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Entrevista a Paola Llopis, adjunta a Dirección


Gemología MLLOPIS es un Laboratorio gemológico especializado en la tasación de gemas y joyas, así como en formación y divulgación gemológica. Con 30 años de trayectoria, inicia ahora una nueva etapa marcada por el relevo generacional, mi incorporación profesional y la apertura de nuevas instalaciones a pie de calle.
Estudié ADE y he trabajado en distintas pymes, lo que me ha permitido desarrollar una visión transversal del negocio. Además, haber vivido en el extranjero amplió mi mirada y mi forma de entender la empresa. Aunque siempre he estado vinculada al proyecto familiar, durante años me pregunté cómo continuar ese legado desde un lugar propio.
En ese proceso nació LILLA Jewels, mi proyecto personal de joyería, una marca que apuesta por la autenticidad de las gemas naturales y por su certificación. Hoy ambos proyectos dialogan entre sí: MLLOPIS representa el rigor técnico; LILLA, la dimensión estética y emocional de la gema.
En un mercado donde el fraude existe, el conocimiento se convierte en la principal herramienta de protección. Por eso, en esta nueva etapa estamos reforzando la digitalización, la trazabilidad y la formación especializada. Cuanto más formado está el profesional, más sólido es el sector; cuanto más informado está el consumidor, más transparente es el mercado.
-¿Cuáles son las claves de su liderazgo?
–Diría que tres: claridad, exigencia y equipo.
La claridad en la toma de decisiones es esencial. En un sector técnico, la credibilidad no admite ambigüedades. La exigencia, porque trabajar con gemas implica precisión y responsabilidad. Y el equipo, porque ningún proyecto sólido se construye en solitario.
Mi formación empresarial me permite aportar una mirada complementaria a la técnica: foco en la sostenibilidad económica, en la optimización de procesos y en la gestión del talento. Intento liderar desde la escucha, el aprendizaje continuo y la participación real del equipo. En MLLOPIS todas las personas tienen voz y espacio para desarrollarse.
Somos un equipo consolidado, con relaciones construidas desde el respeto profesional y también desde la confianza personal. Y eso se percibe en la manera en que acompañamos a nuestros clientes.
-¿Cómo ha influido el hecho de ser mujer en su manera de dirigir la compañía?
-Para mí es más una cuestión de enfoque que de género. La diversidad de miradas mejora la calidad de las decisiones en cualquier organización.
En mi forma de dirigir intento integrar análisis y sensibilidad, estructura y escucha. Me gusta hablar de un liderazgo consciente: riguroso en lo técnico, pero humano en la gestión. Un liderazgo que entiende que los resultados y las relaciones no son opuestos, sino complementarios.
En sectores donde históricamente ha predominado un modelo de dirección más jerárquico, incorporar comunicación, transparencia y visión a largo plazo puede convertirse en una ventaja competitiva.
-Como empresaria, es referente para muchas jóvenes. ¿Qué consejo les daría al montar su propia empresa?
-Más que dar consejos, le hablaría a mi yo más joven.
Le diría: hazlo. Con miedo, con dudas, sin tenerlo todo claro… pero hazlo. Muchas veces esperamos a sentirnos totalmente preparadas, y ese momento casi nunca llega.
También le recordaría que estamos haciendo lo mejor que podemos con las herramientas que tenemos en cada etapa. Emprender implica equivocarse, reajustar y aprender constantemente. No castigarse por no hacerlo perfecto es parte del proceso.
Y, sobre todo, no perder la curiosidad. El aprendizaje continuo es lo que sostiene un proyecto en el tiempo. Comprender los números, rodearse de buenos profesionales y construir red es tan importante como la idea inicial.
Y algo más: preocuparse menos por el qué dirán. Si una idea está alineada con tus valores y estás dispuesta a trabajarla, merece espacio. A veces avanzar, aunque no todo esté resuelto, también es construir.
-En su sector, ¿hay muchas empresas dirigidas por mujeres? ¿Qué puede aportar ese liderazgo?
-Cada vez veo más presencia femenina, especialmente en procesos de relevo generacional. Muchas mujeres se están incorporando a negocios familiares o liderando nuevas etapas con una mirada interesante.
Más que hablar de aportaciones por género, creo que lo relevante es la diversidad de enfoques. Integrar sensibilidad, rigor, visión estratégica y cuidado de las relaciones fortalece cualquier organización.
En un sector como el nuestro, donde conviven tradición, técnica y confianza, esa combinación puede ayudar a modernizar sin perder la esencia.
-¿Qué medidas considera necesarias para avanzar en la igualdad real?
-La igualdad real no se construye solo con discursos, sino con estructuras.
Facilitar la conciliación, garantizar el acceso equitativo a financiación y promover la presencia en espacios de decisión económica son pasos fundamentales. También lo es la educación financiera desde edades tempranas.
Ampliar la idea tradicional de liderazgo y valorar estilos de dirección que integren exigencia, escucha y visión estratégica contribuye a generar entornos más diversos y equilibrados.
-Ante la coyuntura actual, ¿qué puede aportar una mirada complementaria en la empresa?
-Vivimos un contexto de transformación tecnológica y económica constante. En estos escenarios, combinar análisis, capacidad de adaptación y visión a largo plazo fortalece la toma de decisiones.
En mi experiencia, cuando una empresa pone a las personas en el centro —equipo y clientes— y trabaja desde la confianza, la transparencia y la exigencia, no solo avanza en igualdad; también se vuelve más sólida y sostenible.