El gladiador valenciano

Detrás de un dependiente de una conocida tienda de deportes se esconde el campeón del mundo de artes marciales mixtas

Dani Bárez. / Vídeo: Paco Sánchez / Fotos: Txema Rodríguez.
J. MOLANO

“Ya no puedo con él, cada vez es más fuerte y más rápido. Llegará donde se lo proponga, sólo hace falta que tenga un poco de suerte”, señala José Luis Zapater, 'Titín', sobre su pupilo más aventajado. El entrenador tiene cicatrices hasta en el carnet de identidad, usa cinta aislante para reforzar sus muñecas, rotas desde hace tiempo, que no piensa reparar porque eso supondría dejar el gimnasio algunos días. Apenas ve, sufre cataratas, “como los viejos”, y tampoco quiere pasar por quirófano porque eso le obligaría a despedirse de la lucha para siempre. Son las secuelas de muchos años dejándose la vida en el ring, donde las ha visto de todos los colores. En uno de sus últimos combates más sonados se enfrentó al mediático chatarrero Javier García Roche. “Fue una cosa de locos”, recuerda sobre la velada en la que mezclaron boxeo y vale-tudo: “Acabamos destrozados”.

Titín sabe de lo que habla y si elogia a su alumno va a misa. No alaba a cualquiera, se refiere al último campeón del mundo de artes marciales mixtas que ha dado la Comunitat: Daniel Bárez, un tipo despiadado en el octógono que se esconde detrás de una cara de niño bueno y una aparente timidez. Se intuye que es luchador por sus orejas de coliflor, una de las lesiones más frecuentes entre los de su gremio. Ni rastro queda del miedo y la inseguridad que le hicieron morder el polvo tiempo atrás ante el que ahora es su mentor y promotor. Los dos van de la mano desde hace aproximadamente tres años. De los 13 combates profesionales que suma Bárez, en 9 ha ganado -3 por KO, 4 por sumisión y 2 a los puntos- y ha resultado perdedor en 4.

Bárez, con casco, durante una sesión de entrenamiento con Titín.
Bárez, con casco, durante una sesión de entrenamiento con Titín. / Txema Rodríguez

A sus 29 años se ha convertido en un gladiador de los pies a la cabeza a base de un esfuerzo sobrehumano que piensa prolongar en el tiempo para cumplir su gran reto, tomar la alternativa en el Ultimate Fighting Champioship (UFC), la élite del deporte que practica, donde se miden peleadores tan grandes como Connor McGregor o su ídolo José Aldo. Es el único lugar en el que todas las horas de sufrido entrenamiento pueden verse recompensadas con bolsas de dinero más grandes. En este país es imposible ganarse la vida en un ring porque los deportes de contacto están estigmatizados y los profesionales se ven obligados a buscar empleos alternativos para poder subsistir.

El de Burjassot ha sido protagonista de un tiempo a esta parte en los medios de comunicación, incluido LAS PROVINCIAS, después de proclamarse campeón mundial del peso mosca -56,7 kilos- por la British Association of Mixed Martial Arts (Bamma), considerada la empresa de artes marciales mixtas más importante del Reino Unido, un peldaño por debajo de la estadounidense UFC que preside Dana White. Se llevó el cinturón, que cuelga en las paredes del gimnasio de Titín, después de derrotar el pasado mes de noviembre a uno de los pupilos de McGregor, el luchador irlandés Andy Young. Bárez llegó a ese combate como campeón de Europa. Ya le había dado cera en julio al británico Ryan Curtis, también miembro del equipo del afamado y millonario peleador. Otro galardón que se exhibe en el gimnasio de Alboraia. Por ambas peleas el valenciano apenas ganó unos seis mil euros, suficientes para que jugarse el pellejo no le supusiera un boquete en la cuenta corriente y pudiera cubrir sus gastos y los de su equipo.

"Esto no te saca de pobre"

“Esto no te saca de pobre. He ganado algo, pero no da para vivir. Tendré que esforzarme más para poder cumplir mi objetivo de llegar a la UFC. Calculo que podría ser a finales de 2018”, revela. Por el momento tiene que seguir ganándose el jornal en el Decathlon de Aldaia, donde se esconde entre los estantes de la sección de fitness y deportes de contacto para hacerse 'selfies' con algún fan, “por si pudiera molestar a los jefes”. Muchos le reconocen en la capital del Turia, incluso algún policía local le ha parado para saludarle por ser quien es. En el trabajo tiene un horario flexible para poder cumplir con sus entrenamientos. De lunes a viernes compagina la preparación en lucha en el centro Training Unit de Alboraia con la rutina de gimnasia deportiva en el Club Antares, a las órdenes de Yesus Tribaldos, y otras sesiones de preparación a cargo de David Rojas, su entrenador personal y nutricionista. Además, recibe apoyo de un 'coach' deportivo para reforzar el aspecto psicológico: “En esto estás solo, para prepararte te apartas de tu gente, es difícil gestionar cada momento mentalmente, toda la presión va para ti. Si fallas no puedes echarle la culpa a nadie”.

Bárez, durante la entrevista.
Bárez, durante la entrevista. / Txema Rodríguez

Perdió a su padre con 10 años

Es el penúltimo de cuatro hermanos. “Siempre hemos sido muy revoltosos y un poquito rebeldes, mi madre tenía que ir con la vara”, recuerda entre risas. Cuenta que la afición por la lucha se la contagió con 14 años, como a su amigo Vicente, su hermano mayor, que practicaba full contact. La valentía, sin duda, le viene del lado materno en su árbol genealógico. Dani, como le conocen sus amigos, perdió a su padre en un accidente de tráfico cuando sólo tenía 10 años y fue la matriarca quien tuvo que hacerse cargo de todo arropada por el resto de los suyos. “A ella no le gustaba nada verme en el ring, pero a la última pelea en Dublín asistió con toda mi familia. Ahora lo ve como algo normal y me apoya al cien por cien”, señala quien también ha encontrado en su novia, deportista como él, un aliciente para continuar peleando. "No sale apenas de fiesta, se cuida mucho, estar con ella hace que sea aún más responsable", comenta por lo bajo Rojas mientras Dani sufre a las órdenes de Tribaldos en las anillas y escalando la cuerda.

“Compitiendo se pasa mal por los nervios, pero tiene algo que engancha, como ocurre en otros deportes”, desvela. A finales de 2012 dio el salto al campo profesional después de medirse en muchas peleas, “de kick boxing, mma, grappling, K1... perdí la cuenta”. “Haber conseguido el cinturón de campeón del mundo debería ser lo máximo para mí pero aún quiero dar un paso más: ir a UFC y quedarme en la categoría”, afirma. Tiene apalabrados dos combates más en Bamma, la organización ya le busca oponente e incluso ha lanzado en redes sociales la pregunta de quién sería el mejor rival para el campeón. Que pase el siguiente. Dani estará preparado. Mientras tanto, optará a ser campeón de España de boxeo después de conquistar el cinturón a nivel regional, aunque lo tendrá complicado porque muy pocos tienen las agallas necesarias para enfrentarse a él.

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