Ciudad de la justicia de valencia: Expedientes renacidos del fuego

Los especialistas ya han reconstruido 800 de los casi dos mil documentos de casos civiles arrasados en el incendio de septiembre

Un libro con documentos encuadernados y sus bordes afectados por el incendio. /Damián Torres
Un libro con documentos encuadernados y sus bordes afectados por el incendio. / Damián Torres
Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

«Nunca ha habido un incendio así en sede judicial en España. Lo de Valencia no tiene precedentes. Si la documentación hubiera estado digitalizada, todo habría sido más fácil, pero por desgracia no es así y seguimos luchando por recuperar el máximo número de documentos». Pedro Viguer, el decano de los jueces de Valencia, reflexiona así sobre la guerra que se libra entre paredes de la Ciudad de la Justicia: la reconstrucción de los expedientes que acabaron convertidos en cenizas o en una informe masa negra, maloliente y mojada.

Para comprender el asunto hay que retrotraerse al día del incendio: el 10 de septiembre del año pasado. Las llamas comenzaron en el juzgado de Primera Instancia 3, en la segunda planta de la Ciudad de la Justicia. Ese juzgado y otros cuatro acabaron calcinados y otros ocho tuvieron que ser trasladados. El efecto del fuego, el calor, el humo y el agua necesaria para la extinción fue devastador para miles de expedientes civiles que en esos momentos se hallaban en las oficinas.

Por sorprendente que parezca, la justicia valenciana todavía no ha entrado de lleno en el archivo informático. De los casos civiles, los afectados, sólo hay copia digital de las resoluciones judiciales. Son sentencias, autos o providencias, entre otras. Desde el año 2000 las salvaguarda Cicerone, el sistema documental electrónico con el que trabajan nuestros juzgados.

Casi una veintena de expedientes y ejecuciones antiguas son ya irrecuperables

Pero en los expedientes de los casos civiles hay mucho más: los escritos de demanda o los documentos aportados por las partes a lo largo de los procedimientos. Eso sólo está en papel puro y duro. Sin un gemelo en bits que garantice una segunda vida en caso de daño, robo o extravío. Y esos cientos de miles de folios y carpetas son, precisamente, los que alimentaron las llamas a costa de su destrucción parcial o absoluta.

Arriba, sala de reconstrucción, con funcionarios, abogados y procuradores. Abajo, Un expediente afectado por el fuego y trabajos para rehacer los juzgados. / D. Torres

La primera criba consistió en separar lo salvable de lo destruido, una labor descomunal, pues algunos archivos estaban tan dañados que ni siquiera era posible conocer el número del asunto. Hubo daños en archivos de siete juzgados. Según datos de la Conselleria de Justicia, un 90% de la documentación se encontró en un estado recuperable, mientras que el 10% restante se consideró insalvable.

Los menos 'tocados' por el fuego y el humo ya están limpios y clasificados. Esa primera batalla ya se ha ganado. En ella participaron 14 técnicos que recuperaron más de 11.000 expedientes. Limpiaron y aspiraron hollín y cenizas, borraron y guillotinaron bordes afectados y realizaron cambios de carpeta con fotocopia de la carátula original para no perder información. Los expedientes restaurados permanecen hoy en una gran sala refrigerada, clasificados por años y por juzgados, a disposición de los órganos competentes y a la espera de regresar a sus estancias originarias.

Laterales carbonizados

Allí encontramos un libro de sentencias encuadernadas de 2007 con sus laterales carbonizados pero con folios legibles. O un expediente cuya portada ha sido saneada gracias a una fotocopia en la que todavía se aprecia la huella que el fuego dejó en el original. Son memoria imborrable de aquellas llamas que pusieron en jaque la pesada maquinaria de la justicia. En la entrada de esta sala de los expedientes 'heridos' leves, la denominada zona limpia, un cartel recomienda el uso de guantes y mascarillas.

El camino para recuperar los casi 1.900 expedientes que acabaron arrasados es diferente. Aquí, y en la mayoría de los casos, no ha habido más solución que empezar de cero a través de nuevas comparecencias. Eso implica reunir a abogados, procuradores y representantes de los demandados y demandantes para que aporten de nuevo los escritos que se quemaron, esenciales para salvar la vida de los expedientes.

Y de esto se encarga el equipo de reconstrucción de expedientes judiciales, concebido por el Decanato de los Juzgados de Valencia para esta ardua pero imprescindible tarea. Allí, al frente de 20 monitores y una docena de ordenadores, los gestores, tramitadores y otros funcionarios atienden hasta 15 comparecencias al día de personas y profesionales relacionadas con los expedientes que se quemaron. Todos al rescate de la documentación.

Según lamenta Joaquín Andrés Sancho, letrado de la Administración de Justicia y coordinador del equipo, «hay procedimientos que van a ser irrecuperables». Se refiere, por ejemplo, a asuntos de antes del año 2000 en el que las partes ya no pueden presentar documentos «sencillamente porque no los conservan». El fuego ha borrado el único rastro documental.

