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VESTEL INGENIEROS

«La diversidad en las empresas es un activo clave para la capacidad de adaptación que requiere el sector eléctrico»

Entrevista a Sara Diez, fundadora y CEO de Vestel Ingenieros

SUPLEMENTOS

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Sara Diez, fundadora y CEO de Vestel Ingenieros.

Soy Sara Diez, empresaria e ingeniera, y mi trayectoria como fundadora y CEO de Vestel Ingenieros nació de una mezcla de intuición, curiosidad y valentía. Emprendí sin referentes empresariales en casa, pero con la convicción de que podía construir algo que me permitiera crecer profesionalmente y, al mismo tiempo, aportar valor real. Creo que la primera “chispa” de esa convicción era la ilusión que tenía de niña: ser la primera ingeniera de mi pueblo.

Con el tiempo descubrí que emprender no es un acto aislado, sino un camino que se recorre, y en el que es clave ir bien acompañada; cada persona que se ha sumado al proyecto, desde el origen, ha sido fundamental para catapultarlo hacia el crecimiento que hemos experimentado y para construir la empresa que es hoy Vestel Ingenieros.

Los primeros años de Vestel Ingenieros fueron intensos y exigentes, pero también decisivos. Aquella etapa nos enseñó a adaptarnos, a aprender rápido y a orientar nuestro esfuerzo hacia un objetivo claro: convertirnos en una ingeniería capaz de adaptarse a la evolución del sector eléctrico. Ese foco ha guiado nuestro crecimiento y nos ha preparado para los grandes retos que hoy afronta nuestro país a nivel de redes eléctricas.

Vestel Ingenieros es hoy una ingeniería eléctrica con más de dos décadas de experiencia, especializada en el desarrollo técnico y la gestión integral de proyectos en ámbitos como instalaciones eléctricas, industrial, energías renovables, puntos de recarga o centros de datos. Nuestro propósito es convertirnos en la ingeniería eléctrica número 1 de España mientras acompañamos a empresas y administraciones en el proceso de electrificación y descarbonización que España tiene por delante.

Un desafío enorme, sí, pero también una oportunidad apasionante. Y estamos justo en ese punto en el que todo lo aprendido nos impulsa a dar un paso más.

-¿Cuáles son las claves de su liderazgo?

-Mi liderazgo se ha ido construyendo a lo largo de los años, no desde una fórmula aprendida, sino desde la experiencia y la evolución personal, aunque en los últimos años sí que he dedicado mucho tiempo y esfuerzo a formarme en este sentido.

Para mí, liderar significa crear un entorno donde las personas puedan dar lo mejor de sí mismas, y eso solo se consigue combinando visión, humanidad y mucha constancia. Creo profundamente en los equipos que se construyen desde la confianza, la honestidad y la responsabilidad compartida.

Y, quizá lo más importante: me considero una líder que aprende. De los errores, del talento que me rodea y de los cambios constantes que trae nuestro sector. Liderar, para mí, es estar en movimiento. Es avanzar con determinación, pero también con la humildad suficiente para escuchar, ajustar el rumbo y seguir creciendo como persona, como profesional y como organización.

-¿Cómo ha influido el hecho de ser mujer en su manera de dirigir la compañía?

-Ser mujer ha influido en mi forma de liderar de una manera más profunda de lo que quizá yo misma era consciente al principio. No lo vivo como un rasgo que me diferencie, sino como una experiencia que me ha hecho desarrollar una sensibilidad muy concreta hacia las personas y hacia la cultura que construimos cada día dentro de la empresa.

A lo largo de los años he aprendido que una organización solo prospera cuando cada persona entiende cuál es su propósito dentro del equipo y siente que forma parte de algo que tiene sentido. Para mí, dirigir significa crear un entorno donde la gente pueda expresarse, aportar y crecer con libertad, porque cuando el clima es sano, los resultados llegan solos. Esa búsqueda de cohesión, de escucha y de colaboración constante forma parte natural de mi manera de estar en el mundo, y por tanto también de mi manera de liderar.

También creo que mi experiencia me ha llevado a valorar mucho las habilidades que no siempre aparecen en los manuales: la capacidad de leer el ambiente, de conectar con las necesidades del equipo, de comunicar con claridad y de sostener la presión sin perder la calma. Con el tiempo entendí que estas llamadas softskills no son un complemento, sino la base sobre la que se construyen equipos fuertes, creativos y capaces de superar cualquier desafío.

-Como mujer empresaria es un referente para muchas jóvenes, ¿qué consejos les daría a la hora de montar y gestionar su propia empresa?

-Si tuviera que dar un consejo a una joven que quiere emprender, le diría que empiece por confiar en sí misma, incluso cuando todavía no tenga todas las respuestas. Emprender nunca llega en el “momento perfecto”: llega cuando la intuición, la ilusión y las ganas pesan más que el miedo. Esa convicción interna es el primer motor de cualquier proyecto.

También le diría que no subestime el poder de rodearse bien. Las empresas no se levantan solas: se levantan con personas que complementan, que apoyan y que hacen crecer. Encontrar gente que comparta la visión, que aporte talento y que camine contigo en los momentos difíciles es, quizá, una de las decisiones más determinantes.

Otro consejo esencial es cultivar habilidades que, a veces, se consideran secundarias pero que son absolutamente estratégicas: saber comunicar, escuchar de verdad, persuadir, adaptarse, crear conexiones… estas competencias, que muchas veces desarrollamos casi sin darnos cuenta a lo largo de nuestra vida, se convierten en una ventaja enorme cuando llega el momento de aprovechar oportunidades. Eso sí, hay que confiar en la intuición de la que hablaba antes cuando se está delante de una oportunidad.

Y, sobre todo, le recomendaría que no pierda la capacidad de aprender. Emprender exige levantarse muchas veces, ajustar el rumbo, reinventarse y seguir avanzando, incluso cuando el camino parece incierto. La resiliencia, la curiosidad y la constancia son herramientas tan importantes como cualquier conocimiento técnico.

Si una joven siente ese impulso de emprender, le diría que lo escuche. Que dé el paso, que se prepare, que busque aliados y que recuerde que las grandes empresas nacen, casi siempre, de un sueño que alguien se atrevió a convertir en realidad.

-En su sector, ¿hay muchas empresas dirigidas/fundadas por mujeres? ¿Qué puede aportar ese liderazgo femenino al sector?

-En nuestro sector todavía no somos muchas las mujeres que ocupamos puestos de dirección, pero cada vez somos más y eso está transformando el panorama. Lo que aporta este liderazgo yo creo que es: una manera de trabajar donde la colaboración, la escucha y la visión a largo plazo tienen un peso real. Me enorgullece decir que en Vestel Ingenieros tenemos 7 mujeres en puestos de dirección.

Además, la diversidad, no solo de género, sino de trayectorias, perfiles y miradas, es un activo enorme para cualquier empresa. Cuando conviven perspectivas distintas, las decisiones son más completas, los equipos se vuelven más versátiles y la capacidad de adaptación del sector se multiplica. Esa combinación de talento diverso es la que realmente impulsa la innovación y fortalece a las compañías para afrontar los retos que vienen, que no son pocos.

Todo esto cobra todavía más valor en un sector que se enfrenta a un reto tan complejo como modernizar una red eléctrica que se acerca a su límite de capacidad. Tanto para anticipar, como para resolver situaciones como esta, no basta la experiencia técnica: hacen falta distintas formas de pensar, personas que cuestionen, que anticipen y que aporten enfoques complementarios. En esa mezcla está la clave para construir la red del futuro.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Vestel Ingenieros. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.