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Desde su llegada a la presidencia del Consejo Social de la Universitat Politècnica de València, en julio de 2013, Mónica Bragado ha liderado una etapa orientada a reforzar el papel de la UPV como institución conectada con su entorno social y productivo. En estos casi trece años, el Consejo Social ha consolidado su función como órgano de vínculo entre universidad y sociedad y ha promovido instrumentos capaces de convertir el conocimiento en oportunidades reales. Su liderazgo —creativo, ejecutivo y basado en equipos sólidos— se ha traducido en actuaciones singulares: desde un fondo pionero de transferencia tecnológica hasta estructuras de mecenazgo y programas educativos como Up! STEAM, concebidos para sembrar vocaciones científicas y tecnológicas con especial atención a la igualdad de oportunidades.
-Doce años al frente del Consejo Social de la UPV que han coincidido con una etapa de transformación profunda. Este artículo ve la luz un 8 de marzo, en una publicación donde aparecen muchas mujeres directivas. ¿Cómo define su estilo de liderazgo en una institución tan compleja?
-Mi liderazgo ha sido siempre de acción y de equipo. Entiendo la presidencia como una plataforma de servicio para fortalecer el papel de la UPV como institución conectada con su entorno social y productivo. Desde mi llegada, tuve claro que necesitaba rodearme de un equipo fuerte y cohesionado, tanto dentro como fuera, con una visión compartida de crecimiento. Pero nada de esto habría sido posible sin mis consejeros. He tenido el honor de contar con personas de una calidad empresarial y humana extraordinaria; su generosidad y altura de miras han sido el verdadero motor para hacer crecer este gran proyecto.
Los consejos sociales tenemos atribuciones legales propias y potentes: aprobamos presupuestos, nuevas titulaciones e inversiones en spin-offs. Pero más allá del BOE, nuestra labor es ilimitada si tienes la valentía de ejercerla con creatividad. Para mí, ser una mujer directiva en este entorno ha significado aportar pragmatismo, empatía y una determinación absoluta para que las cosas sucedan.
-Hablemos de ese impacto real. Up! STEAM es quizás su proyecto más personal y mediático. Ya van por la séptima edición y acreditan cifras de récord.
-Up! STEAM nació de una urgencia social. Detectamos que las matriculaciones en carreras tecnológicas caían mientras la demanda de perfiles técnicos explotaba. No podíamos permitir que el talento joven, y especialmente el femenino, se alejara de la tecnología cuando esta no tiene límites. Hoy, Up! STEAM es el evento de referencia a nivel nacional. El año pasado conseguimos que participaran más de 4.000 niños y niñas: estamos rompiendo barreras y prejuicios desde la base.
Pero para que esto no fuera una acción aislada, creamos la Cátedra STEAM, que hoy cuenta con el respaldo de 32 patronos y 3 patrocinadores. Uno de los puntos que más me enorgullece es el programa de Embajadoras STEAM: este año, mujeres profesionales han visitado más de 100 colegios y han actuado como referentes reales. Queremos que las niñas vean que la ingeniería o la computación también tienen nombre de mujer.
-En el ámbito de la alta dirección, la Cátedra Líderes sigue un modelo muy distinto, casi exclusivo. ¿Por qué?
-Es nuestra «joya de la corona» en cuanto a formación de élite. Siempre hemos querido que sea una cátedra boutique. Actualmente contamos con 25 patronos por decisión propia —una cifra que pronto llegará a los 30— para poder dedicar una atención casi personalizada a los 45 estudiantes que seleccionamos cada año. El objetivo es que los directivos y empresarios de hoy impregnemos de nuestro espíritu emprendedor a los estudiantes que serán los líderes de mañana. Es un traspaso de conocimiento directo, sin filtros, a través del cual el alumno aprende la realidad de la gestión y la importancia de la ética y la visión estratégica.
-Otro hito de su gestión ha sido la integración de la universidad en el mercado. ¿Qué papel juega UNOi en el ecosistema actual?
–UNOi ha evolucionado hasta convertirse en un player fundamental del ecosistema de UPV Innovación. No es solo una oficina; es la ventanilla única que abre todas las puertas de la universidad a las empresas. Somos facilitadores. Si una empresa tiene un reto tecnológico, UNOi la conecta con la investigación puntera de la UPV. Hemos logrado que la transferencia tecnológica deje de ser un concepto abstracto para convertirse en contratos, patentes y soluciones reales que generan riqueza en nuestro territorio.
-Y para cerrar el círculo, la Unidad de Mecenazgo y la inversión valiente en Tech Transfer. ¿Es este el camino de la universidad del futuro?
-Sin duda. La Unidad de Mecenazgo da rigor y transparencia a la generosidad de la sociedad. Existe un sentimiento de pertenencia latente: el deseo de devolver a la UPV parte de lo que nos ha dado. Por otro lado, fuimos pioneros en España al abrir la puerta de una universidad pública al primer fondo de inversión para apoyar a nuestras spin-offs. Fue una decisión valiente, criticada por algunos al principio, pero que ha demostrado que la colaboración público-privada es el motor de la innovación.
-Se despide de la presidencia tras más de 12 años. ¿Con qué sensación cede el testigo?
-Con la satisfacción del deber cumplido y de haber sentado unas bases sólidas. Hemos demostrado que se puede gestionar una institución pública con mentalidad ejecutiva y creativa. Cedo el testigo en un momento dulce para la institución. Mi corazón seguirá siempre vinculado a la que considero mi universidad y mi casa, la UPV. Me voy sabiendo que hemos dejado una huella profunda y que el camino de la excelencia no tiene vuelta atrás.
Web: steam.webs.upv.es