla contra el cáncer. Lleva desde 2014 haciendo frente a una enfermedad que llegó en forma de bulto. «Era benigno pero en la mamografía se vio que había pequeños tumores extendidos en la mama», cuenta e insiste en que «no hay que tener miedo a hacerse una mamografía».

Del primer día en la consulta recuerda, sobre todo, quedarse en blanco y la cara de su madre. «La miré y me dio fuerzas para plantar cara. Supe que me quedaba mucho por hacer en la vida», confiesa. De hecho fue ella quien dio ánimos a su familia: «A mi padre le dije: Hoy te dejo llorar pero mañana no, si no, me hundiré». De ahí que María Jesús haga hincapié en la importancia de contar con la ayuda de un psicólogo desde el primer momento. «Esto es como una montaña rusa. Parece que vas a poder con todo pero tienes días», cuenta esta mujer que ha tenido que enfrentarse a siete operaciones.

Afrontó la enfermedad volcándose en estudiar para ampliar su formación de cara a su vuelta al trabajo, donde ahora no encuentra las mismas oportunidades. «Quedan secuelas y ahí también hay que ayudar», reclama.

LAURA BAS - 41 años «Lo acepté y era yo quien consolaba»
Normalidad. Laura llevó la enfermedad con naturalidad, especialmente con sus hijos.
Normalidad. Laura llevó la enfermedad con naturalidad, especialmente con sus hijos. / J. J. Monzó

Esta enfermera se descubrió un bulto en el pecho mientras se duchaba. Aquello se transformó en una mamografía, biopsia, quimioterapia y una mastectomía completa «por decisión propia». De aquello se cumple ahora un año, un tiempo en el que Laura intentó «llevar la enfermedad de la mejor manera posible». De hecho, habló con naturalidad del cáncer a sus hijos pequeños, que fueron quienes ayudaron en su corte de pelo. «Lo acepté tal cual y era yo quien consolaba a todos», explica.

No tuvo miedo en ese momento, el temor surgió al después. «Nadie te lo dice pero vuelves a la vida y te das cuenta de que no eres la misma», dice. Ella se refugió en el deporte (le encantaba correr) y en sus amigos. «He recibido muchísimas muestras de apoyo», recomienda «actitud, vivir cada momento con energía», añade.

MARTA NAVA - 42 años «Lo tomé como una segunda oportunidad»
Apoyo. 'Quillo', que llegó desde Cádiz, fue un gran apoyo para Marta.
Apoyo. 'Quillo', que llegó desde Cádiz, fue un gran apoyo para Marta. / Irene Marsilla

TAC, biopsia, células tumorales y un cáncer de mama con metástasis en la primera vertebra cervical. Fue el diagnóstico al que se enfrentó Marta tras sufrir una caída en el trabajo que ayudó a descubrir que le faltaba hueso en una vértebra. Un calvario de meses de pruebas e incertidumbres que le sirvió para «sacar fuerzas de no sé dónde. Aún hoy no sé si he asumido y soy consciente de lo que he pasado».

Ella decidió tomar «como una segunda oportunidad» la irrupción del cáncer de mama en su vida. «Siempre estaba estresada sin tiempo para mí. Decidí que ahora debía cuidarme más y cambiar mis hábitos porque la vida había optado por frenarse», cuenta. Todo ello entre visitas al médico, psicólogo, quimioterapia, sesiones de meditación... Hoy tiene controlado el tumor, hizo el Camino de Santiago con otras jóvenes que conoció en un taller de la AECC y se marchó a recorrer Bali y Filipinas tras la primera revisión en la que supo que todo estaba bien.

«Sufrí mucho por mi familia. Yo no era capaz de llorar. Veía el miedo en los demás pero yo no dejaba que saliera», recuerda Marta, muy agradecida «a los ángeles que aparecieron en mi vida» (el equipo médico). «Es un camino duro, pero se sale», dice a aquellas que se enfrenten ahora a un tumor.