Las bicicletas, más que para el verano

1,5 millones de españoles pedalea cada día para ir a clase o al trabajo. ¿Se apunta?

Las bicicletas, más que para el verano
FELIP ARIZA
Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

No se ha parado a calcularlo al céntimo, pero más de 600 euros al año, seguro. Es lo que se ahorra Laura Martínez en billetes de autobús y metro. Ella va en bicicleta a la oficina, y forma parte de ese millón y medio de personas que pedalean a diario para ir a estudiar o a trabajar, según el Barómetro de la Bicicleta en España 2019, un informe bianual elaborado por la Red de Ciudades por la Bicicleta, la Dirección General de Tráfico y la Federación Española de Municipios y Provincias. Laura, bilbaína de 42 años, está empleada desde hace doce en una oficina del sector bancario del centro de la capital vizcaína, a tres kilómetros y medio largos de su casa. Andando le llevaría unos 40 minutos, casi 25 en transporte público (debe coger un autobús urbano y enlazar luego con el metro), y en coche 12, según Google Maps, «pero luego hay que aparcar y en esa zona es imposible». Hizo cuentas –de tiempo y dinero– y se subió a la bici. «Tardo veinte minutos, de puerta a puerta, y solo doce si cojo la eléctrica del servicio de préstamo municipal. Únicamente si llueve mucho voy en autobús». Cuando tiene que hacerlo gasta 2,8 euros diarios en viajes de ida y vuelta (el autobús urbano cuesta 66 céntimos y 93 el billete del metro, pero se aplica una reducción del 20% en el segundo trayecto por el transbordo). Si fuese todos los días en transporte público tendría que destinar alrededor de 650 euros al año, casi 8.000 en los doce años que lleva trabajando. «La bicicleta no es solo una cuestión de ahorro, es libertad. Ya la usaba cuando estudiaba, la sacaba incluso cuando salía de noche de fiesta». Es la opción, asegura, «más barata y más rápida», aunque «no exenta de peligros». «Queremos ser muy europeos pero las ciudades españolas no están aún preparadas para los ciclistas».

Un reproche que secundan una de cada tres personas encuestadas en el último Barómetro de la Bicicleta, el mayor estudio nacional sobre este medio de transporte que existe: un 34% cree que es «peligroso» circular por la ciudad sobre pedales, un 46% denuncia que los carriles bici existentes son «insuficientes» y un 15,6% alerta de la «falta de aparcamientos para los ciclistas».

En el siguiente estudio, el de 2021, habrá más gente que hable con conocimiento de causa porque los habituales de las dos ruedas van en aumento: un 22,4% de los encuestados declaran utilizar la bici semanalmente (9 millones de españoles), porcentaje este que se reducía al 12,7% en el año 2008. Para quienes se animen a pedalear por primera vez –con la pandemia algunos han decidido cambiar el transporte público por la bici–, unas orientaciones sobre salud y seguridad. Empezando por iniciarse con calma: «Media hora de trayecto a la ida y otro tanto a la vuelta ya está bien para los novatos. Más sería demasiado. Y la velocidad, entre 15 y 20 kilómetros por hora», recomienda Íñigo Urretxua, preparador físico con más veinticinco años de experiencia en el mundo del ciclismo.

Cuidado con las arritmias, la somnolencia...

La bicicleta no tiene grandes contraindicaciones, pero sí algunas. «No es aconsejable en gente que sufra arritmias porque, al pedalear, puede haber cambios en la frecuencia cardiaca. En este caso lo mejor es hacerlo con la supervisión del cardiólogo», advierte Urretxua. Tampoco es un buen deporte para quienes tomen anticoagulantes como el sintrom, «porque hacen diluir la sangre y en caso de caída y hemorragia interna es complejo». Las personas que sufran pérdidas de conocimiento, mareos, epilepsia... tampoco deberían subirse a la bici, «ni aquellas que tomen medicamentos que favorezcan la somnolencia».

Lesiones que 'admiten' la bici: menisco, lumbares...

