Un detenido consigue abrir sus grilletes con una llave sustraída a un policía en Valencia
El ladrón logró liberarse una mano en un calabozo del complejo de Zapadores con la ayuda de un compinche, pero el sistema de videovigilancia frustó el intento de fuga
Valencia
El sistema de videovigilancia del complejo policial de Zapadores frustró los planes de fuga de dos ladrones arrestados poco antes en Valencia. La maniobra evasiva ... tuvo lugar en uno de los calabozos de la Inspección Central de Guardia (ICG), donde trasladan a todos los detenidos para su plena identificación dactilar y custodia antes de ser puestos a disposición judicial.
Dos de los ocupantes de la celda se coordinaron para burlar la seguridad con un pequeño instrumento: una llave de grilletes que uno de ellos había conseguido sustraer del cinturón a un policía local sin que este se diera cuenta. Sin embargo, un agente que visionaba en tiempo real las grabaciones de las cámaras de seguridad observó cómo el delincuente se estaba quitanto las esposas, y avisó de inmediato a sus compañeros.
Varios agentes de la Policía Nacional y Policía Local irrumpieron entonces con rapidez en el calabozo en el preciso instante en que un joven marroquí ya había conseguido zafarse de una de las manillas con la colaboración de su compañero de celda, de 25 años de edad y nacionalidad argelina.
Tras el registro de la celda y el cacheo de los dos individuos, los agentes intervinieron la llave de los grilletes, que fue reconocida por un policía local como la que portaba de dotación en su cinturón y cuya sustracción no había advertido.
Robo junto a la playa
Los hechos delictivos que llevaron a estos jóvenes magrebíes, junto a un tercer implicado, hasta los calabozos se iniciaron sobre las 20:30 horas del domingo. A esa hora, un hombre de nacionalidad italiana sufrió el hurto de su mochila en el paseo Neptuno, junto al Hotel Las Arenas, mientras estaba con unos amigos.
Los ladrones se apoderaron de objetos valorados en cientos de euros, entre ellos unas gafas de sol, ropa, documentación, divisas extranjeras, unos auriculares inalámbricos y una tarjeta bancaria, entre otros efectos personales, según informaron fuentes jurídicas.
La pista para la detención de los autores del robo la proporcionó el propio teléfono de la víctima. Alrededor de las 21:40 horas, tras requerir el auxilio de una patrulla de la Policía Local en la avenida del Mediterráneo, el dueño de la mochila sustraída adivirtió a los agentes de que le estaban llegando cargos inmediatos a su cuenta bancaria.
Los dos primeros pagos fraudulentos fueron realizados en una tienda de alimentación. Los policías acudieron al establecimiento, cuyo responsable facilitó los recibos y mostró a los agentes las grabaciones de una cámara de seguridad. En las imágenes aparecían dos jóvenes magrebíes que compraban botellas de alcohol y otros productos.
Minutos después, una nueva notificación bancaria alertaba de otro gasto en un establecimiento de comida rápida de la calle Juan José Sister. Varias patrullas policiales acudieron a la tienda y localizaron en las inmediaciones a tres jóvenes magrebíes que caminaban con bolsas de comida y una mochila.
La detención
Al percatarse de la presencia policial, uno de los individuos emprendió una veloz huida a pie hacia la zona de chabolas del antiguo circuito urbano de Fórmula 1. Durante la carrera, el sospechosos se encaramó al capó de un turismo estacionado para saltar el muro del recinto. En plena oscuridad, el joven trató de ocultarse en un cañar, donde fue cercado y arrestado por los agentes que le perseguían.
Tras cachearlo, los policías le intervinieron 350 euros y los auriculares sustraídos al ciudadano italiano, así como billetes de moneda extranjera. El detenido fue trasladado al centro de salud de Fuente San Luis, donde aportó la filiación de un compatriota para ocultar su verdadera identidad, según informaron las mismas fuentes judiciales. Los otros dos magrebíes también fueron arrestados por participar, presuntamente, en el hurto de la mochilas y las compras fraudulentas con la tarjeta de crédito.
Una vez encerrados en un calabozo del complejo policial de Zapadores, cuando creían haber encontrado la vía de escape perfecta con la llave de las esposas sustraídas, el esmero del policía que vigilaba los monitores del sistema de videovigilancia frustró cualquier posibilidad de fuga de los delincuentes.