Éxodo británico en la Comunitat

Uno de cada cuatro residentes del Reino Unido ha dejado la región desde que estalló el Brexit. El turismo se resiente y la compra de viviendas se ha cambiado por el alquiler

Turistas británicos, al sol en la playa de Benidorm./J. Monzó
Turistas británicos, al sol en la playa de Benidorm. / J. Monzó
ARTURO CHECA y ISABEL FERRANDOValencia

Pasear por Orihuela (11.861 ciudadanos británicos censados), Rojales (6.291) o la playa del Arenal de Xàbia (4.966) sigue siendo casi como trasladarse al Soho londinense. Los carteles de 'breakfast' lo dominan todo. Es casi más fácil hacerse entender en inglés que en español. Y si intentas comer a partir de las tres de la tarde, una hora nada 'british', te miran como a un bicho raro patrio. Pero sólo hay que echar la vista atrás, al horizonte pasado del Instituto Nacional de Estadística, para comprobar como la colonia 'guiri' de la Comunitat no pasa precisamente por su momento de mayor esplendor. Y mucho tiene que ver en ello el terremoto del Brexit, que tras su primera réplica en junio de 2016, tras triunfar el 'yes' en el referéndum del portazo a Europa, vive ahora un resurgir del temblor con el callejón sin salida de la primera ministra Theresa May y su 'no va más' en el Parlamento Británico que debe refrendar la salida.

La cifra de británicos en la Comunitat alcanzó su cenit en 2012. Ese año eran más de 145.000 los ciudadanos del Reino Unido que habían fijado su residencia en la región. Casi la mitad, tradicionalmente establecidos en Alicante. A partir de ese año, la crisis económica dio el primer bocado al padrón de ingleses e irlandeses en la región. Entre 2012 y 2014 se marcharon unos 40.000 residentes. Pero el impacto del Brexit ha sido definitivo. El año anterior al referéndum, la cifra de residentes británicos rozaba los 100.000. La puntilla al éxodo 'guiri' llegó con el sí a la salida de la UE. Hoy son algo más de 75.000 los que siguen prefiriendo el sol, la playa y la buena vida en la Comunitat a las dudas del futuro del Reino Unido en el continente. Desde el 'terremoto' de 2016, casi uno de cada cuatro británicos ha dejado la Comunitat, como se desprende de las cifras del INE.

Y a menos súbditos de 'Su Graciosa Majestad' en territorio valenciano y alicantino (la colonia británica en Castellón es casi testimonial), lógica caída del impacto en el mercado inmobiliario en la Comunitat. Aunque la adquisición de vivienda por parte de nacidos en el Reino Unido sigue siendo una de las locomotoras del sector, las cifras se han desplomado notablemente. Y, sobre todo, se aprecia un ostensible cambio de tendencia. En 2017, la adquisición de segundas residencias en la región por parte de británicos cayó un 22% en 2017. Sin embargo, los alquileres han experimentando un repunte del 17%. Moraleja: los 'guiáis' siguen queriendo tener casa en nuestro territorio, pero, ¿y si el día de mañana no pueden por el cierre de fronteras, papeleo y falta de cobertura sanitaria? El alojamiento provisional acaba ganando peso como respuesta.

Los que vienen de paso, los visitantes que van buscando el turismo de sol, 'birra' y fiesta, el pulmón de uno de los símbolos del sector como es Benidorm, también han dado un paso atrás. En 2017, la cifra de viajeros del Reino Unido que recalaron en la Comunitat ascendió un 15%. En lo que va de año, como reveló esta misma semana el propio presidente de la Generalitat, Ximo Puig, la llegada de visitantes británicos se ha contraído un 1,4%.

Como señaló el presidente del Consell, la esperanza es que el acuerdo de retirada de Reino Unido con la Unión Europea -que establece un período transitorio hasta el 31 de diciembre de 2020, ampliable dos años más- dé «estabilidad» a las relaciones comerciales con el país británico, al menos en este «período transitorio» hasta su salida definitiva la UE.

