Isabel Jiménez: «Me hace feliz estar donde pasan las cosas, siempre quise ser periodista»
La presentadora repasa su trayectoria y habla de su faceta como empresaria al frente de Slowlove, la firma de ropa que fundó junto a Sara Carbonero
Valencia
Hay muchas razones por las que podemos admirar a una persona, e Isabel Jiménez reúne muchas de ellas. Periodista y presentadora de televisión, fundadora ... y diseñadora de moda de la marca Slowlove y con un máster en trabajo y esfuerzo.
Cuando le preguntas acerca de su profesión, solo le sale una palabra: vocación. Desde bien pequeña tuvo claro que quería ser periodista y, aunque ya han pasado más de 21 años desde que se puso delante de una cámara por primera vez, sigue sintiendo la misma ilusión por estar donde ocurre la noticia y tener el privilegio de contarla. Una mujer auténtica, transparente, que no esconde ningún misterio y que abraza cada día como si fuera el último.
P- ¿Cuál ha sido la noticia que más te ha costado contar en directo?
R- La noticia que más me ha costado contar ha sido la muerte de Gabriel Cruz, el niño de Almería. Al final, me tocaba muy de cerca porque era en mi tierra. Ver sufrir a su familia y a la gente que siempre apoyó durante aquellos días, cuando todo el mundo pensaba que estaba secuestrado, fue muy duro. Hubo mucha movilización y ver a amigos míos y a mi ciudad sufriendo por un niño pequeñito me afectó mucho. A mí es que todo lo que tenga que ver con menores me afecta muchísimo.
P- Después de tantos años en televisión, ¿te sigues poniendo nerviosa antes de entrar en directo?
R - La verdad es que no. Al final, el plató es como mi oficina, es donde me siento más cómoda y disfruto mucho de mi trabajo. De hecho, lo que más me gusta es cuando pasan cosas en directo, cuando tienes que improvisar y hacer las cosas sobre la marcha. Eso te da una sensación de nervios buenos. No es ponerse nerviosa por estar delante de una cámara.
P - Siempre has tenido claro que querías ser periodista y dedicarte a la comunicación. Ahora que llevas tantos años, ¿alguna vez has sentido que necesitas hacer otra cosa o te has planteado dejar los informativos?
R - Para mí es algo tan vocacional que ni siquiera recuerdo la edad a la que tuve claro lo que quería hacer. Era muy pequeña y ya sabía a lo que quería dedicarme. No me puede hacer más feliz estar donde están pasando las cosas y contarlas. Por ejemplo, cuando estuve en la dana en Valencia sentí que estaba haciendo algo muy importante. Los informativos te dan la posibilidad de acercarte a la gente y contar realidades de otra manera. Es que el periodismo está en mi ADN.
Otra cosa es que hay otros formatos que me encantan. Por ejemplo, disfruté muchísimo haciendo el programa 'Mis raíces', con entrevistas más personales a todo tipo de personajes públicos, porque la entrevista es un género que también me apasiona. Pero, al final, todo tiene que ver con la comunicación.
Noticia relacionada
P- Respecto a lo que comentabas de la dana ¿Cómo recuerdas la cobertura? ¿Hubo alguna imagen o algún testimonio que se te quedara especialmente grabado?
R- Pues mira, estuve en casa de una persona con discapacidad y me llegó mucho su situación, porque tenía dificultades para salir de casa y moverse. También hubo una madre que, aunque no solemos hacer esas cosas en los informativos, se acercó a mí a través de uno de los vídeos y me dijo que necesitaba pedir ayuda. Su hijo, que tendría unos 15 o 16 años, necesitaba una medicación muy concreta para una enfermedad rara y complicada.
Hicimos el llamamiento justo al despedir el informativo, algo bastante inusual. En esos momentos sientes que realmente estás cumpliendo un servicio público, que es para lo que funciona un informativo.
P - Cuando ocurren tragedias así, ¿crees que tenemos derecho a emocionarnos en directo o que debemos mantener cierta distancia con las noticias?
R- Hay veces que intentas controlarlo y otras que resulta imposible. Por ejemplo, cuando ocurrió lo de Germanwings, el avión que se estrelló de manera deliberada por uno de los pilotos, me enteré justo antes de bajar al plató de que había niños dentro, que formaban parte de una excursión. Antes de entrar, me metí en un despacho a llorar para no hacerlo en directo.
