El encarecimiento de la vivienda, representado en un 'skyline' de Valencia
La pieza forma parte de la exposición colectiva 'Todo se desvanece en el aire', que reflexiona sobre la volatilidad de la sociedad actual y estará hasta diciembre en el Centre del Carme
Valencia
El Centre del Carme acoge la exposición 'Todo lo sólido se desvanece en el aire', una muestra colectiva que reflexiona sobre la idea de lo ... volátil, la aceleración del mundo contemporáneo y la cultura de lo etéreo en la era de la virtualidad. Entre las piezas que se pueden admirar en esta muestra, y teniendo en cuenta que es el tema que va a copar gran parte del debate electoral, está el 'Skyline de Valencia' de Miquel García. Con más de siete metros de longitud, la pieza está configurada con las cifras sobre la evolución del precio del metro cuadrado del alquiler y de venta de la vivienda en la capital del Turia.
«Representa la transformación económica a nivel urbano, en vivienda de la propia ciudad de València. Expresa el ritmo y el nivel de venta y alquiler por metro cuadrado, la especulación representada de la ciudad a modo de postal», ha señalado el propio Miquel García, en unas declaraciones recogidas por Europa Press. Al hilo de esta obra, en enero de 2019 el precio del alquiler en Valencia era de 7,50 euros por metro cuadrado y en la actualidad es de 19. El de venta en junio de 2018 era de 1.514 euros por metro cuadrado y en la actualidad se está vendiendo a 3.473, datos que que están recogidos en esta pieza que representa la silueta de edificios representativos de la capital del Turia.
La exposición 'Todo lo sólido se desvanece en el aire', comisariada por Diana Padrón, presenta la obra de artistas de relevante interés en el ámbito nacional e internacional, que han tomado Valencia como muestra de estudio a través de obras en múltiples formatos: investigación artística, diseño, ilustración, fotografía, escultura, instalación, video y arte sonoro. Además del mencionado Miquel García, hay trabajos de María Alcaide, Pablo Capitán del Río, Denis Darzacq, Natalia Domínguez, Cristina Garrido, Laura Llaneli, Lemos and Lehmann y Lorenzo Sandoval.
La exposición se podrá ver hasta el 13 de diciembre en la Sala 2 del Centre del Carme. «Quisiera destacar la importancia de la investigación que hay detrás de cada proyecto artístico y la oportunidad que nos ofrece esta exposición de acercarnos a la obra de artistas de relevancia, de fuera de nuestra Comunitat y que sin embargo en su trayectoria, bien porque han estudiado aquí o por realizar algún proyecto específico, tienen algún vínculo con la ciudad de València, lo que nos permite ver cómo se nos ve desde el exterior», ha señalado Nicolás Bugeda, gerente del Consorci de Museus de la Comunitat.
«Nuestra manera de entender el mundo está atravesada por el paradigma de lo volátil. Sin duda el mercado y los valores financieros son volátiles, pero también son cada vez más obsolescentes los contratos de los trabajadores, los derechos, la vivienda, el consumo, la moda, el gusto e incluso las relaciones afectivas», ha indicado Diana Padrón. El paradigma de la cultura de lo etéreo atraviesa muchas de las preocupaciones que impulsan trabajos e investigaciones artísticas de la actualidad. Así las diferentes propuestas reflexionan sobre esta teoría desde diferentes ámbitos, desde el ámbito laboral, a partir del propio trabajo artístico, pero también desde el mercado de la vivienda, el consumo, la tecnología, sobre la propia aceleración del mundo contemporáneo o sobre lo intangible.
La obra de María Alcaide está muy relacionada con el mundo laboral: a partir de diferentes encuestas a trabajadores reflexiona sobre cuáles serían las claves para ser elegido en una selección de personal. Su trabajo se presenta en la sala en forma de instalación que recrea el entorno de una oficina. Sobre el trabajo reflexiona también Lorenzo Sandoval a partir de una investigación en las fábricas de textil valencianas. La fotografía y la escultura son los soportes sobre los que materializa un estudio que desvela cómo las máquinas tradicionales ya utilizaban una tecnología que asociamos con las prácticas actuales.
En la exposición hay obras en las que lo volátil es más explícito, como es el caso de la fotografía del colectivo Lemos and Lehman, una nube de vapor que surge de un volcán de Islandia. La artista sonora Laura Llaneli, trasforma esa nube en una nube de platillos de percusión. La instalación está realizada a partir de los platillos rotos de otros músicos para reflexionar sobre la transformación o la imposibilidad del sonido, una cuestión que enlaza con su siguiente obra sobre la incapacidad de escuchar nuestro cuerpo. En los últimos años Llaneli trabaja en la recreación del sonido a través de la palabra, así en su obra rescata un fragmento de la obra 'Nuestra parte de noche' de Mariano Enríquez que dice: «Escuchaba su propio corazón, demasiado rápido, saltándose algunos latidos».
El sonido está presente también en la exposición en la obra de Natalia Domínguez, sus respiraciones de angustia o esfuerzo en referencia al agotamiento por la cultura del rendimiento se escuchan en toda la sala. Junto a ella una instalación con materiales de un paracaídas recuerdan a la volatilidad de los cuerpos. Cristina Garrido, por su parte, reflexiona, a través de un trabajo audiovisual, sobre la teoría de la hiperproducción en la industria cultural, sobre todo lo que gira alrededor de las ferias de arte.
Sobre la idea de la obsolescencia programada y el consumo versa la obra de Denis Darzacq, imágenes de cuerpos de flotan en supermercados en referencia a la volatilidad del mercado. Finalmente, el escultor Pablo Capitan del Río presenta una escultura realizada con resina que se irá transformando durante el tiempo que dure la exposición, hasta desvanecerse, como en el Arte Povera de los años 70.