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El fichaje de Rafinha, a fuego lento

Rodrigo chuta durante el entrenamiento de ayer./LÁZARO DE LA PEÑA/EFE
Rodrigo chuta durante el entrenamiento de ayer. / LÁZARO DE LA PEÑA/EFE

El Valencia mantiene el interés en el centrocampista pero afrontará el final del mercado sin prisas | El club no tiene abierta a día de hoy ninguna operación de entrada y salida y estudiará con calma los ajustes de la plantilla

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENACrans-Montana

Peter Lim hizo saltar por los aires la planificación del trabajo de la última semana porque quería escuchar, con su voz, la visión del presente y del futuro del proyecto de Marcelino García Toral. Ese fue el motivo del viaje improvisado a Singapur, hasta tal punto de adelantar un día la presentación de Maxi Gómez y permitir que el asturiano llegara a tiempo de dirigir el primer partido de la pretemporada frente al Mónaco. Para que llegara el consenso tras el cónclave, donde Marcelino expuso de forma detallada al máximo accionista su visión de la jugada, fueron clave en esas 18 horas en territorio asiático que la fotografía del Valencia a finales de julio de 2019 sea muy diferente a la de los últimos dos años, donde comenzó el proyecto liderado en el plano deportivo por Mateo Alemany. Una base más sólida.

En el actual stage de Crans-Montana, el técnico dispone de un bloque que consiguió la pasada temporada los objetivos, con la guinda del título de la Copa del Rey, y sin ningún jugador lesionado, cosa que sí ocurrió hace un año. Con el reciente fichaje de Maxi Gómez, cuya valoración a afectos del Fair Play, contando en la operación a Santi Mina, no llegará a los 40 millones pagados por Guedes, no hay ninguna urgencia, ni en las entradas ni en las salidas porque aún está por ver la cantidad que necesitará vender el club a 30 de junio de 2020 para cuadrar el actual presupuesto. Una de las conclusiones de la reunión de Singapur con Peter Lim es que se va a analizar cualquier operación de entrada para acertar con los pequeños ajustes que se necesitan.

El mejor ejemplo es el de Rafinha Alcántara. El fichaje del centrocampista del Barcelona se cocina a fuego lento. La entidad de Mestalla no espera en los próximos días ningún movimiento pero sí que tiene el frente abierto del brasileño, que permitiría apuntalar el centro del campo con un jugador que pueda dar descanso a Parejo y que, además, tenga la polivalencia para jugar en banda derecha o en la otra pieza del mediocentro. Rafinha está en Japón con el conjunto de Valverde y el Valencia sigue dispuesto a llegar a los 15 millones para ficharlo si el Barça admite el pago aplazado. Sin la urgencia del mercado, se quieren dar los pasos exactos para poder rematar su fichaje.

En cuanto a las salidas, el único temor es a una oferta de última hora de algún equipo de la Premier por alguna de las estrellas del equipo antes del 8 de agosto, el cierre del mercado en Inglaterra. Rodrigo sigue siendo el más señalado pero a día de hoy el club confía en que el delantero no saldrá del equipo. La sensación era otra tras la conquista de la Copa, donde tuvieron la certeza de que el jugador quiso testar su cotización en el mercado, pero en el seno del Valencia ven muy centrado a Rodrigo en el stage de Suiza y confían en que no salga de la plantilla.

Otro de los puntos que se consensuó en Singapur es que no se va a romper el tope salarial de la plantilla, ostentado por Kondogbia y Parejo. Un aviso al ofrecimiento de Otamendi, y una explicación a la no llegada de Denis Suárez, aunque la complicación con el argentino es que el informe deportivo para el central que se busca es, teniendo a Garay, Paulista y Diakhaby, el de otro perfil que sea un complemento, como ocurrió con Roncaglia o en su momento Murillo. De los 28 jugadores con contrato, el Valencia quiere bajar la cifra a 22 o 23 como máximo y, a partir de ahí, jugar con las posibles altas y bajas. En la delantera hay un buen ejemplo. Marcelino quiere cerrar la demarcación con un cuarto futbolista que acompañe a Maxi Gómez, Rodrigo y Gameiro. Con Sobrino casi descartado, Manu Vallejo trabaja para poner sobre la mesa la duda razonable. En caso de que el gaditano salga cedido no se descarta el fichaje de en punta.