A veces lo controlas, pero otras veces, como en el caso de Gabriel Cruz, me emocioné al volver al directo y me costó mucho. Hay momentos en los que me lo he permitido, aunque no de manera medida, porque al final es algo espontáneo. Creo que en un informativo también somos personas.
P- Te vemos siempre perfectamente peinada, maquillada y vestida en los informativos. ¿Cuánto tiempo tienes para prepararte y qué capacidad de decisión tienes sobre tu estilismo?
R- Cada vez les doy menos tiempo porque voy muy apurada. Pasan tantas cosas últimamente que les doy media hora para maquillarme y peinarme. Es verdad que, como mi equipo lleva tantos años conmigo, me conocen perfectamente y me peinan y maquillan con los ojos cerrados. Hay veces que en 20 minutos estoy lista.
En cuanto a la ropa, tengo una estilista que lleva conmigo media vida y me conoce perfectamente. Hacemos pruebas de ropa nueva cada ciertos meses y ya sabe lo que me gusta y lo que no. De hecho, he sacado algunas prendas de Slowlove de esta colección, como trajecitos, y a veces aprovecho cuando vengo de casa de Slowlove y me dice: «Oye, pues eso que tienes hoy es ideal». Y voy con la ropa que llevo de casa.
P- ¿Crees que a una mujer se le exige una imagen más cuidada que a los hombres?
R- Yo creo que se trata más de una buena comunicación. Recuerdo que, en la época de Pedro Piqueras, siempre exigía que los chicos fueran perfectamente vestidos y peinados para hacer un directo. Al final, también es una cuestión de imagen.
Creo que hay que cuidar la imagen, pero da igual que sean chicos o chicas. Tienes que transmitir un mensaje, pero no puedes distraer al espectador con tu pelo o con una camisa estampada. Es una cuestión de coherencia.
P- ¿Es muy distinta la Isabel que vemos en televisión de la que conocen tus amigos?
R- Gracias a las redes sociales, creo que se conoce bastante bien cómo soy fuera de la pantalla. Un informativo no es un programa en el que puedas improvisar tanto o mostrar toda tu personalidad, porque el 75 % de las noticias que cuento son complicadas, a nivel político, internacional o social. Tu imagen tiene que transmitir respeto por lo que estás contando, rigurosidad y profesionalidad.
Fuera de ahí, no tengo nada que ver. A mí la sonrisa no se me quita nunca. Soy una persona súperoptimista, con mucha energía, y creo que esa parte de mí se ha visto muy bien reflejada en las redes sociales. Yo diferenciaría entre la imagen que transmites en un informativo y tu imagen pública. Creo que mi imagen pública se acerca bastante a cómo soy de verdad.
P- Estos últimos años han sido un poco duros para ti por diferentes motivos, ¿has sentido que te has vuelto a conocer de nuevo?
R- Creo que eso te lo dan la experiencia, la edad y la madurez. Estoy en una etapa de mi vida en la que tengo poco reparo en decir lo que pienso. Ahora mismo no puedo ser más yo. No hay artificios y me lo permito y, además, me gusta. Creo que soy más yo que nunca en estos últimos años.
P- Han pasado ya más de diez años desde Sara Carbonero y tú creasteis Slowlove. Si aquella Isabel y aquella Sara que empezaron este proyecto en los pasillos de Telecinco pudieran verse hoy abriendo una tienda en Valencia, ¿qué crees que pensarían?
R- ¡Buah, impensable! Esto lo hicimos casi nosotras solas. No te voy a decir que como un hobby, pero lo empezamos de una manera totalmente orgánica. Nosotras abríamos la tienda, medíamos las cajas para ver qué podíamos pedir a fábrica con el presupuesto que teníamos, íbamos a los proveedores, buscábamos cada cosa y decidíamos.
Ahora se ha convertido en una marca con un peso y un reconocimiento impensables. Es verdad que el grupo Tendam tuvo mucho que ver, porque se cruzó en nuestro camino en un momento determinado. Creo que ambas partes hemos aportado mucho. Ellos eran una multinacional que trabajaba con marcas de toda la vida, como Cortefiel y Pedro del Hierro, y Slowlove llegó como un torbellino. Imagínate, dos empresarias que venían de la comunicación, con una forma de trabajar totalmente distinta.
