La zona verde para aparcar no contenta a nadie en valencia

Las áreas de parking exclusivo para vecinos en Ciutat Vella, Ruzafa y Benimaclet de la futura ordenanza de Movilidad no gusta en los barrios afectados

Vehículos aparcados junto a un parquímetro, en una zona naranja del distrito de Ciutat Vella./ Damián Torres
Vehículos aparcados junto a un parquímetro, en una zona naranja del distrito de Ciutat Vella. / Damián Torres
ÁLEX SERRANOValencia

La nueva ordenanza de Movilidad del Ayuntamiento de Valencia incluirá zonas de aparcamiento exclusivo para vecinos en Ciutat Vella, Ruzafa y Benimaclet. La medida que recoge el borrador de la futura ordenanza no ha sido bien recibida en los barrios afectados, bien sea por falta de participación de las asociaciones de vecinos o porque prefieren alternativas que reclaman desde hace varios años

CIUTAT VELLA Los vecinos exigen ser escuchados antes de cambiar la zona naranja

«Estamos en contra». Así de contundente se muestra Rafael Mampel, presidente de la Asociación de Vecinos de Ciutat Vella, cuando se le pregunta por la zona verde. En este barrio lleva instaurada desde 2011 zona naranja, una modificación de la típica azul con precios más baratos para residentes y ligeramente más caros para quienes llegan de fuera del barrio. Por eso, ni residentes ni hosteleros terminan de entender esta nueva modalidad que pretende implantar la ordenanza cuyo borrador se presentó el pasado lunes.

Mampel critica la falta de diálogo en el barrio, una protesta que viene de lejos: concretamente desde las intervenciones peatonales en El Mercat, La Seu y El Carmen, que enfadaron a los residentes en la zona porque el Consistorio presentó los proyectos hechos, sin dar posibilidad a plantear cambios. «Pensamos que si lo hacen a salto de mata como lo suelen hacer es un error», dice Mampel, que insiste en que el Ayuntamiento debe «plantear qué quieren hacer y los vecinos debemos de opinar». «Lo lógico sería que se nos escuchase, cosa que dudo ya que seguramente lo tendrán ya decidido. Por este motivo estamos en contra ya que no se nos va a tener en cuenta como suele pasar con este Ayuntamiento», indica el dirigente vecinal, que critica que al alcalde «le gusta ir a salto de mata»: «Así les va».

Los hosteleros y otras entidades vecinales no tienen una opinión tan contundente, pero también señalan que prefieren que se mantenga la zona naranja al menos en parte del barrio. Lo explican desde Ciutat Vella i Viva, el colectivo que reúne a entidades como la asociación de comerciantes Albarca, CarmeSí, Asociación de Vecinos del Centro Histórico - El Mercat, Asociación de Vecinos del Barrio del Carmen, Archival e Intramurs. Su presidente, Jesús Ortega, cree que tiene que seguir habiendo zona naranja «para que la gente que viene a los comercios pueda seguir viniendo». Desde su entidad están estudiándolo «pero tiene que seguir habiendo aparcamiento para gente que no sea vecina del barrio».

Zona naranja en el barrio del Carmen.
Zona naranja en el barrio del Carmen. / Damián Torres

Ciutat Vella ha concentrado buena parte de las actuaciones en materia de movilidad del Consistorio desde 2015. Desde la Mesa de la Movilidad consideran el centro de la ciudad clave para cambiar el paradigma del tráfico en Valencia. Por eso se pueden contabilizar varias actuaciones importantes en el entorno de barrios del centro desde el comienzo del mandato.

Todo comenzó con la peatonalización blanda de la Lonja, que eliminó buena parte del tráfico de la calle Bolsería aunque lo derivó a otras cercanas como Carda o Murillo. Luego se instauró el doble sentido en la avenida del Oeste para facilitar la llegada de los autobuses al Mercado Central. Posteriormente, el Consistorio peatonalizó Serranos, lo que forzó a desviar los coches por la calle Salvador. Finalmente, este año el Ayuntamiento ha creado varios bucles de entrada y salida del barrio de El Carmen para evitar el «tráfico oportunista» que cruzaba la zona para llegar rápidamente a otros puntos de la ciudad.

El Carmen, convertido en zona acústicamente saturada, tiene aplicadas restricciones de tráfico por las noches. Sin embargo, lo cierto es que es complicado encontrar plazas de aparcamiento en Ciutat Vella los fines de semana. La zona naranja facilita mucho la vida a los vecinos, que no están dispuestos a renunciar así como así a una vieja reivindicación que finalmente les fue concedida en 2011. La zona verde que plantea el Consistorio no ha sido bien recibida en Ciutat Vella, uno de los distritos afectados.

BENIMACLET Sorpresa ante una medida que «nadie en el barrio» ha pedido

En Benimaclet, la sorpresa se adueñó del barrio cuando el concejal de Movilidad anunció que se iba a convertir en zona verde. Nadie, aseguran los vecinos, había reclamado esta medida, pues las peticiones de Benimaclet van mucho más dirigidas a exigir al Consistorio que adecente los solares de la zona, como el ubicado al final de la avenida de Valladolid y de la calle Mistral.

