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Veredicto con la mente puesta en el Camp Nou

Neto recoge el balón de la portería en una sesión de entrenamiento. / jesús signes
Neto recoge el balón de la portería en una sesión de entrenamiento. / jesús signes

El Valencia se despide de Mestalla con el debate por la nota final que merece

J. CARLOS VALLDECABRES

A punto de ser extraordinaria según Marcelino; algo más que buena como llegó a defender Mateo Alemany todavía en caliente tras la eliminación con el Arsenal o escasa si al final el Valencia se queda en la orilla de los dos frentes que tiene abiertos. Como es imposible saber -porque no habla nunca- lo que de verdad piensa Peter Lim, el hombre que le exigió al entrenador meterse en Champions, el veredicto final corresponderá como siempre al público de Mestalla. Esta tarde será la última vez que esta temporada los aficionados puedan ver a sus jugadores en casa. Luego llegará Valladolid, después Villamarín y por delante tres meses para volver a ilusionarse, pero no serán los dos anteriores escenarios el lugar idóneo para dictaminar sentencias populares. El problema para Marcelino es que por mucho que se esfuerce en defender el abnegado trabajo que ha hecho, el Valencia no depende hoy de sí mismo. En realidad no ha podido disfrutar de esa condición desde que el balón se pusiera en movimiento el 20 de agosto, cuando el Atlético rascó un punto de Mestalla. Nueve meses después, los valencianistas no se atreven a decir con rotundidad si este proyecto les plena de satisfacción o si hay que apretarle las clavijas al entrenador por planificar una plantilla tan corta y que se pasó la primera vuelta de campeonato dándose cabezazos contra la pared.

De la misma forma que a los valencianistas sólo les vale ganar al Alavés esta tarde para seguir manteniendo viva la esperanza, donde también se cuece el asunto es en el Camp Nou. Allí tiene Valverde que decidir si quiere seguir arriesgando después de lo que hizo en Balaídos o si apuesta por la seriedad tal y como están las cosas después de lo de Liverpool. «Los jugadores están con ganas de demostrar», decía ayer el técnico del Barça en un intento por confirmar la predisposición de cara a vérselas con el Getafe. La lectura de que el varapalo europeo beneficia al Valencia es el argumento al que se acoge hoy todo aficionado blanquinegro. El Valencia necesita que el Barça gane sí o sí al Getafe.

Será pues una tarde de las que antiguamente se decía de radios, hoy con el teléfono como principal aliciente. Posiblemente se celebre con la misma fuerza cada gol de los jugadores de Marcelino como los que consigan los barcelonistas. Será inevitable evitar la influencia de lo que allí ocurra.

La otra cuestión es si el Valencia está anímica y físicamente en condiciones de soportar tantas exigencias. Es uno de los quebraderos de cabeza que tenía este sábado Marcelino que, además, debe ingeniárselas para buscarle un ayudante a Parejo por la sanción de Coquelin. El técnico llegó a verbalizar que incluso baraja la posibilidad de meter a Diakhaby en el centro del campo, no con el sistema de Londres sino con el habitual 4-4-2. Lo lógico sería darle la opción a Carlos Soler, menos castigado el jueves, y beneficiar a Ferran con la titularidad en la banda derecha. Todo estará muy condicionado al grado de bienestar físico que confiesen los propios futbolistas durante las horas previas.

El Alavés fue hasta hace bien poco uno de los implicados en la pelea por entrar en la Liga de Campeones. El calendario le ha ido pasando factura y ahora sólo aspiran a la séptima plaza, aunque solo les vale la victoria y que Athletic, Real Sociedad y Espanyol no ganen.