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Vallecas castiga sin descanso a Marcelino

Marcelino, sobre el césped de Vallecas poco antes del inicio del encuentro. / EFE/Víctor Lerena
Marcelino, sobre el césped de Vallecas poco antes del inicio del encuentro. / EFE/Víctor Lerena

La grada la toma con el técnico por el descenso del Rayo en 2016 | «No es de gusto que te insulten, pero no pasa nada», afirma el asturiano, que perdió con el Villarreal ante un Sporting que se salvó

TONI CALEROVALENCIA.

Marcelino vivió un día muy duro en Vallecas. Con más de quince años de carrera en la élite del fútbol español, el asturiano es un tipo curtido, de espalda ancha para sobrellevar las situaciones complicadas. Lo demostró en los momentos más complicados que atravesó con el Valencia al inicio de la presente temporada. Quizás por ello Marcelino le quitó hierro al tormento sufrido en la tarde de ayer. La afición del Rayo Vallecano le estaba esperando. Lo demostró desde antes incluso de que arrancara el duelo. Al sur de la capital no olvidan el descenso del 'Rayito' en la 2015-2016, cuando perdió plaza en Primera y se mantuvo el Sporting de Gijón en una última jornada de vértigo.

«El público expresa lo que quiere y no es de gusto que te insulten, pero no pasa nada», despachó el técnico valencianista tras recibir insultos de todo tipo. El 13 de mayo de 2016, el Villarreal que entrena Marcelino visita El Molinón, un estadio que vio 'nacer' al Marcelino futbolista y entrenador. El Sporting de Gijón gana el encuentro (2-0) y el Rayo hace lo propio ante el Levante (3-1) pero el triunfo de los de Paco Jémez no sirve para nada. Las declaraciones previas de Marcelino ni tampoco las posteriores de su círculo más cercano ayudan a apaciguar los ánimos. El descenso escoció muchísimo en Vallecas y eligieron como culpable al técnico del Villarreal que no ganó en Gijón.

Marcelino era consciente de que su visita a Vallecas no dejaría indiferente a la afición local. Ya en la previa, Paco Jémez intentó no focalizar la atención en las rencillas del pasado. Fue en vano. La grada franjirroja castigó de forma continua a Marcelino, insultado de mil formas posibles. El técnico escuchó unas cuantas 'joyas' cuando en el minuto 77 el colegiado Alberola Rojas se acercó al banquillo visitante para amonestarle por 'hacer observaciones de orden técnico' a una de las decisiones del árbitro.

Alberola Rojas amonestó a Marcelino en la segunda mitad y la afición aprovechó para arreciar las críticas Jémez: «Le he saludado, le he deseado suerte antes y después y ahí acaba mi trabajo como compañero»

Por lo que dijo tras el partido, a Marcelino le dolió muchísimo más la contundente derrota que los insultos de la grada. «Que me parezca o no justo no tiene importancia. Si me lo parece o no, no tiene importancia», repetía el asturiano, sin demasiadas ganas de hablar sobre el asunto. Jémez, por su parte, puso su granito de arena para no alimentar más la polémica: «No me gusta que nadie insulte a nadie. Cada uno muestra su opinión como quiere y yo cuando la intento mostrar quiero ser respetuoso. Le he saludado -a Marcelino- le he deseado suerte antes y después y ahí acaba mi trabajo como compañero. No me preocupan las reacciones de la gente. No le vamos a caer bien a todo el mundo, ni es necesario tampoco».

Parejo, contra un muro

Un penalti a favor del Valencia suele ser sinónimo de gol cuando Dani Parejo se encuentra sobre el césped, pero ayer el capitán chocó contra un muro. Desperdició el madrileño una inmejorable ocasión para poner el 0-1 después de que Rodrigo provocara la falta de Gálvez dentro del área. Parejo tiró sus dos anteriores penaltis a la derecha del portero y ayer varió. Alberto adivinó la intención del rival y detuvo el balón en dos tiempos.

Experimentó Parejo una sensación extraña para él, puesto que llevaba sin fallar un penalti desde marzo de 2017. A partir de ahí, el futbolista de Coslada encadenó diez lanzamientos sin fallo confirmándose como uno de los grandes especialistas de la Liga. El suplicio de Parejo contra Alberto (ayer titular por delante de Dimitrievski) no acabó en ese penalti fallado. En la segunda mitad, con el 1-0, trenzó el capitán una jugada perfecta con Gameiro y su remate se estrelló en el cuerpo del guardameta del Rayo, uno de los mejores del partido.