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FUNDACIÓN TRILEMA

Una educación que transforma

Entrevista con Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema

SUPLEMENTOS

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Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema.

El pasado año, el salón de actos de la Universidad Olmeca de México se vistió de gala para entregarle el Doctorado Honoris Causa por contribuir de manera significativa al desarrollo del conocimiento y progreso de la sociedad. Una labor que Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema, lleva realizando desde hace más de treinta años, cuando un grupo de maestras valencianas decidió unirse para cambiar la escuela.

Teóloga, pedagoga, escritora y directora de la publicación Cuadernos de Pedagogía. Actualmente, la institución posee seis centros educativos: TrilemaSoria; TrilemaZamora; Trilema el Pilar y TrilemaSafa, en Madrid, y otros dos en Valencia (Trilema Santa Ana y Trilema el Carmen). También ha sido Ashoka Fellow (2016) por transformar la educación a través de la formación docente y la innovación pedagógica.

Lidera, apoyada en un grupo de 350 profesionales con un alto grado de compromiso y profesionalidad, numerosos programas de formación de profesores que han impactado en más de 50.000 docentes y directivos, dentro de España y fuera de ella, con presencia en 9 países. La investigación es su mayor aliada, con más de doscientas publicaciones didácticas, para facilitar la mejora en las aulas. Producto de esa indagación continua surge el Modelo Trilema, validado por la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Valladolid, la Universidad de Zaragoza y la Universidad Complutense de Madrid; una apuesta por el cambio sistémico de las escuelas, centrado en la mejora comprometida de seis aspectos fundamentales de la vida escolar para alcanzar una excelencia educativa que responda a las necesidades de todos los alumnos: currículum, metodologías, evaluación, organización, personalización y liderazgo.

Un modelo que está ayudando a cambiar escuelas en España, África y América Latina a través de la Red Escuelas que Aprenden, integrada por 160 centros educativos pequeños, rurales, urbanos, públicos, concertados…, para situar el aprendizaje en el centro cuidando todas las dimensiones de cada niño y adolescente; apostado por la inclusividad, la diversidad y el derecho a la excelencia.

Ha dirigido el Proyecto “Cómo educar el Talento Emprendedor” de la Fundación Princesa de Girona (FPdGI) y es miembro de la Coalición para promover las Habilidades del siglo 21 del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Consejo General de la Iglesia en la Educación, de la CEE.

Defensora de un gran pacto de Estado social y político por la Educación, participando desde 2010 en las reuniones y comisiones parlamentarias al respecto en gabinetes de distinto signo del gobierno español. Colabora frecuentemente en muchos medios de comunicación y publica regularmente materiales didácticos en diferentes editoriales. Coautora de “El Libro Blanco de la Profesión Docente”, “Papeles para el Pacto Educativo”, “La Inteligencia que Aprende”, “Pedagogías Ágiles para el Emprendimiento”, “Evaluación de la Educación Infantil” o “España 2050”.

Alumnado trabajando en cooperativo, Trilema Santa Ana en La Pobla Llarga. Foto: Richi Granell.

Una educación que transforma

-¿Cómo describe la labor que desempeña la Fundación Trilemapara conseguir impactar en las conciencias e identidades de las niñas y los niños que pasan por sus escuelas?

-Nuestro punto de partida ha sido creer que la escuela puede cambiar la vida de las personas, de ahí nuestra apuesta por transformar las escuelas para convertirlas en las mejores posibles. En ese recorrido, los maestros son fundamentales para que podamos hacer las cosas mejor cada día, un hecho que nos ha llevado a estar presentes en más de 3.000 escuelas y trabajar con más de 50.000 profesores de muchos contextos, entornos y niveles.

-Desde hace algunos años la Fundación celebra el Congreso Internacional Escuelas que Aprenden (EQAp), un evento en el que está especialmente presente América Latina. ¿Qué sinergias se crean durante estos encuentros?

-Las jornadas no son un congreso al uso sino mucho más, una experiencia de inmersión en el mundo de la escuela, donde profes aprenden con profes. La Red de Escuelas que Aprenden aglutina a más de 160 escuelas de entornos muy distintos y diversos, en nueve países diferentes, y con este encuentro se busca encontrar lo que tenemos en común y cuáles son los desafíos que vamos afrontando cada año. Pero, sobre todo, este encuentro es un momento inspirador para aprender con y de los otros, compartiendo experiencias y reflexiones.

Este año han estado dedicadas al liderazgo ético porque, hoy más que nunca, es una prioridad, ante la revolución de la tecnología, la presencia de la Inteligencia Artificial o el debilitamiento de las democracias, generar culturas participativas, apostando por entrenar el carácter, la personalidad, de los alumnos para que puedan afrontar todos esos desafíos y la incertidumbre que supone su futuro.

