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Entrevista a la doctora Achiques, directora médica y cofundadora de Sensabell


La conversación sobre estética ha cambiado casi sin hacer ruido. Cada vez se habla menos de perseguir un ideal y más de verse coherente con la propia imagen. Menos transformación y más armonía.
De ese cambio habla la doctora Achiques, cirujana facial y directora médica de la clínica Sensabell en Valencia, donde trabaja junto a un equipo médico especializado en cirugía facial y corporal. Explica que en los últimos años ha evolucionado tanto la técnica —por ejemplo con la rinoplastia ultrasónica— como la forma en la que las pacientes llegan a consulta.
-Este año en el Día de la Mujer se habla mucho de identidad personal. ¿También ha cambiado la relación con la estética?
-Sí, bastante. Antes muchas pacientes llegaban con una foto concreta y una idea muy cerrada. Ahora llegan con una sensación más personal: quieren verse más ellas.
A veces llevan años pensándolo, otras veces se dan cuenta en un momento concreto, con una foto o una videollamada. Lo habitual es que busquen una cara más armónica, con un rasgo que encaje mejor con el conjunto.
-¿La nariz sigue siendo el motivo principal de consulta?
-Sí, sigue siendo uno de los motivos más frecuentes. Y lo interesante es que muchas veces la conversación va más allá de la nariz: hablan de equilibrio facial, de expresión, de proporciones.
Cuando se corrige, muchas pacientes describen el cambio como “me veo más yo” o “me veo mejor en general”. El foco se mueve del detalle al conjunto.
-Durante años operarse estaba mal visto. ¿Notas un cambio?
-Sí. Antes muchas pacientes justificaban la decisión: te explicaban durante varios minutos por qué lo querían hacer, como si necesitaran convencerse o convencerte.
Ahora las pacientes lo viven de una forma más natural y más tranquila. Vienen informadas, con dudas razonables, y buscan una valoración médica para entender qué encaja con su cara.
Se nota un cambio de mentalidad: la decisión se plantea como algo personal, sin necesidad de justificarlo tanto.
-¿Cómo ha evolucionado la rinoplastia?
-Sobre todo en el planteamiento. Hoy la rinoplastia se diseña para encajar con cada rostro. Se analiza la cara completa, el perfil, la proyección, el mentón, la sonrisa… todo suma.
En consulta ayuda mucho la simulación 3D, porque permite hablar con claridad de proporciones y de objetivos. Sirve para alinear expectativas y aterrizar el tipo de cambio que se busca.
Y a nivel técnico, la rinoplastia ultrasónica aporta precisión en el trabajo del hueso. Aun así, la clave sigue siendo el criterio: cuánto ajustar y qué conviene conservar para mantener la identidad.
-¿También influye saber decir que no?
-Muchísimo. Hay pacientes que vienen con una idea que no encaja con su cara o con lo que se puede conseguir de forma natural.
Ahí el papel del cirujano es ordenar el plan, explicar el alcance real y evitar expectativas no realistas. Una rinoplastia bien indicada aporta armonía. Y una buena comunicación evita frustraciones.
-¿Cuál es la filosofía de vuestro centro?
-En Sensabell buscamos que el resultado se integre en la persona. Queremos que el paciente se vea en su mejor versión, con una imagen que sienta natural y coherente con él mismo.
Cuando alguien vuelve y dice que se siente más a gusto, o cuando su entorno le comenta “te veo muy bien” sin identificar exactamente qué ha cambiado, suele ser una señal de que el enfoque ha sido el correcto.
-¿Qué le dirías a una mujer que lo está pensando pero duda?
-Que se dé el tiempo de entender qué quiere mejorar y por qué. La primera valoración sirve para poner orden, resolver dudas y diseñar un plan realista.
Muchas veces el cambio que funciona es más sutil de lo que imaginaban. Y otras veces la consulta ayuda a confirmar que es el momento adecuado. Lo importante es tomar la decisión con información y con calma.
Durante años el debate sobre estética se movía entre extremos. Hoy aparece una vía más madura: decidir con libertad y con criterio médico.
La cirugía facial se entiende como una forma de acompañar la identidad: ajustar un rasgo para que encaje con el conjunto y potenciar la mejor versión de cada persona.
Porque en muchas mujeres el objetivo se resume en algo muy simple: reconocerse con tranquilidad.
