Sin vida por el alcohol

Cada día 25 conductores son 'cazados' conduciendo ebrios en las carreteras valencianas. Antonio perdió a su niña de 15 meses; Eva, a un sobrino en la flor de la vida; Andrés, a su padre. Las víctimas claman por más medidas de prevención y justicia

Arturo Checa
ARTURO CHECAValencia

Si a una persona le quitan el carné una vez por conducir bajo los efectos del alcohol, se lo vuelven a retirar una segunda vez, y pese a todo, vuelve a coger el coche una tercera vez, y se lleva por delante a un chiquillo que con 18 años tenía todo por vivir, ¿de qué sirve la ley? Sientes una impotencia tremenda». Eva Palomares es la voz de la tragedia. De la última. De demasiadas sucedidas ya sobre el asfalto. Esta vez el postrero aliento de Yago se perdió en un camino rural de Tavernes el pasado fin de semana, arrollado por Jorge P., con el carné retirado por tercera vez, triplicando la tasa de alcoholemia, sin seguro ni ITV. Yago era el sobrino de Eva. Uno de los tres jóvenes muertos en apenas tres días de la anterior semana en siniestros con el alcohol de por medio. La enésima gota de indignación en el vaso de la paciencia de las víctimas.

«Algún día la gente se tomará la justicia por su mano por la falta de acción del Gobierno, y entonces nos lamentaremos...», advierte Andrés Contreras, con el cuerpo aún hecho jirones tras fracturas, paradas cardiacas y los pulmones perforados, pero una fortaleza que se le sale del pecho, uno de los ciclistas supervivientes del pelotón que saltó literalmente por los aires en mayo al ser arrollado por Mavi, una joven convertida en un cóctel de alcohol y cocaína. Dejó tres cadáveres en la cuneta, entre ellos el de Luis Alberto, el padre de Andrés.

Las estadísticas de Tráfico revelan que ir al volante con alguna copa de más sigue siendo una dramática realidad. Cada día son cazados 25 conductores ebrios en las carreteras de la Comunitat. Según las cifras de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, el año pasado se efectuaron algo más de medio millón de controles de alcoholemia. En ellas, 9.091 automovilistas dieron positivo. No sólo el alcohol acaba en tragedia. Media docena de conductores van al volante cada día bajo los efectos de las drogas. En los controles de estupefacientes de la Guardia Civil durante 2017, 2.189 automovilistas dieron positivo. «Se ha reducido el número de víctimas mortales en las carreteras valencianas un 15% y el trabajo de la Agrupación de Tráfico para dotar de mayor seguridad nuestras vías ha sido excelente», es el mensaje que lanza el delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues.

Pulseras de alejamiento

Lo cierto es que el número de fallecidos cayó el año pasado de 110 a 92, después del repunte experimentado en 2016. Pero para las víctimas, las decenas de familias que siguen sufriendo cada día en sus carnes la pérdida de un ser querido, queda muchísimo por hacer. Desde Stop Accidentes, Ana Novella subraya el enorme apoyo que la técnica podría suponer para acabar con los conductores ebrios reincidentes: desde instalar obligatoriamente en los coches el detector de alcohol que impide poner en marcha el vehículo a pulseras de alejamiento similares a las empleadas con maltratadores. «Existe desde hace tiempo el 'alcolock', que exige soplar por una boquilla dentro del vehículo, y si das positivo el motor no arranca. Las pulseras serían una posible solución; si se acercan a un coche para conducirlo, debería de avisar a las Fuerzas de Seguridad para detenerle», incide Ana Novella.

El Gobierno aún no ha aumentado el control de reincidentes prometido hace nueve meses

El Gobierno promete puño de hierro contra la delincuencia vial, pero muchas veces sus proyectos se quedan a medias. «La DGT dijo que iba a revisar el permiso por puntos y no lo ha hecho», como lamenta la presidenta de Stop Accidentes, como tampoco se ha puesto en marcha la iniciativa anunciada hace nueve meses por el Ejecutivo. El Gobierno indicó que los conductores reincidentes en alcohol y drogas, aquellos que hayan cometido dos o más infracciones en menos de dos años, serían remitidos a las autoridades sanitarias para evaluar si sufren una adicción, paralizando hasta entonces su carné de conducir. Hoy aún no está en marcha. Preguntado por la cuestión, el subsecretario del Interior, Luis Aguilera, aseguró que se están ultimando acuerdos con responsables autonómicos para hacer posible la medida en breve plazo, posiblemente antes de verano. Pero sigue en el aire una fecha concreta. Otro 'escándalo' para las víctimas es la despenalización de las imprudencias leves en accidentes de tráfico. «Muchas acaban con muertes o lesiones graves», lamentan desde Stop Accidentes. La Fiscalía advierte de una oleada de archivos de casos por esta razón. Mientras, el alcohol sigue cercenando vidas.

