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Daniel Ibiza, CEO de Aiudo: «Las personas mayores deben seguir siendo dueñas de sus decisiones»

La empresa valenciana de cuidados a domicilio celebra su décimo aniversario tras haber atendido a más de 11.000 familias y gestionado más de 15.000 empleos. Con motivo del Día de los Abuelos, su fundador reflexiona sobre envejecimiento, autonomía, familia y el futuro de los cuidados

SUPLEMENTOS

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Daniel Ibiza posa en la entrada de Aiudo junto al recorrido fotográfico de mejores momentos de los últimos 10 años.

Mientras muchas personas recuerdan a sus abuelos un día al año, en Aiudo llevan una década haciéndolo cada jornada. Coincidiendo con el Día de los Abuelos y con el décimo aniversario de la compañía, conversamos con Daniel Ibiza, fundador y CEO de la empresa valenciana que ha convertido el cuidado de las personas mayores en el centro de un proyecto con notorio impacto social nacional y experiencia internacional.

La entrevista llega además en un momento especialmente significativo para Aiudo, que recientemente ha celebrado sus primeros diez años de trayectoria. Una década en la que la empresa ha atendido a más de 11.000 familias, ha gestionado más de 15.000 empleos y cuenta con 170 trabajadores que han contribuido a transformar la forma de entender la atención domiciliaria.

Con Daniel Ibiza hablamos de envejecimiento, de familia, de futuro y de por qué cuidar es mucho más que prestar un servicio. También de autonomía, de soledad no deseada, del reconocimiento profesional de los cuidadores y de una sociedad que, a su juicio, todavía tiene una deuda importante con las personas mayores.

—Este domingo se celebra el Día de los Abuelos. ¿Qué significado tiene para alguien que lleva diez años dedicado profesionalmente a este sector?

—Los abuelos lo son todo. Son un pilar fundamental en las familias y dan mucho más de lo que piden. Todos conocemos situaciones en las que la soledad no deseada nos hace pensar que deberían disfrutar de otra calidad de vida durante esta etapa.

También nos lleva a reflexionar sobre cómo será nuestra propia vida cuando seamos mayores. Por eso es tan importante que, como sociedad, transformemos poco a poco esa realidad y cuidemos más y mejor a las personas mayores.

«Los abuelos dan mucho más de lo que piden. Como sociedad, debemos transformar su realidad y cuidarlos más y mejor»

—Los consideramos un pilar fundamental, pero solo les dedicamos un día al año. ¿Seguimos estando en deuda con ellos?

—Los días mundiales tienen un componente simbólico, pero claro que seguimos estando en deuda con las personas mayores.

Todavía suenan poco habituales conceptos como envejecimiento activo, participación en las decisiones cotidianas, fomento de la autonomía u ocio para las personas mayores. Seguimos asociando automáticamente la vejez con la dependencia, cuando no debería ser así.

Además, existen muchos tabúes relacionados con esta etapa de la vida: el amor, las relaciones de pareja, la sexualidad o incluso la posibilidad de hacer una compra importante. Cuando una persona mayor toma determinadas decisiones, muchas veces queda sometida a la crítica de su propia familia.

Tenemos que transformar esos sesgos. Las personas mayores deben continuar siendo dueñas de sus decisiones, de su destino y de la manera en la que quieren vivir. El objetivo debe ser prolongar su autonomía el máximo tiempo posible para que puedan seguir siendo ellas mismas.

«La vejez no puede asociarse siempre a dependencia. Las personas mayores deben seguir siendo dueñas de sus decisiones y de su destino»

Diez años de aprendizaje y justicia social

Aiudo nació en Valencia hace una década con la intención de hacer más accesible, sencillo y transparente el cuidado a domicilio. Lo que comenzó como una respuesta concreta a un problema familiar y social ha evolucionado hasta convertirse en un proyecto con presencia nacional y una estructura profesionalizada.

Celebración del X Aniversario de Aiudo con el equipo actual, colaboradores, socios y patners.

Para Daniel Ibiza, estos diez años pueden resumirse en dos palabras: aprendizaje y justicia.

—Si tuvieras que condensar esta década en una sola palabra, ¿cuál sería?

—En el ámbito individual, diría aprendizaje. He aprendido muchísimo sobre el sector, sobre las personas mayores, sobre los cuidados y sobre sus necesidades.

Desde una perspectiva más global, elegiría justicia. Todo esto tiene mucho que ver con la justicia social. Las personas que estuvieron sosteniendo el país durante décadas merecen no solo un final de vida digno, sino también que se les devuelva todo lo que han aportado.

—Cuando fundaste Aiudo, ¿qué problema querías resolver?

