29-O: reconstruir no es suficiente
El mejor modo de demostrar que no olvidamos a las víctimas es que una catástrofe así nos halle preparados
Dos años después, la comarca de l'Horta Sud continúa intentando recuperar la normalidad. Se cumple mañana el segundo aniversario de la tragedia y creo ... necesario recordarlo y, sobre todo, analizar el escenario actual en aspectos como reconstrucción, estado de ayudas y subvenciones, situación judicial... Aquel 29 de octubre de 2024 quedará para siempre en la memoria colectiva valenciana. La pregunta no es sólo cuánto se ha reconstruido, sino si estamos preparados para evitar una nueva tragedia.
Es cierto que se han movilizado importantes recursos económicos y que muchas infraestructuras, viviendas e instalaciones han sido reparadas. El Gobierno central ha anunciado miles de millones de euros en ayudas e inversiones, mientras las administraciones autonómica y local trabajan en la recuperación. Sin embargo, las grandes cifras no siempre reflejan la realidad de cada municipio, de cada pequeño comercio que lucha por sobrevivir o de cada familia que todavía arrastra las consecuencias de la catástrofe.
Las actuaciones para reparar infraestructuras y mejorar la protección frente a las inundaciones son imprescindibles, pero también lo son las grandes obras hidráulicas pendientes. No se percibe celeridad en las inversiones ni la redacción de proyectos, ni concreción de plazos. Ni siquiera se informa suficientemente de lo hecho ni de lo que está pendiente.
Tampoco se ha resuelto el problema de las ayudas. Es verdad que el Estado ha destinado cantidades muy importantes a la recuperación, pero en algunos casos están inmovilizadas en los bancos como consecuencia de la lentitud y complejidad de los procedimientos administrativos. Dan la impresión de no tener en cuenta que los afectados necesitan soluciones efectivas, no únicamente anuncios.
La responsabilidad de prevenir nuevas inundaciones es compartida. Cada administración debe asumir las competencias que le corresponden. El Gobierno central concretando las obras hidráulicas pendientes; la Generalitat garantizando una gestión eficaz de las emergencias, y los Ayuntamientos obviando PGOU irracionales y la tentación de caer en manos del cemento.
Finalmente, la investigación judicial debe esclarecer las decisiones adoptadas durante la emergencia, la gestión de las alertas y las posibles responsabilidades. Las víctimas y sus familiares merecen verdad, justicia y respeto, sin condenas anticipadas ni interferencias políticas.
Como insiste permanentemente este periódico, «no os olvidamos». El recuerdo a las víctimas es imprescindible. Y honrarlas exige actuar. Porque la mejor manera de demostrar que no las hemos olvidado es conseguir que una catástrofe semejante no vuelva a sorprender sin la protección necesaria. Así es la vida.