El Papa, en su «hábitat»

Francisco no va a Castel Gandolfo ni a las montañas. Pasa el verano en el Vaticano, aunque baja algo el ritmo de trabajo. Duerme y lee más, escucha música y reza

El Pontífice sobrevuela en helicóptero el santuario portugués de Fátima./AFP
El Pontífice sobrevuela en helicóptero el santuario portugués de Fátima. / AFP
DARÍO MENOR

La última vez que salí de vacaciones fuera de Buenos Aires, con la comunidad de jesuitas, fue en 1975. Desde entonces, siempre me tomo vacaciones -¡de verdad!-, pero en mi hábitat: cambio de ritmo. Duermo más, leo lo que me gusta, escucho música, rezo más... Y así descanso». Era el 18 de agosto de 2014 y Jorge Mario Bergoglio pasaba su segundo verano como Papa trabajando, al igual que hacía cuando era arzobispo de Buenos Aires. En el vuelo de vuelta a Roma desde Corea del Sur, donde realizó un viaje apostólico que desfondó a los periodistas que le acompañaron aunque tuvieran menos de la mitad de sus años, al Pontífice le tocó responder por su poco gusto por marcharse de vacaciones. Medio en broma, contó que era fruto de sus neurosis. «Una vez leí un libro interesante titulado 'Alégrate de ser neurótico'. También yo tengo algunas neurosis, pero hay que tratarlas bien, darles el mate cada día... Una de estas neurosis es que me apego quizás demasiado al hábitat».

La renuncia de Bergoglio a irse de vacaciones ha provocado un cambio en los escenarios vaticanos, pues ha perdido su papel la villa pontificia de Castel Gandolfo, el magnífico palacio con vistas al lago Albano a unos 25 kilómetros al sureste de Roma donde se refugiaban la mayoría de sus antecesores desde el siglo XVII durante los días más calurosos del verano. Excepto Juan Pablo I, al que le dio tiempo a poco por su prematura muerte, todos los Papas del siglo XX dirigieron durante parte del estío el rezo del Ángelus dominical desde el balcón central del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo. Ante el poco uso que le daba, Bergoglio optó hace un par de años por abrir el complejo a los visitantes, que pueden hoy contemplar buena parte de sus magníficas estancias e incluso la cama donde durmieron los inmediatos antecesores del Pontífice argentino.

JORGE MARIO BERGOGLIO

Abierto al turismo
Ante el poco uso que le daba, Bergoglio optó hace un par de años por abrir el complejo a los visitantes, que pueden hoy contemplar buena parte de sus estancias privadas.
Villa pontificia

El refugio tradicional de los Papas durante los días más calurosos del verano ha sido Castel Gandolfo, el magnífico palacio con vistas al lago Albano situado a unos 25 kilómetros al sureste de Roma. La mayoría de los antecesores de Francisco desde el siglo XVII lo han utilizado como residencia vacacional.

Aunque no le guste preparar las maletas para irse a Castel Gandolfo o a las montañas, como hacía Benedicto XVI, Francisco sí que bajará el ritmo de trabajo durante el verano. En julio no se celebrarán las tradicionales audiencias generales de los miércoles ni tampoco recibirá a jefes de Estado o de Gobierno que le visitan en el Vaticano.

Viaje a Dublín

Las únicas citas públicas que mantendrá serán los Ángelus que dirigirá los domingos desde la ventana de su estudio privado en el Palacio Apostólico del Vaticano. En agosto, Bergoglio irá retomando la actividad e incluso tendrá un viaje internacional, el que realizará los días 25 y 26 a Dublín para participar en el Encuentro Mundial de las Familias. Hasta entonces no se moverá de la Casa Santa Marta, la residencia del Vaticano donde vive. No se alejará de su «hábitat».

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