P- Habéis pretendido siempre que Slowlove tuviera personalidad propia y que no fuese simplemente la marca de Sara Carbonero e Isabel Jiménez. ¿Crees que lo habéis conseguido?
R - Yo creo que sí. Lo hicimos con bastante coherencia. Durante los primeros cinco o seis años, nosotras ni siquiera aparecíamos en la imagen de la marca. Nunca quisimos protagonizar las campañas, siempre quisimos estar detrás para que la marca adquiriera cierto nombre por sí sola.
Después era inevitable que en cada publicación aparecieran nuestros nombres, pero tardamos bastante en dar ese paso a nivel de imagen. Creo que lo hemos conseguido. Es verdad que la gente nos identifica mucho con la marca y enseguida te dice: «Me encanta tu marca», pero Slowlove ha generado un universo propio.
Creo que la diferencia con respecto a otras marcas es que es como una familia, una filosofía, un universo propio que trasciende lo que es una prenda de ropa con una marca o una etiqueta.
P- ¿Cómo es trabajar con una amiga tan cercana como Sara? ¿Crees que es más fácil o más difícil emprender con una amiga?
R - Siempre tiene sus riesgos y éramos muy conscientes de ello, pero desde el principio dijimos: «Nuestra amistad va por delante. Si en algún momento vemos que peligra, cerramos, bajamos la persiana y se acaba el negocio».
Es verdad que supimos encajar muy bien los roles. Tenemos papeles muy diferenciados, nos compenetramos y nos complementamos muy bien. Nos entendemos tanto que nos miramos y sabemos lo que piensa la otra. También sabemos confiar en el criterio de cada una en determinados ámbitos.
Creo que encontramos un tándem perfecto y eso nos ha llevado hasta aquí, reforzando incluso nuestra amistad con el orgullo que sentimos al ver lo que hemos creado juntas.
P - ¿Qué dirías que tiene Sara que no conoce la gente que solo la ha visto en televisión o en redes sociales?
R - A ella le pasa un poco lo mismo que a mí. A través de las redes ha mostrado esa parte tan sensible que tiene y esa manera tan bonita de escribir. Se ha abierto bastante en los últimos años.
Creo que la imagen que ha construido a través de su perfil y de lo que transmite, su amor por la música, los libros y la poesía, refleja bastante bien a la Sara que conocemos quienes estamos a su alrededor.
P - Entre los informativos, tu familia y la marca, ¿cómo consigues llegar a todo?
Intento organizar una agenda lo más equilibrada posible. Intento hacer cosas de trabajo fuera de los informativos solo una o dos tardes a la semana. El resto del tiempo se lo dedico a mis dos hijos. Al final, es hacer Tetris e intentar encontrar huecos. Creo que es lo que hacemos todas las madres trabajadoras cuando tenemos agendas tan complicadas.
P - ¿Qué dirías que te aporta Slowlove que no encuentras en el periodismo?
R- Es una faceta que me encanta y que descubrí con Slowlove: la parte empresarial. Me gusta mucho la gestión, las negociaciones, diseñar un camino y un recorrido y ver cómo se van cumpliendo los objetivos.
También disfruto muchísimo de la parte creativa, de estar metida en cómo nace una colección, desde la elección de la inspiración y los tejidos hasta el desarrollo de los diseños, y después verla en la gente.
A mí me hace muchísima ilusión porque me conozco la colección de pe a pa y, cuando voy por la calle, reconozco la ropa. Parezco una loca porque me acerco a la gente y le digo: «¡Eso es de la colección!». Creo que es una parte de mí que desconocía y que me encanta, tanto la parte empresarial como la creativa de la moda.
P- Por último, ¿por qué era importante para vosotras estar en Valencia? ¿Tenéis alguna relación con esta ciudad?
R- Más que por una relación personal o directa, al final hay que elegir ciudades icónicas en las que encaje bien el perfil de la marca. La comunidad de Slowlove en Valencia siempre ha acogido muy bien nuestras colecciones. Tenemos mucho feedback de las clientas, algo que también se ha conseguido gracias a las redes sociales.
Valencia teníamos clarísimo desde el principio que tenía que ser una de las primeras ciudades en las que abriéramos una tienda. La verdad es que ha tenido muy buena acogida y creo que va a ser todo un éxito.