Un paseo por la plaza de La Vila en Montesa

Este tranquilo pueblo de La Costera acoge enclaves singulares por los que merece la pena su visita

Un paseo por la plaza de La Vila en Montesa
Laura Garcés
LAURA GARCÉSValencia

A veces cuesta creer en la frialdad de las piedras, en su insensibilidad. Tal vez esta afirmación le parezca un sinsentido. Quizás no, al pensar que un día alguien, en un remoto pasado, colocó una –la primera- en un lugar donde a partir de ese momento empezó a forjarse un relato, una vivencia compartida. Y que por sus poros se fue filtrando el tiempo. Años después, en ocasiones siglos; pese al sol, pese a la lluvia, ahí siguen. Quizás piense en ello si se decide a recorrer las calles de Montesa. A unos 70 kilómetros de la capital, este pueblo de La Costera es un buen escenario para agotar los días de primavera en un placentero paseo por sus calles.

De Valencia a Montesa, dejando atrás La Ribera se va llegando al destino. Cuando ya se acerca, al dirigir la mirada a la derecha -en lo alto- los ojos descubren la silueta de un castillo. No puede haber mejor indicador. Es Montesa.

Castillo de Montesa.
Castillo de Montesa.

Ya en el pueblo, ¿por dónde empezar? No lo dude. Por la plaza de La Vila, ¡qué plaza! Un amplio, limpio y elegante espacio de suelo empedrado le espera. En día de descanso reina el silencio, la calma. Canto de pájaros y de campanas al dar las horas acompañan destilando paz.

El histórico edificio que acoge el Ayuntamiento abre paso a la plaza. Al frente la Iglesia de la Asunción. Como indican los paneles informativos, empezó a levantarse en 1693 y estuvo acabado en 1702. Su campanario, según el relato de Raquel Pla, técnico de Turismo de la localidad, es el único elemento del templo que se salvó del devastador temblor de tierra que en 1748 sacudió la localidad. Y mirando de frente a la Iglesia, a su izquierda, una bella Casa Abadía de fachada de piedra donde la información que cualquier visitante puede leer certifica que sus primeros antecedentes datan de 1572 y que el escudo que muestra bajo el balcón principal está «probablemente vinculado a la Orden de Montesa», inseparablemente unida a la historia de este pueblo. Recuerda la técnico de Turismo que fue Jaime II quien fundó esta Orden Militar tras el final de la Orden del Temple. Son sólo apuntes de la historia que llaman a profundizar, a saber más. Frente a esa Casa Abadía, a la derecha de la iglesia, unas escaleras de piedra invitan a se a subir, a seguir ascendiendo.

El Ayuntamiento de Montesa.
El Ayuntamiento de Montesa.

Antes, déjese llevar por las calles que rodean la plaza. Seguro, llamarán su atención los azulejos con los que se rotula cada 'carrer', los que se esconden bajo los balcones, aquellos que le recuerdan aniversarios, los que reproducen imágenes de santos, o los que numeran las viviendas. También aquellos que conforman señales de tráfico en el casco histórico del pueblo. Rejas en ventanas y balcones, escudos de piedra sobre cuidadas fachadas obligan a mantener muy atenta la mirada, despierta la curiosidad siempre custodiada desde lo alto por el castillo.

Tras deambular por esas calles, de vuelta a la plaza es buen momento para buscar el camino del castillo. Destaca Raquel que quienes lo levantaron escogieron un estratégico lugar «en la entrada natural desde Castilla». La técnico de Turismo relata a LAS PROVINCIAS que hace unos años se restauró la sala capitular y que el recorrido que se puede realizar hoy permite apreciar las dependencias del castillo. Y en ese punto, además, podrá disfrutar de buenas vistas desde una zona de esparcimiento donde es muy difícil renunciar a sentarse y disfrutar del paisaje dirigiendo la mirada sobre los tejados del pueblo. E incluso más allá. Hacia donde, como insiste Raquel, se abre el camino natural a Castilla.

Es lo más visitado. No pocos seguidores de las rutas de castillos se acercan a este pueblo de La Costera. Lo hacen también senderistas, ciclistas y seguro que también curiosos de la historia, deseosos de pisar el suelo sobre el que otros anduvieron siglos atrás.

Y no olvide que en Montesa hay dos museos. El parroquial y el del aceite que acoge la antigua almazara, un lugar que a juicio de las indicaciones de Raquel ofrece un interesante recorrido por el cultivo del olivo y la obtención de su preciado aceite. En el parroquial, le espera una muestra «de retratos de caballeros de la Orden, esculturas, alguna antigua gárgola y una gran campana».

Puede disfutar de la visita, calro está libremente. Pero si lo desea también de la mano de guía. Posibilidades no faltan. Varios horarios y distintas combinaciones para grupos permiten recorrer los dos museos, el castillo y también la parroquia, templo donde un órgano cargado de historia le espera. Si se decide por acudir con guía debe concertar la visita en el teléfono que puede encontrar en www.montesa.es.

No le doy más detalles. Si decide acercarse descubrirá interesantes apuntes de siglos atrás, también de la historia reciente mientras disfruta de una agradable excursión por el presente de Montesa.

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