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El Valladolid investiga a su plantilla por el amaño del partido ante el Valencia

Implicado. Borja Fernández, uno de los encausados, en el homenaje recibido tras aquel partido. / gabriel villamil
Implicado. Borja Fernández, uno de los encausados, en el homenaje recibido tras aquel partido. / gabriel villamil

Las grabaciones apuntan al arreglo del encuentro por las apuestas, y tanto la Federación Española como la Liga sitúan al club de Mestalla fuera de la trama

AMADOR GÓMEZ/R. D.

madrid/valencia. «Había siete jugadores (del Valladolid) comprados, nada más», asegura Carlos Aranda, uno de los considerados cabecillas de la trama de amaños de partidos en Primera y Segunda División, en una grabación interceptada por la Policía que ha salido a la luz una semana después de que estallase la llamada operación Oikos, en la que también están implicados, entre otros jugadores, Raúl Bravo y Borja Fernández, excapitán del equipo pucelano recién retirado. «Apuesta 10.000 euros y te llevarán 20.000», le aconseja Aranda a una empleada de las dos casas de apuestas que regenta el exfutbolista malagueño. «Mira, hermano, el Valencia gana la primera parte y la segunda, ¿vale? O sea, que gana la primera parte y el partido lo gana también; no que gana, que tiene que marcar dos goles en las dos partes, que gana primera y segunda (...). Mira, tú sabes lo que es, no se puede enterar nadie, pero sabes lo que es. Nadie. Nadie es nadie, nadie, ni tus amigos, ni nadie», le insiste Aranda a un amigo durante una conversación previa al encuentro de la última jornada de Liga (0-1 al descanso y 0-2 al final), que culminó el 18 de mayo con la clasificación del equipo de Marcelino para la Champions.

Ni el Valencia ni sus futbolistas están involucrados en el supuesto amaño. En eso parece que hay unanimidad. Así lo subrayaron ayer fuentes de la Federación Española y de la Liga consultadas por este diario. Tampoco lo está el Valladolid, que ayer mostró su «sorpresa, total desconocimiento e indignación» por las informaciones aparecidas y, al sentirse «perjudicado», anunció que se personará en las actuaciones judiciales y que ya «ha iniciado una investigación interna a los futbolistas convocados» para el encuentro.

También han decidido personarse como acusación particular en la causa, que sigue bajo secreto de sumario, tanto la Federación como la Liga. No así el Valencia, que prefiere desvincularse del turbio asunto. En este sentido, Miguel Zorío, exvicepresidente del club y líder de Marea Valencianista ,exigió ayer a Anil Murthy y Mateo Alemany que se personen para defender el honor del club de Mestalla.

El Valladolid recordó que abrió expediente disciplinario a Borja Fernández después de ser acusado de los delitos de corrupción en el deporte y estafa y habérsele impuesto una fianza de 50.000 euros para evitar su ingreso en prisión. Según fuentes policiales, es la misma cantidad que presuntamente se le garantizó a Borja Fernández por ejercer de intermediario entre Aranda y Raúl Bravo -en libertad provisional tras pasar por la cárcel- y algunos jugadores del Valladolid.

Hasta siete futbolistas del equipo blanquivioleta presuntamente colaboraron en la compra-venta de dicho partido, con el objetivo de obtener beneficios con apuestas ilegales, según la transcripción de las escuchas telefónicas a Aranda a la que ha tenido acceso 'El Mundo'. El juez instructor de la causa por el escándalo que ha sacudido el fútbol profesional español y cuyo origen está en el Huesca-Nàstic de Segunda de la pasada temporada (0-1) sitúa, no sólo a Aranda y Raúl Bravo en la cúspide de la trama, sino también a Borja Fernández como pieza clave.

«Al parecer, el resultado pactado fue la victoria del Valencia en la primera parte y la victoria final del mismo equipo, pronóstico éste que efectivamente se cumplió con la ayuda de jugadores del Valladolid. Por su parte, Carlos Aranda y Raúl Bravo hicieron apuestas deportivas en la línea con el resultado previamente pactado», se destaca en la tesis de la investigación policial asumida por el juez instructor en Huesca. El «amaño» del partido disputado en Zorrilla se habría llevado a cabo de «forma concertada con Borja Fernández», a cambio de un pago de dinero que, según la documentación judicial, estaría pendiente de realizarse o de acreditarse con pruebas.

Las investigaciones apuntan a que Borja Fernández se reunió con Raúl Bravo dos días antes del partido en un bar de Valladolid, y también se destaca que, en casa de Keko, otro futbolista del equipo pucelano, se celebró una barbacoa con la presencia del excapitán y «varios jugadores» de la plantilla. Borja Fernández defiende que el motivo de la reunión fue por su retirada, ya que ante el Valencia el excapitán jugó el último partido de su carrera. Según el instructor, Borja Fernández, como capitán, disponía de una «posición privilegiada para proponer e influir sobre todos o algunos jugadores».

La policía tiene acreditada también al menos una conversación entre Borja Fernández y Raúl Bravo, «que cambia constantemente de teléfono, toma muchas precauciones y utiliza teléfonos encriptados», y también constancia de más de una cita considerada sospechosa entre ambos jugadores canteranos del Real Madrid. La investigación revela encuentros entre Borja Fernández y Raúl Bravo, no sólo en un bar de Valladolid propiedad del excapitán del equipo, sino también en la sede del club, cuyo consejo de administración aprobó el viernes un protocolo contra el fraude deportivo.

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