Antonio Pertusa, con una foto de su hija Julia. / LP
Antonio Ángel Pertusa. Perdió a su hija de 15 meses «Cuatro años de cárcel por asesinar en la carretera es un crimen barato»

«Fue el 3 de agosto de 2007, a las siete de la tarde». Once años después, Antonio Ángel Pertusa podría ser capaz de repetir hasta el minuto exacto en que una motocicleta se llevó por delante el carrito de Julia. Su ángel de 15 meses. Una diabólica concurrencia de culpas acabó con su vida. Primero la de Vicente C., el motorista ebrio, sin seguro y sin ITV que la arrolló. Después la irresponsabilidad de una tía de la niña que empujaba el carrito con el que cruzó la peligrosa carretera. Dos años luchó Julia contra la muerte, en coma, hasta perder la batalla.

Entonces empezó la lucha de Antonio, delegado en Alicante de Stop Accidentes, por hacer justicia. «Cuatro años de cárcel por asesinar en la carretera es un crimen barato. Es necesario aumentar las penas, y sobre todo que las condenas se cumplan de manera íntegra y efectiva». El padre doblegó dificultades como el hecho de que su caso se fuera a juzgar inicialmente sólo como una falta, que el acusado huyera del país («en tráfico casi nunca hay prisiones preventivas»), la «doble condena que sufren las víctimas con papeleos, declaraciones», de reunirse en Madrid con el fiscal de Tráfico, de sentarse a la puerta del juzgado pidiendo justicia.... «o que a día de hoy el juicio a mi hija aún no se haya cerrado al estar pendiente el pago de las costas», lamenta Antonio.

El proceso acabó con tres años de prisión para el motorista y dos para la familiar de la niña. Pero «la cárcel no es la solución. Debe haber ya una asignatura de educación vial en los colegios. Un niño educado es un futuro conductor concienciado».

Eva, la tía de Yago, en una calle de Valencia. / Irene Marsilla
Eva Palomares. Perdió a su sobrino de 18 años «¿De qué sirve que quiten dos veces un carné si coge otra vez el coche y mata?»

Los padres de Yago se consuelan con sus últimos meses de felicidad. De la redonda Nochevieja que pasó en Londres. De lo que le apasionaba la playa. De las bonitas palabras de sus amigos en el funeral o de sus compañeros del instituto Joan Fuster de Sueca en el que estudiaba ciclo superior de Mantenimiento Electromecánico. Del homenaje fallero en la crida. Del recuerdo en el club baloncesto Tavernes o en el instituto La Valldigna y el colegio de las Hermanas de la Doctrina Cristiana de tavernes. De su pasión por la moto, la última que disfrutó en vida... Otra vida rota. «Cuesta tanto asimilar que alguien tan joven se vaya. No puedes. Te quedas con lo feliz que ha sido, lamentas no haber pasado más tiempo con él... Muy duro para la familia, para Tavernes...». Eva Palomares es la tía de Yago, el joven de 18 años que el pasado fin de semana se topó en un camino rural en su moto con un conductor ebrio. A este le habían quitado dos veces el carné. Y sin carné volvió a conducir. Y causó una muerte. «¿De qué sirve que a alguien le retiren en dos ocasiones el permiso si vuelve a hacerlo? Sientes mucha impotencia», añade Eva. Con 15 años, el hermano de Yago pelea ahora por levantarse cada mañana. Sus padres combaten el dolor. «No tienen rencor, pero sí frustración. Y quieren justicia». Intentan salir adelante sabiendo «que nadie va a devolvernos al niño, pero al menos que no le pase a nadie más». Reclaman más dureza en la retirada del carné e inmovilizaciones de vehículos de mayor efectividad o que se sancione a quien deje un coche a una persona sin carné. «Da la sensación de que la gente cree que no pasa nada por conducir bebido».

Andrés, con la bicicleta que le regaló Contador. / Tino Calvo
Andrés Contreras. Perdió a su padre; él sobrevivió «5 fracturas, 2 paradas cardiacas, líquido en el cerebro... Luché y salí»

Es materialmente imposible resumir en estas 54 líneas el coraje, el mensaje y la humanidad que transmite Andrés Contreras. Uno no cree posible al escucharlo que haga sólo 9 meses desde que una conductora que triplicaba la alcoholemia y con coca en su cuerpo embistiera su pelotón ciclista de triatletas y dejara una espiral de sangre y dolor, con tres fallecidos, en la N-332. Uno de ellos Luis Alberto Contreras, el padre de este superhombre. «Me fracturé la tibia, el peroné, los dos fémures, una rótula, tuve dos paradas cardiacas, un neumotórax, el hígado destrozado, líquido en el cerebro... Pero desde que me pasaron de la UCI a planta me marqué unos objetivos diarios. Luché y salí».

Andrés tiene 28 años pero un alma madura, anciana y guerrera. «Los psicólogos dicen que para estar como estoy deberían haber pasado tres años». Ser un deportista le ayudó a tumbar el dolor físico. Aunque aún hoy hace cinco horas al día de fisio y tres de gimnasio en días alternos. «Superar el dolor de perder a un padre es otra cosa».

Su mensaje no es para los políticos. «La gente puede temer una multa de la policía, pero lo importante es la educación». Hoy da charlas concienciando en colegios y autoescuelas y no descarta ser concejal de Deportes de Xàbia como otro frente de lucha. «España está muy abandonada en seguridad vial para ciclistas y motoristas comparada con Europa». Y lanza sobre todo un lema a las víctimas. Humano. De superación. «O eres positivo siempre, o mueres en vida».

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