El Ministerio del Tiempo de Pablo Casado

El presidente del PP, por sus referencias al pasado y costumbres anticuadas, bien podría ser el álter ego de Alonso de Entrerríos

Ilustración de Pablo Casado. /Maria Picassó Piquer
Ilustración de Pablo Casado. / Maria Picassó Piquer
Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Una posible justificación a algunos de los tropiezos de Pablo Casado en estos últimos días es que en realidad no pertenezca al tiempo que vivimos. Eso explicaría unas cuantas cuestiones. No es tan descabellado. Hace unos años, gracias a los hermanos Olivares, descubrimos la existencia de un ministerio que desconocíamos del Gobierno, el del Tiempo. Para quien no lo sepa se trata de una institución autónoma y secreta que se encarga de que la Historia no cambie. Para lograr este objetivo las patrullas viajan al pasado y evitan cualquier alteración y se recluta a agentes de distintas épocas históricas.

LA CLAVE

Su experiencia en el televisivo Ministerio estaría siendo tan satisfactoria que parece que piensa en crear otro más, el de la Familia.

Y ahí entraría en juego el presidente del PP y candidato a la presidencia del Gobierno. Cuando la serie comenzó (en 2015, en TVE) vimos el modo en que los mandamases del organismo buscaban a los profesionales para incorporar a sus filas. Así eligieron a una de las primeras universitarias de España a finales del siglo XIX y a un soldado de los Tercios de Flandes condenado a muerte en 1569. A este último, Alonso de Entrerríos, le cuesta adaptarse a la sociedad actual y a la evolución en algunos temas y desconoce acontecimientos recientes que nada tienen que ver con el siglo en el que él vivió, en su caso el XVI. Él lucha por el Imperio Español, que lo encuentra en el siglo XXI bastante diezmado (por entonces los territorios patrios se extendían por Europa, América y Filipinas); se sorprende de los avances experimentados por las mujeres, y defiende valores ya anticuados, de nada menos que cinco siglos atrás.

España y el Rey

Es fácil de imaginar a un Pablo Casado de Entrerríos cuando dice que la Hispanidad «es la etapa más brillante no de España, sino del hombre». Y encontramos factible también que hace unos días se liase a la hora de referirse al modo en que ejerce el poder Felipe VI. «Ningún Rufián va a tachar a un Rey que fue aprobado por el 80% de la soberanía nacional y es el Rey que todos hemos votado», dijo. Tal vez en el trasvase de información que le proporcionaron en el Ministerio del Tiempo no le explicaron que al monarca no se le elige por sufragio. «Cuando abrimos un hospital o un colegio estamos diciendo 'viva el rey'», espetó en otra ocasión.

El líder del del PP es de la España que madruga (porque a quien madruga Dios le ayuda), piensa en gobernar como labrar («para tener una buena cosecha antes hay que arar, sembrar, segar y trillar», recomendó) y supone que los coches son solo cosa de chicos. El personaje Alonso de Entrerríos era reacio a algunos temas, como el hecho de tener una jefa que fuese mujer o que su novia utilizase métodos anticonceptivos, pero poco a poco ha ido acoplándose a los tiempos actuales. No hay que perder la esperanza. Solo necesitó su tiempo y unos cuantos buenos asesores a su alrededor (como Pachino, Julián o Amelia). El candidato a la presidencia por el PP ha causado controversia con su visión del aborto («creo que es bueno que las mujeres sepan lo que llevan dentro») o de la memoria histórica («los de izquierdas son unos carcas, todo el día con la fosa de no sé quién»).

La experiencia de Casado en el Ministerio del Tiempo estaría siendo tan satisfactoria que, según algunas declaraciones, que parece que piensa en crear otro más, el de la Familia.