El dolor de rodilla es una dolencia habitual entre la población y hay quien cree, sin saber, que lo peor es la bici. «Todo lo contrario. Después de una operación de menisco los médicos recomiendan la bicicleta para fortalecer el cuádriceps, esa musculatura que recubre y da fuerza a la articulación de la rodilla. Al ser un deporte sin impacto la rodilla no sufre», explica el preparador deportivo. Dolor lumbar, otro clásico... pero tiene remedio en el caso de los ciclistas. «Lumbares, dolor de cuello... Se puede corregir alterando la posición en la bici y yendo más erguido. Hay biomecánicos que establecen las alturas adecuadas del sillín y el manillar en cada caso». Pero, como orientación general, la posición que no 'duele' es la del tronco erguido, justo al contrario que los ciclistas profesionales. «Ellos van inclinados por una cuestión de rendimiento, porque en esa posición eres más aerodinámico, pero cuando vas en bici al trabajo no buscas rendimiento, sino comodidad». Otra dolencia habitual entre quienes pasan bastante tiempo sobre las dos ruedas es que se le duerman las manos al agarrarse al manillar. «Si la muñeca está muy flexionada puede ocurrir, de ahí que lo ideal sea seguir la linealidad del antebrazo», precisa Urretxu.

Los datos

1,5 millones de personas:
se desplazan a diario en bicicleta a estudiar o a trabajar.
9 millones de personas:
usan la bicicleta una vez a la semana.
¿Qué medio de transporte cree que es más rápido?:
Coche: 30,1%, moto: 16,2%, bici: 12%, patinete eléctrico: 3,7%, transporte público: 22,3%.
51%:
de la gente cree que los ciclistas no son respetuosos con los peatones.
84%:
de los ciclistas paran en un semáforo en rojo, frente al 16% que se lo salta.
16,2%:
de los ciclistas ha sufrido algún accidente en la bici en los últimos cinco años.
41,2 años:
es la edad media de la persona que usa la bicicleta.
La altura del sillín y el manillar: hacer pie solo de puntillas

¿Llega con el pie entero al suelo o no lo toca ni siquiera de puntillas? Pues ambas son malas posturas. «Hay quien quiere seguridad, tocar el suelo fácilmente en caso de tener que frenar precipitadamente. Pero cuidado con cuánto bajamos el sillín. Una manera de acertar con la altura es la siguiente: siéntate, estira la rodilla totalmente y posa el talón sobre el pedal en la parte más baja (la más cercana al suelo). Como pedaleamos con el centropie, con los metatarsos, que son los que aplican más fuerza, cuando estemos en circulación, la pierna se estirará lo suficiente, la rodilla quedará en una semiflexión y, al mismo tiempo, con la punta del pie llegaremos al suelo. Esa es la posición ideal, aunque a los que tienen miedo y les parece muy alto, les bajo un centímetro el sillín, pero uno solo. Si lo bajas más, la rodilla queda muy flexionada, no aprovechas el cien por cien de la fuerza de la pedalada y se puede sobrecargar el cuádriceps», advierte el especialista. Igual de malo que el sillín demasiado bajo es llevarlo más alto de la cuenta: «Si llegas al pedal con la punta, la cadera basculará al pedalear. Es algo de lo que me doy cuenta de un vistazo cuando veo a alguien en la bici. Si sucede eso es que el sillín está muy alto y sufre la parte trasera de la rodilla».

Ahora vamos con el manillar... «Normalmente va un poco más bajo que el sillín, nunca más alto. Aunque hay que probar a qué altura se siente uno más comodo y subirlo o bajarlo un poco, no más de cinco centímetros en todo caso». Los brazos, prosigue Urretxua, «deben ir semiflexionados porque si los llevas estirados es señal de que llegas muy justo al manillar».

La indumentaria: alpargatas en lugar de chancletas

Aquí, la recomendación no hace casi ni falta, pero por si acaso... «En la bici la seguridad la llevamos en los pies, así que debemos usar un calzado fijo. Nada de chancletas, mejor alpargatas en verano. Los cordones de las zapatillas, metidos por dentro para que no se enganchen, y nada de tacones. Muchas europeas del norte van a trabajar en bici con falda y zapatillas y llevan los zapatos de tacón en una mochila. Pero más importante que todo eso, advierte el especialista: «¡El casco! Hay que llevarlo siempre porque las lesiones más habituales en ciclistas son: muñeca, cadera, clavícula y golpes en la cabeza».

«Suma transporte y deporte, una ventaja en tiempos apretados»

Hacemos una asociación directa entre la práctica deportiva y el bienestar fruto de esa liberación de endorfinas. Y es cierto, pero hay más. «El cuerpo necesita movimiento, necesitamos quemar lo que comemos, y por eso es también saludable hacer un deporte continuado, como montar en bici. Además, suma dos cosas necesarias: transporte y deporte, y eso es una ventaja en tiempos tan apretados como estos», opina Guillermo Fouce, presidente de Psicología Sin Fronteras. Además, «si se pedalea en grupo se refuerzan las relaciones sociales, como en los deporte de equipo».