Los miedos de los británicos en suelo español se acrecientan por muchos mensajes llegados desde Gran Bretaña. Así, el Gobierno inglés les apremió tras el verano a actualizar los ingresos que reciben en el extranjero por cuestiones como el alquiler de viviendas. Municipios como Teulada-Moraria han celebrado no pocas charlas de asesoramiento a ciudadanos ingleses, en un intento por paliar el éxodo.

Los profesores George Pagett e Ian Rhys. :
Los profesores George Pagett e Ian Rhys. : / Tino Calvo
George Pagett y Ian Rhys. Profesores de inglés «Muchos argumentos pro Brexit son racistas»

«El gran problema de los británicos que vivimos aquí es que no tenemos ni idea», dice George Pagett. Mientras le escucha, Ian Rhys asiente. Ambos son profesores de idiomas en The English Institute, de Dénia, y el director de la academia, Jerome Harter, pese a ser de EE.UU., atiende a la charla desde el otro lado de la mesa.

Ninguno de ellos cree que el Brexit vaya a causarles grandes trastornos prácticos, aunque Ian hace una afirmación que resume bastante bien el sentir de los ingleses: «Yo no voy a seguir pensando en qué pasará con el Brexit hasta que alguien me diga qué es lo que va a pasar». La incertidumbre.

No pudieron votar y lo sienten. Hace dos años, Ian estaba en Arabia Saudí y George llevaba ya fuera del Reino Unido más de 15 años, con lo que había perdido el derecho a hacerlo.

«No puedo votar, pero luego las decisiones que se toman sí que me afectan», dice George molesto. Pero Ian siente alivio porque «yo hubiera votado que sí, pero hoy he cambiado de opinión».

En la mesa, los dos coinciden en que hubo una campaña masiva de desinformación. «Muchos de los argumentos que se han usado para convencer a la gente son racistas», asegura George. Ian lo confirma y reconoce que «ahora me doy cuenta que todo era mentira».

En cuanto a qué pasará a partir de ahora, Ian es de los que los que piensan que habrá un 'hard Brexit' (una ruptura total) si el próximo 11 de diciembre el parlamento británico rechaza la propuesta de Theresa May.

George sostiene que es posible revertir la situación. «¿Qué crees que van a hacer, otro referéndum?», le pregunta Ian incrédulo. «Sí», contesta George convencido.

Durante la conversación surgen los posibles problemas sobre la sucesión de May que plantearía dicha derrota (que dan por segura) y aunque sus puntos de vista son opuestos, la conversación prosigue en tono envidiablemente civilizado y cordial.

Elizabeth Saunders.
Elizabeth Saunders. / LP
Elizabeth Saunders. Concejal de Calp «Por mi trabajo, igual tengo que nacionalizarme»

La concejal de Calpe Elizabeth Saunders dice que lo mejor sería llegar a un acuerdo «y que los ciudadanos británicos puedan seguir votando en las elecciones locales españolas». Saunders sabe que su continuidad como concejal depende, además de las urnas, de que España mantenga un convenio con Reino Unido, como existe con otros países. Ante la duda, se plantea: «Igual tengo que nacionalizarme». En Calpe existe una población de 4.000 residentes británicos, muchos jubilados. «Ellos son los que me preocupan. El principal problema es que no estamos informados, está todo en el aire y es difícil tomar decisiones». Para evitar complicaciones, recomienda a sus vecinos que regularicen pronto su situación, sobre todo a quienes vienen en caravanas más de seis meses al año.

Muarray Britt durante la entrevista.
Muarray Britt durante la entrevista. / Tino Calvo
Muarry Britt. Trabajador «Será más complicado seguir trabajando»

Vive en Benidoleig desde el año 2002 y es propietario de una vivienda. Dado que lleva más de 15 años en España, no pudo votar en el referéndum del Brexit, pero es tajante «si te digo exactamente lo que pienso, no vas a poder publicarlo».