—Al principio, la idea era sencilla: queríamos que el servicio estuviera disponible en todo el territorio nacional y que la contratación fuera fácil y transparente.

La familia debía saber cuánto estaba pagando, que la empresa no aplicaba márgenes abusivos, que los cuidadores estaban correctamente atendidos y que podría participar en la elección de la persona que entraría en su casa para cuidar de un familiar.

Después fuimos volviéndonos más ambiciosos. Empezamos a trabajar en cómo seleccionar mejor a los profesionales, cómo personalizar cada servicio, cómo facilitar la burocracia y cómo realizar un seguimiento adecuado de lo que ocurre en el domicilio.

No se trata únicamente de encontrar un cuidador. Se trata de conseguir que ese profesional encaje con la persona mayor, con su familia, con sus necesidades y con su forma de vida.

«No se trata únicamente de encontrar un cuidador, sino de conseguir que encaje con la persona mayor, su familia y su forma de vida»

El entusiasmo con el que comenzó el proyecto, asegura Ibiza, se mantiene intacto. Lo que ha cambiado es la naturaleza de los retos. Durante los primeros años, la prioridad fue consolidar el modelo de negocio. Ahora la compañía se encuentra en una etapa de gestión, optimización y madurez.

Daniel Ibiza junto a su padre, en una imagen familiar que refleja la dimensión más personal de su compromiso con el cuidado de las personas mayores.

«El encaje entre Daniel, Aiudo y los cuidados sigue teniendo la misma fuerza que el primer día», sostiene. Sin embargo, dirigir hoy una organización consolidada exige afrontar nuevos desafíos, gestionar recursos y preparar la empresa para la siguiente década.

Crecer sin perder la cercanía

Uno de los grandes desafíos de Aiudo ha sido ampliar su actividad sin abandonar el trato humano que exige un servicio tan delicado. La empresa empezó en Valencia, pero pronto comenzó a trabajar en comunidades como Cantabria, Andalucía o Galicia.

La tecnología disponible ya en 2016 permitió desarrollar un servicio deslocalizado, apoyado en bolsas de empleo regionales y en procesos de selección adaptados a cada territorio. La expansión internacional, sin embargo, ha resultado más compleja.

—¿Cómo se puede crecer y ampliar horizontes sin perder la cercanía?

—En España es más sencillo, aunque cada región tenga sus particularidades. La tecnología nos permitió prestar un servicio deslocalizado y, al mismo tiempo, capilarizado, con profesionales y bolsas de trabajo de cada zona.

La expansión internacional es distinta. Cambian la legislación laboral, la cultura, el mercado y la forma de constituir y gestionar las empresas. Tuvimos una iniciativa internacional en 2020, pero una expansión nacional y una internacional son procesos completamente diferentes.

Pese a los datos de crecimiento, cuando se le pregunta por el principal logro de estos diez años, Ibiza evita hablar únicamente de facturación, sedes o volumen de negocio. El dato que más valora es haber alcanzado el décimo aniversario con una empresa consolidada y con un equipo que ha evolucionado profundamente.

Detrás de ese aniversario hay más de 11.000 familias atendidas y más de 15.000 empleos gestionados. Pero, para el CEO de Aiudo, las cifras solo tienen sentido cuando se traducen en historias concretas.

—Hablamos de familias atendidas, pero eran familias que muchas veces se encontraban solas y que vieron en Aiudo una oportunidad para cambiar su situación. En mayor o menor medida, lo habrán conseguido. Eso es lo que más orgullo me produce.

Una cuidadora bien seleccionada puede cambiar la vida de una familia.

«Ella ya es una más de la casa»

Entre las frases que más se repiten después de iniciar un servicio de cuidados hay una que resume la relación que puede llegar a construirse entre una cuidadora y una familia: «Ella ya es una más de la casa».

Para Ibiza, escuchar esa expresión demuestra que el proceso ha funcionado. Una persona desconocida entra en un domicilio y, apenas dos meses después, ocupa un lugar de confianza en la vida cotidiana de la persona mayor.

También recuerda a familiares que describen a la cuidadora como «lo mejor que les ha pasado en la vida». Son testimonios que, según explica, permiten comprobar que el impacto de los cuidados va mucho más allá de la asistencia física.

«Muchas familias nos dicen que la cuidadora ha sido lo mejor que les ha pasado. Es una forma de ver cumplido nuestro objetivo»

España afronta, sin embargo, un desafío estructural. El aumento de la esperanza de vida y el progresivo envejecimiento de la población obligarán a ampliar y transformar los recursos asistenciales durante las próximas décadas.

—¿Estamos preparados para afrontar ese envejecimiento?

