El Valencia Basket conquista su cuarta Supercopa
Las taronja someten la ilusión del Leganés 76-66 para alcanzar la docena de títulos en los últimos cinco años, Javi Torralba se estrena con triunfo y el club cierra un 2026 de ensueño ganando los tres campeonatos nacionales
Valencia
La era de Javi Torralba comenzó como terminó la de Rubén Burgos, es decir con un título del Valencia Basket. El tercero nacional de tres ... posibles en un 2026 de ensueño, puesto que la Supercopa de Torrejón se une a la Copa de Tarragona y a la última Liga. Es cierto que el conjunto taronja ya hace años que se ha convertido, por méritos propios, en un grande del baloncesto femenino español pero no por eso hay que desdeñar los éxitos. Porque ganar cuesta, pero mantenerse mucho más. Cada título, además, llega en una circunstancia diferente. Ganar la cuarta Supercopa en la pretemporada más surrealista de la historia, con un Mundial por medio, tiene mucho mérito. El gran peligro del Leganés era el factor ilusión de un club que tenía la primera oportunidad de tocar la gloria y con un equipo que demostró ante el Jairis que puede ser competitivo. Aunque la final comenzó 0-9, las valencianas supieron ir creciendo durante el partido para acabar ganando el título de una manera rotunda. El Valencia Basket ascendió a la Liga Femenina en 2018, en una memorable fase de ascenso en la Fonteta, ganó su primer título en plena pandemia, la Eurocup de 2021 en Hungría, y en poco más de cinco años ya colecciona una docena. Un éxito de club, donde Esteban Albert ha sabido encontrar esa fórmula de éxito continuada en la dirección deportiva, y tras la salida de Queralt Casas este verano con Leticia Romero, que jugó con molestias, como la única jugadora que tiene esos 12 trofeos en la vitrina de su casa.
A la fiesta sólo le faltó una guinda. Sin explicación, desde la modesta opinión del que firma estas líneas. La ACB terminó en 2004 con una anomalía, la de que el trofeo de MVP recayera en un jugador del equipo que pierde la final. Ocurrió en Sevilla, con Rudy Fernández llevándose el trofeo por su irrupción con la Penya pero dejando con 'cara de tonto' a Luis Scola, jugador del entonces TAU, y a todos sus compañeros. Algo similar ocurrió con las compañeras de Elena Buenavida, y de Peterson, cuando escucharon el nombre de Sangare. Es la primera vez en la historia de la Supercopa femenina, en 25 ediciones, que la MVP no forma parte del equipo ganador. Algo, por lo menos cuestionable.
Buenavida no ganó el trofeo pero se llevó el más importante, el de campeonas, tras una final donde la canaria destacó la insistencia de las taronja: «Se notaba el cansancio, ninguno ha estado acertado, hemos sido cabezotas, cuando teníamos que apretar hemos intentado sacar nuestra mejor versión y ha servido». El cartel con su figura, como ocurrió con el de Raquel Carrera en la Copa de la Reina conquista en Huelva en 2024, fue el fetiche de una celebración que disfrutaron los más de 200 aficionados del Valencia Basket presentes en Torrejón. También el presidente Vicente Solá y el director general, Enric Carbonell. María Araújo fue una de las encargadas de cortar la protocolaria red y Javi Torralba, que duchado por primera vez por sus jugadoras tras ganar un título, fue de los más activos en la celebración. No es para menos, puesto que no ha debido ser fácil coger un testigo con la presión de un banquillo que tenía 11 títulos casi de una tacada de la mano de Rubén Burgos. A buen seguro que a un entrenador que viene de una trayectoria brillante en el baloncesto de cantera, una de las fotografías que nunca olvidará de su primer título al frente del Valencia Basket es que llegó con una participación activa de L'Alqueria del Basket. Las ausencias, y la molestias de Romero, permitieron lucir a dos de las perlas de la factoría taronja. Una de la generación de 2009, otra de 2010 y las dos con 16 años. Amelia Alonso anotó 8 puntos en la final. Isabel Hernández un triple en un momento clave cuando apretaba el Leganés para subir el 52-44 y entre las dos sumaron 15 minutos de calidad en un partido por el título. Un dato tremendo, como el es debutar como profesional con un título cuando 12 horas después de estar celebrándolo tienes que ir a clase. Con Awa Fam como faro de ese trabajo de cantera, que está brillando mucho más en el lado femenino como dato objetivo desde que abrió L'Alqueria, el futuro que viene llamando a la puerta es tremendo. A las dos campeonas de la Supercopa se unen otros proyectos de jugadoras muy interesantes como Paula Reynal o Anastasia Lishchuk. Y al primer equipo que ha comenzado la temporada ganando la Supercopa aún le restan por incorporarse desde la WNBA a Raquel Carrera, Alicia Flórez y Marta Suárez. Como para no ilusionarse con volver a optar a ganar los títulos nacionales y regresar a la Final Six de Zaragoza en la Euroliga soñando a lo grande.
Para lograr levantar la cuarta Supercopa, que no tendrá hoy una celebración oficial y que se ofrecerá al público del Roig Arena el próximo sábado 3 de octubre en el arranque de la Liga Femenina recibiendo al Azul Marino Palma de Alba Torrens, las taronja tuvieron que saber sufrir. Como ocurrió en la semifinal frente al Casademont Zaragoza, evidenciando que esta pretemporada ha sido la más atípica. Por eso fue tan importante levantar el 0-9 inicial, con la afición del Leganés entregada viendo la opción de machada, para remontar en el primer cuarto (18-16 tras ganas de Alonso), llegar al descanso muy cerca de las madrileñas (39-40) y dar un primer estirón en el tercer cuarto (58-48) que supieron mantener hasta finiquitar el título de campeonas.