El galimatías de la movilidad

Nueve normativas diferentes en Valencia y municipios limítrofes convierten en un caos la circulación con patinete o bici

Burjassot. Una ciclista circula por el carril bici. / Damián Torres
Burjassot. Una ciclista circula por el carril bici. / Damián Torres
MAR GUADALAJARA

Diariamente se producen 900.000 desplazamientos de entrada y salida a la ciudad. La mayoría de ellos se sigue realizando en coche, (41,3%) y una cifra mucho más baja es la que representa el uso del transporte público en el área metropolitana, tan solo un 13,6% de valencianos lo usan. Pero 120.000 trayectos diarios se realizan en bicicleta. Son datos que maneja el informe realizado por la conselleria de Vivienda y Obras Públicas, a partir de una encuesta, con la intención de poner en marcha el Plan Básico de Movilidad del Área Metropolitana.

No cabe duda de que los principales tránsitos se producen entre Valencia y el resto de municipios. Precisamente por ello, la falta de alternativas efectivas podría traducirse en un aumento del uso de la bicicleta o de Vehículos de Movilidad Personal (VMP), como los patinetes eléctricos. Sobre todo entre los municipios que limitan con la ciudad.

Más de una veintena de localidades de la primera corona metropolitana limitan con el área de Valencia. Cada una de ellas se rige por una normativa de movilidad diferente. Analizando ocho de los municipios limítrofes se confirma la colisión entre ordenanzas y las contradicciones que se encuentran los ciclistas una vez alcanzan un término municipal diferente al de Valencia, o a la inversa.

Asociaciones de seguridad vial y vecinos piden acabar con el descontrol

Pedaleando por el paseo de la playa de la Malvarrosa, con la Marina y el puerto a la espalda, se puede alcanzar la playa de la Patacona. Al llegar y atar la bicicleta a una farola se podría estar infringiendo la normativa, ya que, mientras esta acción sí está permitida en la ciudad, sería una infracción en otro término municipal como el de Alboraya.

El consistorio de este municipio está estudiando un Plan de Movilidad en el que se incluiría una nueva normativa. El alcalde de Alboraya cree que es necesaria mejorar la «conexión ciclable con la ciudad y por ello estamos estudiando medidas como la comunicación entre la playa y el núcleo urbano y los núcleos de playa entre sí o la conexión de los carriles bici del pueblo con los de la ciudad y el resto de la comarca», explica Miguel Chavarría.

Un ciclista, seguido de varios coches en Burjassot.
Un ciclista, seguido de varios coches en Burjassot. / D. Torres

Desviándose del paseo de la Pechina hacia la calle Valencia, en pocos minutos se llega a Mislata. En esta localidad no se puede circular por calles peatonales, la normativa vigente obliga a los ciclistas a usar siempre que se pueda el carril bici. Algo que se contradice con la reglamentación de Valencia, donde, por ejemplo, también se permite cruzar un paso de peatones sin necesidad de bajar de la bicicleta, mientras en Mislata no está permitido.

«Es un auténtico guirigay parece que tenemos circular con una legislación bajo el brazo porque en el área metropolitana las ordenanzas son dispares», comenta el presidente de la Asociación Valenciana de Seguridad Vial, Francisco Paz, que señala a la Dirección General de Tráfico por retrasar «la legislación a nivel nacional, desde que se sentaron todos los actores involucrados en 2014, cinco años después todavía no hay nada aprobado sobre movilidad sostenible», aunque reconoce que se ha avanzado en la regulación estatal pero que «se ha paralizado debido a las elecciones».

«Se pasan la patata caliente mientras aparecen los patinetes eléctricos», dice Paz

Por el momento, la situación sería la siguiente: «La patata caliente la tienen los consistorios, mientras van apareciendo nuevas formas de transporte como los patinetes eléctricos», dice Paz, que incide en que no se contemplan los Vehículos de Movilidad Personal entre las normas municipales y «están teóricamente al filo de la legalidad».

Los vecinos también son conscientes del riesgo al que están expuestos. Tania Cortés, vocal de Seguridad Vial de la Federación de Vecinos, pide «una conexión segura entre los municipios y homogeneizar a través de la Autoridad del Transporte Metropolitano, aunque es cierto que la máxima normativa es el Reglamento de Circulación que es el genérico para toda España». Precisamente es en esto en lo que se basan municipios como Paiporta, Picanya o Burjassot en los que no existe ninguna normativa específica de tráfico ni de circulación.

«Estamos trabajando en una ordenanza, pero aún no está aprobada», es la respuesta del concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Paiporta, que según la alcaldesa, Isabel Martín, también «se encarga de movilidad». Esta misma respuesta es la que ofrecen consistorios como el de Picanya pese a tener más de 20 kilómetros de carril bici.

De la falta de regulación a ser un municipio de velocidad 30 km/h. Y es que cada ayuntamiento encuentra soluciones dispares a partir de los que establecer sus propios marcos. Xirivella, por ejemplo, es la población sin semáforos. El concejal de Seguridad, Josep Moret, explica cómo se ha reducido el índice de siniestros desde que hace quince años se tomara esta decisión. Ahora cuentan con más de 500 pasos de cebra y han logrado reducir los accidentes de tráfico un 60% en todo este tiempo. Al parecer, el hecho de que peatones , conductores y ciclistas sepan que no hay semáforos, les obliga a incrementar su atención en los cruces y los pasos de peatones. «Se ven obligados a convivir y a respetarse. Es algo sencillo que ha resultado ser efectivo», asegura Moret.

Aunque la educación sigue siendo el pilar en el que debería de apoyarse su teoría. Así lo defiende Francisco Paz: «el problema de la convivencia se resuelve con educación, creo que también debería de haber un examen para ir con bicicleta».

Las nuevas ordenanzas penden de un hilo

Los ayuntamientos del cinturón metropolitano de la ciudad de Valencia se encuentran a la espera de la aprobación y entrada en vigor de la regulación estatal en materia de movilidad sostenible.

Algunos, como es el caso de Alboraya, están iniciando proyectos para conectar sus infraestructuras a las de la capital del Turia. Al mismo tiempo, adaptan las ordenanzas de movilidad, que son inexistentes en la actualidad en muchos municipios, a la de la ciudad de Valencia.

Este viernes se publicaba en el Boletín Oficial Provincial de Valencia la nueva ordenanza de movilidad con entrada en vigor pasados los quince días desde su publicación. El Ayuntamiento de Valencia se adelanta así a la puesta en marcha del marco común.

En localidades como Burjassot, Picanya y Paiporta, donde no existe ningún tipo de normativa ni ordenanza de tráfico o circulación, tendrán que ponerse las pilas para adaptarse a las normas de circulación de bicicletas y patinetes. Mientras aquellos consistorios que ya han iniciado planes de movilidad, incluida la redacción de las normas, podrían tener que rehacer lo aprobado de haber contradicciones con la regulación estatal.

La situación deriva en un círculo cerrado en el que todas las actuaciones emprendidas podrían estar pendiendo de un hilo.