https://static.lasprovincias.es/www/menu/img/valenciacf-desktop.jpg

Vuelta de tuerca de Marcelino

Marcelino da instrucciones en el entrenamiento de ayer en Crans-Montana. / lázaro de la peña/vcf
Marcelino da instrucciones en el entrenamiento de ayer en Crans-Montana. / lázaro de la peña/vcf

En la parcela ofensiva el asturiano comienza a pulir la capacidad de remate que le va a dar este año a la plantilla el fichaje de Maxi Gómez El técnico diseña una exigente sesión táctica dividida por líneas en el campo

J. C. VILLENACRANS-MONTANA.

El Valencia regresó ayer por la mañana a los entrenamientos en su stage de Crans-Montana tras la derrota ante el Mónaco en el debut de pretemporada (1-0) con un solitario gol de Foster. Marcelino García Toral aprovechó la sesión para apretar las tuercas preparando una jornada de trabajo eminentemente táctica dividida por líneas. Lo primero que hizo sobre el campo de Lens fue encerrarse con sus defensas y ajustar conceptos, en el balanceo cuando tenga posesión el rival, las marcas a los delanteros y la presión. Si hay una seña de identidad en el ADN futbolístico de Marcelino es el rigor defensivo que quiere en sus equipos, con lo que se mostró concienzudo en los ejercicios. El resto de compañeros realizaron un circuito físico tras los estiramientos y rondos iniciales. Atentos a las indicaciones del entrenador estuvieron el presidente, Anil Murthy, y el director general, Mateo Alemany, que presenciaron la sesión desde el balcón que sirvió de improvisada zona VIP del Stade Saint-Marc durante el partido que enfrentó a los valencianistas con el Mónaco de Cesc Fàbregas el pasado domingo, en el debut veraniego.

Tras el exhaustivo trabajo con los defensas durante 45 minutos, donde pidió en voz alta la presencia de un portero para completar los ejercicios y allí apareció Cillessen para ayudar a sus compañeros, le toco el turno a los centrocampistas y delanteros. Es ahí donde se observó una de las grandes novedades de la paleta de colores que tendrá el organigrama ofensivo del equipo. La presencia de un activo como Maxi Gómez, un depredador del área, va a permitir al Valencia tener una mayor pegada. Marcelino diseñó una primera parte de ejercicios donde la clave era que el balón llegara por banda para acabar con un remate certero. Exigió a los centradores -Guedes, Kang In Lee o Cheryshev- una precisión milimétrica hasta que el ejercicio se coronó con un golazo del uruguayo, que empaló el balón para colarlo cerca de la escuadra, y que propició una sonora ovación por parte de sus compañeros.

Ese no fue el último movimiento que realizaron los hombres de ataque. Sobre el césped de Lens se colocaron unas picas simulando rivales. Cada una de ellas tenía un número pintado y, previamente, sus jugadores ya sabían el número que les correspondía a la hora de fijar la marca. La circulación de balón, como si de un conocido juego de la infancia se tratara, quedaba abortada cuando el técnico gritaba uno de los números. El ejercicio no terminó hasta que no salió perfecto tres veces seguidas.