La chupa de cuero, mucho más que una cazadora

Incombustible desde 1928 y vestida por los famosos, hace tiempo que se hizo imprescindible

Marlon Brando. /
Marlon Brando.
IRMA CUESTA

Puede que al verla piense usted en un desfile de moda de la última temporada o que, poseído por la nostalgia, recuerde aquel tiempo en el que quiso formar parte de una banda de rock mientras soñaba con tener una moto con la que recorrer el mundo, al más puro estilo James Dean. Y es que pocos, muy pocos, pueden jurar que en ningún momento de su vida han soñado con calzarse una Perfecto, la cazadora de cuero que Marlon Brando –reconvertido en el Johnny Strabler de 'Salvaje'–, allá por los 50, comenzó a convertir en leyenda.

Aunque fue Brando quien logró que los jóvenes de medio mundo estuvieran dispuestos a vender su alma por aquella cazadora de cuero con la que el líder de los 'Black Rebels Motorcycle Club' se paseaba desafiante a lomos de una Triumph 6T Thunderbird, su historia comenzó a escribirse en 1913. Aquel año en el que el presidente Wilson asumió el poder, Irving y Jack Schott, hijos de un inmigrante ruso decididos a labrarse un futuro, montaron un pequeño taller de costura en un sótano del Lower East Side de Manhattan. Hoy sembrado de boutiques, galerías de arte, pubs y restaurantes con terraza en la calle, por aquel entonces no era más que el barrio en el que se instalaban los inmigrantes de clase media que llegaban a Nueva York buscando hacer realidad el sueño americano. Suficiente para Irving y Jack, que comenzaron fabricando gabardinas que luego iban vendiendo puerta a puerta.

Deseando que el negocio fuera a más, a los chavales se les ocurrió confeccionar chaquetas de cuero que llevaran con elegancia el paso del tiempo y combatieran el frío neoyorquino cuando arreciaba el invierno. Fue en 1928, justo hace 90 años, cuando Irving diseñó una chupa especialmente idónea para los motociclistas. Pensando que su apellido no sonaba suficientemente americano, decidió bautizar su chaqueta como Perfecto, el nombre de sus puros habanos favoritos.

Las primeras cremalleras

La primera gran novedad de aquella Perfecto que nació dispuesta a revolucionar el mundo de la moda y a conquistar a varias generaciones fue que sustituía los botones por cremalleras. Aunque entonces toda la ropa de abrigo se cerraba con botones, a Irving, íntimo amigo de Whitcomb Judson, el hombre al que debemos el invento de la cremallera, se le ocurrió incorporarlas a sus chaquetas.

La leyenda comenzaría a hacerse realidad cuando Schott empezó a distribuir su nuevo producto a través de un vendedor deHarley Davidson en Long Island (Nueva York) por 5,50 dólares (el equivalente a 80 euros de hoy). Sin embargo, pronto dejaría de ser una cazadora solo apta para moteros para convertirse en la prenda con la que envejecerían buena parte de los chicos malos del cine y la música de nuestra historia más reciente.

Mario Vaquerizo y Sara Carbonero. Ramones y Jhony Deep. Todos con cazadora de cuero.

Es complicado encontrar a algún artesano o fabricante de prendas de piel que no haya hecho alguna vez una Perfecto. «Es un icono, uno de esos diseños en piel que, aunque se vayan adaptando con el tiempo, no han perdido su esencia», asegura José Manuel Morgado, director de la empresa malagueña que lleva su apellido y en la que, desde hace un cuarto de siglo, trabajan fabricando productos de cuero. «Inicialmente se hacían con piel de búfalo y ternera. Se trataba de conseguir una chaqueta dura y resistente que cumpliera con su cometido de abrigar, proteger y, al mismo tiempo, ser cómoda. Ahora la mayoría se hace con pieles más blandas, de cordero y oveja, que son mucho más suaves y moldeables, y se ajustan más a las modas», dice este experto, que lamenta que las cosas hayan cambiado y que actualmente la inmensa mayoría de las que vemos en las tiendas no se corten ni se monten en España. «Se traen de India y Pakistán y, salvo casas de moda muy elitistas, hace tiempo que dejaron de ser un producto artesanal ¿Que cuánto se tarda en cortar a mano y montar una? Yo diría que no menos de seis horas», calcula.

