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Entrevista a Mayte Ramos, CEO de Grupo Sorolla Educación

Con esta convicción trabaja Grupo Sorolla Educación, una cooperativa valenciana que entiende que la igualdad no se enseña solo desde el discurso, sino desde la coherencia, el ejemplo y la vida cotidiana. Al frente del proyecto se encuentra Mayte Ramos, CEO del grupo, cuya mirada combina liderazgo, sensibilidad educativa y una firme apuesta por las personas.
Recientemente, Grupo Sorolla Educación ha sido reconocido con los Premios Conciliant de la Generalitat Valenciana, un galardón que distingue a las organizaciones comprometidas con la conciliación y la corresponsabilidad laboral. Un reconocimiento que avala un trabajo constante y profundamente ligado a su modelo educativo.
Hablamos con Mayte Ramos sobre igualdad, educación, conciliación y futuro.
-Grupo Sorolla Educación ha sido reconocido con los Premios Conciliant. ¿Qué significa este reconocimiento para vosotros?
-Es un reconocimiento muy especial porque pone en valor algo que para nosotros no es accesorio, sino esencial. La conciliación y la igualdad forman parte de nuestra manera de entender la educación y la gestión. Que una institución como la Generalitat Valenciana lo reconozca supone un respaldo externo a un trabajo que llevamos desarrollando desde hace años, con mucho esfuerzo y mucha coherencia.
Pero, sobre todo, es un reconocimiento a las personas que forman parte de Grupo Sorolla Educación. A quienes cada día hacen posible que este proyecto educativo funcione desde el cuidado, el compromiso y la corresponsabilidad.
-Siempre insistís en que la igualdad no se enseña solo con palabras. ¿Cómo se educa realmente en igualdad?
-La igualdad se educa cuando se vive. Cuando el alumnado ve que en su entorno hay respeto, participación y oportunidades reales para todas las personas. No basta con hablar de igualdad en el aula si luego la organización no la práctica.

Por eso decimos que educar en igualdad es formar personas libres, críticas y comprometidas. Personas capaces de cuestionar, de empatizar y de construir relaciones más justas. Y eso solo se consigue cuando la igualdad forma parte de la cultura diaria del centro educativo.
-En vuestros centros, la igualdad se trabaja de forma transversal. ¿Qué implica esto en la práctica?
-Implica que no se limita a fechas concretas ni a contenidos aislados. La igualdad atraviesa el currículo, la convivencia escolar y la relación entre alumnado, profesorado y familias.
Desde edades tempranas, niñas y niños crecen en entornos donde se fomenta la diversidad, el respeto y la corresponsabilidad. Aprenden que el talento, el liderazgo o la innovación no entienden de género. Y eso deja una huella profunda, porque es un aprendizaje vital, no teórico.
-¿Cómo influye el modelo cooperativo en esta forma de entender la igualdad?
-Influye absolutamente en todo. Nuestro modelo cooperativo sitúa a las personas en el centro y apuesta por la participación, la equidad y la toma de decisiones compartida. No es solo una estructura jurídica, es una forma de relacionarnos.
Esto genera entornos laborales más humanos y más justos, donde el liderazgo femenino se desarrolla de manera natural y donde se trabaja activamente para eliminar barreras estructurales. La organización, en sí misma, se convierte en un espacio educativo.
-¿Se puede decir que la igualdad también se aprende observando cómo se gestiona una empresa?
-Sin ninguna duda. El alumnado observa, escucha y percibe mucho más de lo que pensamos. Si ve coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, interioriza valores reales.
Por eso afirmamos que “educamos en igualdad, trabajamos en igualdad”. No tendría sentido enseñar unos valores que luego no se reflejan en nuestra forma de gestionar personas, equipos o tiempos..

-La conciliación es uno de los pilares de vuestro proyecto y clave para el Premio Conciliant. ¿Cómo la trabajáis?
-Para nosotros, no hay igualdad sin conciliación. Y tampoco hay educación de calidad sin bienestar. Por eso hemos desarrollado un Catálogo de más de 50 medidas de conciliación, que revisamos y actualizamos de forma periódica.
Hablamos de desconexión digital, de organización flexible del trabajo, de adaptación de horarios a realidades personales y familiares, y de medidas específicas para fomentar la corresponsabilidad entre mujeres y hombres. No son acciones aisladas, sino un sistema pensado para cuidar a las personas.
-¿Por qué insistís tanto en que conciliar no es un privilegio?
-Porque durante mucho tiempo se ha entendido así. Y no lo es. Conciliar es una condición para educar mejor. Cuando las personas están cuidadas, cuando pueden equilibrar su vida personal y profesional, el impacto positivo llega directamente al aula.
-La innovación es otro de vuestros ejes. ¿Cómo se conecta con la igualdad?
-Innovar no es solo incorporar tecnología. Es preguntarse para qué y para quién. En Grupo Sorolla Educación apostamos por una innovación con sentido humano.
Proyectos como Ready toMove, orientados al bienestar físico y emocional del equipo, o el uso de herramientas digitales para facilitar la organización del trabajo, responden a una idea muy clara: la tecnología debe estar al servicio de las personas y de las necesidades educativas reales, no al revés.
-Esa filosofía os ha llevado a obtener la certificación EFQM +600 durante varios años consecutivos.
-Sí, y es un reconocimiento muy importante para nosotros. La certificación EFQM +600 avala nuestro compromiso con la excelencia y la mejora continua, pero también con una gestión coherente con nuestros valores. No se trata solo de hacer bien las cosas, sino de hacerlas con sentido, con impacto y pensando en el largo plazo.
-¿Cómo se evalúa la igualdad dentro de la organización?
-La igualdad, como la educación, es un proceso vivo. La evaluamos de forma periódica a través de encuestas de clima laboral y análisis internos que nos permiten medir el impacto real de las medidas que implantamos.
Los resultados se comparten con toda la organización y se traducen en planes de mejora. La transparencia y la escucha son fundamentales para avanzar.

-Mirando al futuro, ¿qué papel juega la igualdad en vuestro nuevo plan estratégico?
-Nuestro nuevo plan estratégico, “Vientos de cambio, energía de futuro”, refuerza la igualdad como uno de los ejes clave del desarrollo sostenible del grupo. Junto al sello EFR y ahora al reconocimiento de los Premios Conciliant, seguimos avanzando con una visión clara: generar impacto positivo.
Cada decisión que tomamos tiene que ver con las personas y con la sociedad en la que vivimos.
-Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría lanzar en un especial dedicado al Día de la Mujer?
-Que la igualdad no es una meta abstracta, es un camino cotidiano. Y que la educación tiene un papel fundamental en ese camino.
Educar en igualdad hoy es construir la sociedad del mañana. Y hacerlo desde la coherencia, el cuidado y el compromiso es la mejor herencia que podemos dejar.
Cada paso que damos es un compromiso con la sociedad y con las personas que confían en nosotros. Porque la sostenibilidad de un proyecto se mide en el impacto positivo que genera en su entorno.