«En primer lugar, la Asociación de Vecinos de Benimaclet nunca ha solicitado zona naranja (o del color que sea), ni aparcamiento exclusivo para residentes», explica Paco Guardeño, portavoz de la entidad, que señala que entienden que el proyecto «puede ser efectivo y beneficioso para barrios del centro histórico de la ciudad de Valencia», pero no tanto para Benimaclet. Según Guardeño, el barrio tiene «un grave problema de falta de plazas de aparcamiento».

«La oferta privada y pública (aparcamientos de concesión por un determinado tiempo) consideramos que es muy inferior al parque móvil existente en el barrio», indica el portavoz vecinal, que recuerda que por ese motivo su entidad «lleva décadas solicitando plazas de aparcamiento». «Les hemos pedido tanto al anterior gobierno municipal como la actual un mínimo acondicionamiento de los solares del PAI Benimaclet Este (24 años sin ejecutar) para que el vecindario y visitantes pueda aparcar. También les hemos pedido otra política para acceder a los aparcamientos subterráneos públicos», explica Guardeño.

Solar usado como aparcamiento de coches en Benimaclet.
Solar usado como aparcamiento de coches en Benimaclet. / Damián Torres

Según él, en el barrio nunca ha cuajado la opción de la concesión. «Habría que estudiar aparcamientos mixtos de compra en propiedad sin poder revender la plaza en equis años (al igual que ocurre con las viviendas de VPO), en régimen de alquiler mensual, y régimen de alquiler por horas para favorecer las visitas al barrio para comprar, visitar amigos y familiares, etc...», señala Guardeño, que insiste en que Benimaclet se trata de un barrio «con un fuerte tejido de pequeño comercio al que hay que ayudar a que no solo viva del cliente vecino, si no del cliente de fuera del barrio y que necesite el vehículo para acceder a realizar sus compras».

«Por ese motivo también hemos solicitado muchas veces la construcción de aparcamientos disuasorios en todos los barrios periféricos, entre ellos Benimaclet», señala el dirigente vecinal, sin que sus peticiones hayan sido atendidas por el Consistorio de momento.

RUZAFA Residentes y el sector de la restauración aplauden la medida

El barrio que mejor ha recibido la medida es Ruzafa. Tanto vecinos como hosteleros entienden que la creación de la nueva zona verde hará la vida más fácil a quienes viven en el barrio, que todos los actores reconocen como «parte capital» del futuro de Ruzafa, y motivará a quienes acuden a él para cenar o salir de fiesta para que cojan el transporte público en lugar de acudir en coche a un enclave de Valencia donde encontrar una plaza libre de jueves a domingo es prácticamente misión imposible.

Giovanni Donini, presidente de la Asociación de Vecinos de Ruzafa, se muestra partidario de la medida «desde hace muchos años». «El aparcamiento aquí debería ser sólo para residentes, con una mínima pero bien distribuida zona azul para dejar sitio a las plazas de rotación». Eso sí, exige al Consistorio más participación «porque a nosotros nadie nos ha preguntado». Además, añade mordazmente que si en los procesos sólo participan «los amigos», es todo «más fácil».

Por su parte, la recién creada Asociación por una Hostelería Responsable en Russafa Al Balansi, que se presentó en sociedad esta misma semana, dice que aún es pronto para valorar la medida. Su presidente, Antonio Naranjo, dice a título personal que ve bien la creación de una zona verde en el barrio «porque así la gente que venga a cenar o de fiesta sabrá que tiene que coger el transporte público, que es lo que deberíamos hacer todos si vamos a beber una noche». Aquí está de acuerdo con Donini, que asegura que la hostelería «tiene que hacer fuerza para que mejoren el transporte público». «Los horarios de la EMT deberían alargarse y adaptarse a la vida nocturna del barrio», dice.

Una calle sin plazas libres en Ruzafa.
Una calle sin plazas libres en Ruzafa. / Damián Torres

Y es que Ruzafa es una de las zonas con más actividad por las noches. Hay decenas de locales y restaurantes, aunque no tantos como aseguran otras entidades vecinales del barrio, según Naranjo. Es el enclave de Valencia donde más afectó la prohibición de aparcar en el carril bus que impuso el concejal Grezzi en 2017. Llegar al barrio se convirtió, casi de la noche a la mañana, en una misión casi imposible, sobre todo para quienes acudían de fuera de la ciudad (para los vecinos de Valencia, la mejora de las líneas nocturnas de la EMT palió el efecto negativo, aunque aseguran los hosteleros que perdieron reservas).

Ello, unido a la reurbanización del barrio, que ha eliminado plazas de aparcamiento y ha dejado las pocas que quedan en calles como Sueca o Literato Azorín convertidas en zona azul, complica y mucho encontrar aparcamiento en Ruzafa. Tanto es así que es habitual ver decenas de coches mal aparcados en la plaza del Mercado de Ruzafa, donde no pueden estacionar, las noches de fin de semana.

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