Con personas fallecidas

El equipo especial ya ha contabilizado unos 15 expedientes de la década de los noventa en los que resucitar la documentación es poco menos que utópico. Se trata de ejecuciones de resoluciones judiciales en las que «ha fallecido el abogado, el procurador y hasta el demandante», describe el responsable judicial. En ese limbo tras el incendio hay actualmente procedimientos de Primera Instancia 1 y 2.

Hasta el próximo mes de junio, el número estimado de comparecencias para rehacer expedientes es de 1.500. Se regeneran en la amplia sala del equipo de reconstrucción y están presentes las partes, el fiscal y el letrado de la Administración de Justicia. En los encuentros aportan la documentación que conserven del caso quemado, se comprueba que tiene coherencia con el procedimiento y, de ese modo, como si de un gran puzzle se tratara, el cuerpo documental del caso civil renace.

Cifras clave

1.900
es el número aproximado de expedientes judiciales destruidos por el fuego que se declaró el 10 de septiembre del año pasado. Los documentos deben ser recuperados con comparecencias. Los menos dañados por el incendio, más de 11.000, se restauraron con complicadas tareas de limpieza.
800
es el número aproximado de expedientes que han renacido gracias a las comparecencias de las partes implicadas ante el equipo de reconstrucción. Para ellos, ha sido como empezar de cero.
7
es el número de juzgados de Primera Instancia afectados por la pérdida o daño de expedientes.
1.500
son las comparecencias de las partes (abogados, procuradores, demandantes..) estimadas hasta julio para rehacer expedientes.
20
trabajadores en el equipo de reconstrucción. Hay un letrado de la Administración de Justicia, gestores, tramitadores y funcionarios.

Según Andrés, «en algún caso, alguien de las partes en litigio se ha opuesto a la reconstrucción al entender que la documentación aportada no es suficiente para continuar con el procedimiento». En tal caso, es preciso señalar una vista. Las partes formulan sus alegaciones y el juez decide. Pero es la excepción. Los disconformes son los menos y el complejo engranaje para rescatar legajos rueda engrasado con la colaboración de unos y otros.

Trabajo entre cenizas

Gracias el enorme esfuerzo y trabajo ya se han recuperado 800 expedientes de los casi 2.000 arrasados. No obstante, queda faena y horas y por eso el equipo ha solicitado una prórroga hasta septiembre a fin de poder recomponer los restantes documentos aniquilados. O, al menos, el máximo posible.

«Tenía que usar mentol para aguantar el olor a quemado», recuerda una empleada judicial

Lo peor ha pasado. Amparo Ortiz lo sabe. Ella, empleada de auxilio judicial, rastreó con compañeros entre hediondas cajas de papeles quemados para identificar números de procedimientos. «Era una asquerosidad y un peligro. Llegué a cortarme con una esquirla de cristal y tenía que usar mentol para aguantar el olor». Con bata, mascarilla y guantes, se las vio y deseó para poder listar lo quemado en base a referencias casi irreconocibles.

La lección obvia es que un sistema tan importante como el judicial precisa cuanto antes un soporte digital que salvaguarde mejor sus documentos ante cualquier eventualidad. Pero Viguer urge el expediente digital en Valencia. De hecho, la propia ley lo impone. El Senado aprobó en septiembre de 2015 la reforma del 'papel cero' en los juzgados a partir del 1 de enero de 2016. Han pasado ya dos años y la realidad es que los papeles siguen llenando estantes y hasta el suelo de juzgados.

Obras hasta junio para reparar las instalaciones

En el foco del incendio resuenan martillazos y taladros. Hay planchas por el suelo y queda todavía mucho por hacer para que ese espacio diáfano y de techo descubierto vuelva convertirse en un lugar apto para el trabajo de jueces y funcionarios. Así nos encontramos el espacio arrasado por el fuego. El punto en el que las llamas calcinaron cuatro juzgados de Primera Instancia está todavía en obras y hasta junio no se espera que los órganos judiciales desalojados por el incendio regresen, con personal y documentos, a su lugar original.

El desastre obligó a suspender la actividad judicial en toda la Ciudad de la Justicia durante seis días. En el caso de 28 juzgados, esa inactividad se prolongó hasta los diez días. A partir de ahí, un rompecabezas para reubicar a los afectados y agilizar la faena atrasada. Según cálculos del Tribunal Superior de Justicia, el fuego y el cierre obligó a suspender más de 2.500 juicios y vistas. Fue preciso activar un plan de choque e incorporar a siete jueces sustitutos durante dos meses para reforzar las jurisdicciones de Primera Instancia, Social y Penal, las más afectadas por la paralización. Su esfuerzo permitió celebrar casi 1.400 juicios, vistas y comparecencias. A finales del mes pasado, el plan se dio por concluido.

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