-Como presidenta de Trilema mantiene una relación estrecha con distintas regiones de América Latina en el acompañamiento de escuelas ¿De qué manera?

-En estos últimos meses he tenido la suerte de visitar escuelas en regiones como Jalisco (México), zonas de Bogotá y también de Ecuador, donde la violencia es parte de la vida cotidiana de los niños. Allí, para muchos de ellos, la escuela surge como un lugar de esperanza para cambiar su destino y escapar de una realidad que muchas veces les sobrepasa.

He visto muchos héroes maravillosos, muchos maestros increíbles, que se dejan la vida en aulas rurales escondida sy cuya entrega y dedicación hacen posible que esos niños sorteen su destino, en contextos muy duros.

Trabajando con maestros de América Latina observo las ganas que tienen por aprender y la conciencia que tienen del papel que la educación posee para cambiar la vida de las personas y de las sociedades, frente a España donde el debate educativo, tan burocratizado y politizado, se utiliza como un arma arrojadiza de unos contra otros. Siempre me impresiona ese interés tan genuino que veo en muchos lugares, también en África, de saber cómo la educación cambia vidas.

Aprendizaje outdoor en Trilema El Carmen, Manises. Foto: Richi Granell.

-Recibió el Premio Maruja Mallo de la Fundación Ortega y Gasset por su liderazgo y trayectoria profesional. En esta línea, apuesta por un liderazgo ético que impacte en la educación del carácter. ¿De qué manera aproximamos ese liderazgo ético en la escuela?

-Recibir este premio fue un honor inesperado por la referencia a una mujer tan comprometida. Personalmente, he visto la transformación de la vida de las mujeres desde la de mi abuela a cómo será la de mis nietas. El avance ha sido extraordinario, no solo en las oportunidades también en la reflexión, en cómo hemos repensado nuestra identidad como mujeres y cómo vamos logrando el equilibrio entre la conciliación y el disfrute de la vida personal y familiar, que no es siempre fácil.

Desde nuestras escuelas ayudamos a niñas y mujeres, no solo en España sino especialmente fuera, a que adquieran la conciencia de liderar, quizás, porque el liderazgo femenino comienza con creer en una misma, en nuestras posibilidades personales como primer paso, sobre todo en contextos donde las niñas crecen con expectativas muy condicionadas por sociedades que todavía son tremendamente machistas y donde la violencia contra la mujer sigue siendo una realidad, desgraciadamente, real y cotidiana.

Trabajar el liderazgo de las niñas y mujeres desde la escuela empieza por cambiar sus probabilidades, por dibujarles posibilidades y oportunidades para que se puedan desarrollar y, de forma realista, enseñarles a leer su realidad y a entender que no hay que elegir entre una vida profesional rica e ilusionante y una vida personal, emocionalmente, plena.

Escuelas Trilema: Pasión por Aprender

En el año 2012, la Fundación Trilema asumió la titularidad del Colegio TrilemaSanta Ana de La Pobla Llarga, cedida por las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, situado en un entorno rural a 44 kilómetros de la ciudad de Valencia. “Fue realmente un sueño. Nos permitió implantar lo que durante años habíamos enseñado con anterioridad en distintas escuelas por el mundo, invirtiendo más de 5.000 horas de formación cada año en muchas de ellas”, explica Carmen Pellicer.

Para la presidenta de la Fundación Trilema, esta escuela ha sido un lugar de aprendizaje. “La escuela rural tiene una belleza en sí por la cercanía que tienes con la gente, con la comunidad educativa, que realmente es comunidad porque el pueblo y la escuela viven juntos”, declara.

En relación con su proyecto educativo, Pellicer destaca la profundidad que tiene “consiguiendo que los niños que se educan en sus aulas desarrollen la ilusión por aprender y además entrenen el pensamiento crítico y creativo”.

En 2021, se incorporó el sexto y último colegio trilemita perteneciente a la Fundación, el Colegio Trilema el Carmen, ubicado en Manises (Valencia). La presidenta de la Fundación subraya que “Trilema el Carmen se encuentra en un espacio privilegiado con un proyecto educativo maduro con el que tenemos la oportunidad de educar niños desde la primera infancia hasta la adolescencia”. Considera que es un colegio “muy vivo” que en estos años ha sido premiado por proyectos de salud, como el programa educativo Fluye; de innovación, robótica o solidaridad, como la iniciativa Después del Barro en apoyo a los centros damnificados por las consecuencias de la Dana de Valencia.

Carmen Pellicer considera que el colegio Trilema el Carmen es una propuesta integral que acompaña a cada niño y niña a descubrir su talento para que pueda elegir su futuro. “Lo definiría como una escuela feliz, en la que el clima de aprendizaje y de disfrute por aprender se mezcla con el rigor y profundidad del Modelo Trilema que está consiguiendo transformar la escuela”, añade.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Fundación Trilema. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.