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La CEV trabaja para que la riqueza territorial se traduzca en oportunidades reales


La fortaleza económica de la provincia de Valencia no se explica únicamente a través de las grandes cifras de inversión, empleo o crecimiento empresarial. Se construye cada día desde nuestras comarcas, desde el trabajo de miles de empresarios, autónomos, asociaciones empresariales, entidades sociales e instituciones que contribuyen al desarrollo de sus territorios y generan oportunidades para quienes viven en ellos.
Conocer quiénes impulsan la actividad económica y social de nuestras comarcas es también una forma de comprender mejor la realidad de una provincia rica en matices, donde cada territorio aporta fortalezas diferentes y complementarias. Una realidad que, en demasiadas ocasiones, sigue analizándose desde una perspectiva excesivamente centralizada.
La provincia de Valencia es diversa. Cada comarca tiene sus propias fortalezas, desafíos y necesidades. No afrontan los mismos retos las comarcas del interior que los grandes polos industriales y logísticos de la costa; tampoco aquellas con una marcada especialización turística o agrícola que las zonas con mayor concentración industrial. Y precisamente por eso resulta imprescindible escuchar a los territorios, conocer sus particularidades y construir respuestas adaptadas a cada realidad.
Desde la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana, y en concreto desde CEV Valencia, llevamos tiempo defendiendo la necesidad de reforzar esa mirada provincial. Estamos convencidos de que el desarrollo económico debe llegar a todos los rincones del territorio y de que las oportunidades no pueden concentrarse únicamente en determinados ejes geográficos. Por eso, uno de nuestros objetivos es fortalecer la vertebración y la cohesión territorial. Y eso pasa, necesariamente, por nuestras comarcas.
La reciente catástrofe provocada por la DANA ha puesto de manifiesto la importancia de trabajar unidos para afrontar los desafíos comunes. La recuperación de las zonas afectadas continúa siendo una prioridad absoluta y todavía queda mucho por hacer para devolver la normalidad a empresas, trabajadores y municipios. Pero nuestra visión de provincia debe ir más allá de la reconstrucción.
La provincia de Valencia presenta importantes desequilibrios territoriales que requieren atención. El eje industrial del norte, articulado en torno a Sagunto y el Camp de Morvedre, concentra algunos de los proyectos de reindustrialización más ambiciosos de toda la Comunitat. El sur, sacudido por la DANA, alberga comarcas como L’Horta Sud, la Ribera Alta y la Ribera Baixa, que generan juntas una parte significativa del empleo provincial. Y el interior, desde la Vall d’Albaida o el Alt Palancia hasta el Rincón de Ademuz, afronta un problema estructural diferente: la despoblación.
Así que mientras el eje norte concentra algunos de los principales proyectos industriales y logísticos que marcarán el futuro económico de nuestro territorio, otras zonas necesitan nuevos impulsos que les permitan desplegar todo su potencial. Pero también el área metropolitana afronta desafíos específicos ligados a la movilidad, las infraestructuras, la vivienda y la competitividad empresarial que requieren una respuesta coordinada.
Las oportunidades que representan los desarrollos empresariales previstos en el sur de la provincia son un buen ejemplo de ello. Del mismo modo que grandes iniciativas han contribuido a dinamizar otras áreas, debemos ser capaces de generar nuevas palancas de crecimiento que favorezcan un desarrollo más equilibrado y refuercen la competitividad de todo el territorio.
Las conversaciones mantenidas durante los últimos meses con empresas y organizaciones empresariales de diferentes comarcas muestran una realidad clara: existen necesidades específicas en cada territorio, pero también preocupaciones compartidas. La mejora de las infraestructuras, la disponibilidad de suelo industrial, la simplificación administrativa, la captación y retención de talento, la adaptación de la formación a las necesidades de las empresas o el impulso a la innovación y la digitalización son retos comunes en toda la provincia.
Es precisamente aquí donde las organizaciones empresariales desempeñan un papel fundamental. No solo la CEV, también ASECAM, FAES, COEVAL, EALZIRA y otras tantas. Somos la voz de las empresas, pero también una herramienta de conexión entre territorios. Escuchamos las necesidades de cada comarca, trasladamos sus reivindicaciones y trabajamos para que formen parte de una estrategia provincial más amplia que permita impulsar el crecimiento económico y la creación de empleo.
La vertebración territorial no se consigue únicamente mediante inversiones o infraestructuras. También se construye generando espacios de diálogo, fortaleciendo las organizaciones empresariales de proximidad, impulsando la colaboración público-privada y favoreciendo que las empresas participen activamente en el diseño del futuro de sus territorios.
Por eso resulta tan importante conocer quiénes son los protagonistas de la economía comarcal. Porque detrás de cada empresa, cada asociación empresarial, cada proyecto empresarial y cada iniciativa de desarrollo local hay personas comprometidas con el progreso de sus municipios y de sus comarcas.
La provincia de Valencia tiene ante sí una gran oportunidad: avanzar hacia un modelo de crecimiento más equilibrado, más cohesionado y conectado con las necesidades reales de cada territorio. Y para lograrlo es imprescindible seguir escuchando a quienes, desde cada comarca, trabajan cada día para generar riqueza, empleo y bienestar. Ese es el punto de partida para construir una provincia más fuerte.