—No tanto como me gustaría. Seguimos actuando de una forma demasiado reparadora y asistencial. La prevención todavía no juega el papel que debería y muchas veces llegamos cuando el problema ya se ha producido.

Una persona mayor que vive sola y tiene reconocida una situación de dependencia dispone de distintos recursos para acceder a cuidados, pero resultan insuficientes. No estamos cubriendo todas las necesidades y, además, existe una carga burocrática enorme.

No obstante, también contamos con una estructura madura de servicios de atención domiciliaria. Hay que ponerla en valor, desarrollarla, dotarla de recursos y hacerla más ágil. Debemos ofrecer una respuesta más temprana y garantizar que los cuidados también lleguen a las zonas rurales.

El hogar como espacio de autonomía

Cuando una familia contacta por primera vez con Aiudo, el precio suele ser una de sus principales preocupaciones. Muchas personas no reciben ayudas públicas y tienen que recurrir a los ahorros de la persona mayor o a los de sus hijos.

La segunda gran inquietud es quién entrará en casa y cómo encajará con el familiar. A eso se suman la culpa, las dificultades de conciliación, la indecisión entre hermanos y el miedo a asumir decisiones importantes.

«Hay muchos asuntos familiares que permanecen debajo de la superficie y hacen que todo sea más complicado», explica Ibiza.

En la mayoría de los casos, la persona mayor expresa un deseo claro: permanecer en su hogar. La casa representa autonomía, libertad y pertenencia. Es el lugar en el que ha criado a sus hijos, ha compartido décadas con su pareja y ha construido su identidad.

«El hogar no es solo un espacio físico: representa autonomía, libertad, recuerdos y pertenencia»

Abandonarlo puede acelerar, en determinados casos, el deterioro físico y cognitivo. Por eso, el domicilio desempeña un papel que no siempre puede medirse únicamente en términos económicos o asistenciales.

Dignificar a quien cuida

En diez años también ha cambiado la consideración social de los cuidadores. Cuando Aiudo comenzó, su trabajo era mucho más invisible. Hoy, el bienestar del profesional, la prevención del desgaste y la necesidad de reconocimiento forman parte habitual del debate.

Para avanzar, Ibiza considera fundamental ofrecer herramientas de comunicación ante urgencias, formación continua, reciclaje profesional y conocimientos sobre primeros auxilios. También destaca el papel del cuidador en la creación de entornos domésticos seguros, mediante una iluminación adecuada, la reducción de barreras arquitectónicas o la retirada de mobiliario peligroso.

—¿Qué nos han enseñado las personas mayores después de una década escuchándolas?

—Nos han enseñado paciencia. En ocasiones hemos visto a hijos mucho más acelerados y estresados por el cuidado que la propia persona mayor.

También hemos visto a personas mayores actuar como intermediarias entre la familia, el cuidador y la empresa. Y, sobre todo, nos han enseñado que tienen que poder decir cómo desean ser cuidadas y en qué aspectos quieren mantener su autonomía.

Debemos avanzar hacia una sociedad que las escuche.

«La persona mayor tiene que poder decir cómo quiere ser cuidada y en qué aspectos desea conservar su autonomía»

Equipo inicial de Aiudo en Lanzadera.

El futuro: anticiparse a la dependencia

Cuando piensa en los próximos cinco o diez años, Daniel Ibiza no imagina una empresa que aparezca únicamente cuando existe una situación de dependencia grave.

Su aspiración es que Aiudo desempeñe un papel vanguardista en los servicios domiciliarios y que sea capaz de anticiparse a las distintas etapas vitales. El objetivo es ayudar a las personas mayores cuando todavía son autónomas, para que puedan conservar esa autonomía durante más tiempo.

—Queremos ayudar a cientos de miles de personas a seguir siendo quienes son, evitando cambios abruptos en su día a día, traslados de domicilio o decisiones adoptadas por otras personas con las que no estén de acuerdo.

Antes de concluir, el fundador de Aiudo resume el recorrido de la compañía con una frase: «En Aiudo llevamos diez años demostrando que es posible ofrecer cuidados de calidad haciendo partícipes a la familia y a la persona mayor».

Al pedirle una palabra que defina a los abuelos, elige «historia». Como valor aprendido de las personas mayores, escoge «generosidad». Cuando se le pregunta qué no debería faltar nunca en una familia, responde «respeto». Y resume el principal reto de los próximos diez años con un verbo: «evolucionar».

Para las personas mayores, pide paciencia. «Los cuidados van a mejorar», asegura.

Y a todas las familias y personas que han confiado en Aiudo durante esta primera década les dirige un mensaje final:

«Gracias por confiar en nosotros. Nos habéis ayudado a mejorar y seguimos trabajando para hacerlo cada día mejor»

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Aiudo. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.