El hecho es que hace tiempo que los expertos, como el creador vasco Ion Fiz, la consideran un básico imprescindible. El diseñador cree que el secreto de la Perfecto está en que es una prenda joven bañada en espíritu de libertad. «Es verdad que hay gente que nunca se la pondría, pero hay mucha más que la ama profundamente porque transmite, de algún modo, ese espíritu inconformista y rockero de la que la impregnaron muchos personajes. ¿Que si tengo una? Por supuesto».

También Roberto Torretta, otra de las firmas de referencia del panorama patrio, se rinde ante la creación de los espabilados hermanos Schott. «Ha estado presente a lo largo de los años y no ha sufrido los caprichos de la moda, sino que se ha mantenido intacta como prenda obligada de fondo de armario. Es uno de los diseños más acertados. La prueba es que, después de casi un siglo, su evolución ha sido tan importante que hoy está presente en los desfiles de costura».

El caso es que, para cuando las chaquetas subieron por primera vez a una pasarela de alta costura de la mano de Yves Saint Laurent en los 60, James Dean ya había tomado el testigo de Brando, Elvis Presley caminaba hacia el olimpo de los dioses de la música con una sobre sus hombros y el movimiento mod, primero, y el rock psicodélico y el punk, después, se encargaban de convertirlas en el emblema del inconformismo. A partir de entonces, la famosa Perfecto se volvería una suerte de uniforme para muchos; desde los Ramones hasta Sid Vicious, el polémico líder de los Sex Pistols, que pidió ser enterrado con ella. Y, aunque con un poco de retraso, también España se llenaría de cazadoras Perfecto en los ochenta, cuando Travolta ya había convencido a Olivia Newton John para calzarse una y mover las caderas al ritmo de 'You're The One That I Want'. De Miguel Ríos a Enrique Bunbury, pasando por Gabinete Caligari o Mikel Erentxun, pocos pudieron resistirse a poner una Perfecto en su vida. En algunos casos, como el de Mario Vaquerizo, para no quitársela. El marido de Alaska ha contado que tiene 39, todas negras y estrechas; que algunas son de Zara o de Bershka, pero que también las tiene firmadas por Balmain. Sin embargo, su favorita es la que le regaló su mujer después de usarla cuando presentó 'Horror en el hipermercado'.

Aunque, en realidad, si hay un colectivo al que es casi imposible imaginar sin una Perfecto es el de los moteros. Si Jose (alias 'Madriles'), responsable de comunicación de la Federación Española Harley Riders, tuviera que elegir entre las prendas que han marcado su vida, se quedaría, sin dudarlo, con un par de botas y una Perfecto. «La verdad es que en el barrio donde crecí no se veían muchas chupas de cuero tan molonas como las que llevaban los roqueros de la época (de las Harleys, ni hablamos), pero recuerdo la primera vez que me fijé en el escaparate de aquella tienda, con uno de mis primeros sueldos en el bolsillo, y de que cómo, a pesar de costar 20.000 pelas de la época, entré en la tienda, me la probé y supe que no saldría de allí sin ella. De esto hace algo más de 30 años y pensé: '¡Por fin soy dueño de una chupa Perfecto! La vida me sonríe' –recuerda–. ¿Por qué después de tanto tiempo sigue estando presente en este mundo de la motocicleta? Seguramente, por el mismo motivo por el que nos siguen gustando las motos con aires retro, con grandes motores y sonidos atronadores, y en la mayoría de las fiestas sigue sonando rock & roll».

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