En estos momentos, y como ciudadano europeo, la empresa para la que trabaja, una multinacional americana, puede enviarle a cualquier parte de Europa a vender sus productos. Una vez el Reino Unido salga de la Unión «ya no podré hacerlo como hasta ahora, lo que me obligará a estar únicamente en España, con el permiso de residencia, y en Gran Bretaña». Lamenta la situación a la que se ha llegado, pues opina que las nuevas trabas burocráticas que se avecinan «me harán muchísimo más difícil seguir trabajando como hasta ahora», hasta el punto que confiesa con cierta amargura que se ve en un futuro próximo «como un 'outsider'».

Una de sus mayores quejas sobre este proceso es que muchos de sus compatriotas posiblemente cuando votaron que 'sí', en realidad «no entendieron que era lo que de verdad estaba ocurriendo ni a dónde nos iba a llevar esto».

Tiene claro, no obstante, que si el próximo 11 de diciembre Theresa May no consigue que el Parlamento apruebe su proyecto, «tendremos nuevas elecciones y entonces sí que podría pasar cualquier cosa».

Simon y Verónica Petrie, en su despacho de Dénia.
Simon y Verónica Petrie, en su despacho de Dénia. / Tino Calvo
Simon Petrie. Empresario jubilado. Verónica Petrie. Empresaria «Hay gente que está pensando en vender e irse»

Ya jubilado, Simon ha pasado el testigo de su agencia de seguros a su hija Verónica. Piensa que muy poco le va a afectar el Brexit, ya que lleva trabajando en España tantos años que se ha labrado en Dénia su vida y su pensión, pero sí que admite que aunque desde el Consulado se han organizado reuniones, «nadie sabe realmente lo que pasa». Verónica, que está pensando en pedir la doble nacionalidad, es muy crítica con esta falta de información y con las trabas que se está poniendo a algunos jubilados a la hora de regularizar su situación.

«Hay gente mayor que tienen su vida aquí hecha y ahora están pensando en vender sus propiedades y volver a Inglaterra», explica. Desde luego no es lo habitual, pero sí que es un pensamiento que recorre las mentes de muchos cuando se dan de bruces con la burocracia española. De hecho, entre ellos ya saben a qué comisarías no acudir si no quieren tener problemas.

La Comunitat Valenciana, a la cabeza en compra de pisos

Pese al varapalo de la caída del 22% de compra de viviendas por parte de británicos en la Comunitat, la región sigue siendo locomotora de España en la adquisición de inmuebles por parte de ciudadanos extranjeros. Y los ciudadanos del Reino Unido persisten a la cabeza en la materia. Según el Anuario Inmobiliario del Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles, una de cada cuatro viviendas adquiridas en la Comunitat en 2017 fueron compradas por ciudadanos de origen extranjero. El resultado (26%) dobla al registrado a nivel nacional (13,1%). Y los británicos siguen liderando la demanda en la región, seguidos de suecos, belgas, franceses y alemanes. En Alicante, casi la mitad de compraventas inmobiliarias (40,7%) salen de manos extranjeras, muy por encima de la proporción de Valencia (9%).

El éxodo de 157.000 británicos

La marcha de residentes británicos no es una excepción en la Comunitat, aunque si una realidad más acusada. En cinco años, entre 2012 y 2017, la cifra de ciudadanos del Reino Unido en toda España ha pasado de 397.892 a 240.785. Más de 150.000 guiris han tomado el camino de regreso a casa, como se desprende de las cifras del INE.

Aunque del análisis minucioso del padrón oficial se desprende un dato esperanzador. En las cifras de 2018 (aún provisionales) se sitúa en 75.715 el número de británicos en la Comunitat, 670 más que los inscritos el año anterior. La cifra permite hacer una deducción: la situación de 'stand by' del Brexit entre el referéndum y su falta de aplicación ha reducido los temores y, con ello, aumentado el flujo de residentes 'guiris'

 

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