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El Valencia sale satisfecho del cara a cara con Bruselas

Peter Lim, en el palco privado de Mestalla, y a su derecha el Príncipe de Johor. / jesús signes
Peter Lim, en el palco privado de Mestalla, y a su derecha el Príncipe de Johor. / jesús signes

La Abogacía del Estado colabora al enviar a un especialista jurídico y la sentencia definitiva sobre la sanción se prevé que llegue en verano

J. CARLOS VALLDECABRES

valencia. El Valencia ya está a la espera de sentencia para saber de una vez por todas si al final va a tener que pagar la multa que la Unión Europea le impuso por lo que consideró este organismo ayuda institucional. Se trata del famoso préstamo de Bancaja a la Fundación, avalado por el Instituto Valenciano de Finanzas, y que en agosto de 2009 cambió por completo la salud financiera de la entidad y el panorama accionarial de la sociedad. El penúltimo capítulo ya está escrito y sólo falta ahora por saber el dictamen definitivo de los jueces. Ayer, en Bruselas, los abogados del Valencia expusieron en la vista oral celebrada en el Tribunal General de la Unión Europea los argumentos preparados para intentar evitar la sanción.

Aunque pasarán todavía algunos meses hasta que se conozca la sentencia -se espera que sea en verano-, cabe destacar la sensación de optimismo con el que salieron los representantes valencianistas de esta cita ante los jueces de la UE. Ni mucho menos este aspecto puede considerarse definitivo porque una cosa es el intercambio de opiniones y cuestiones que se hacen en la misma sala y otra bien distinta el posterior dictamen que se realiza, ya negro sobre blanco; pero es significativa al menos esa impresión que obtuvieron los miembros del equipo jurídico del club, encabezado por el secretario del consejo Germán Cabrera.

Abogado del Estado

Esta vez, además, se contó con la presencia añadida de uno de los miembros de la Abogacía del Estado. Fue, de hecho, el propio despacho de abogados el que solicitó la ayuda del letrado español, teniendo en cuenta sobre todo su mayor grado de especialización en la materia y porque, no hay que olvidar, es el propio IVF -organismo dependiente de la Generalitat- el que está colaborando en todo momento con el Valencia para preparar su defensa y salvar la multa.

El Valencia siguió fiel al guión y al criterio que ha venido manteniendo hasta la fecha. Para empezar, hizo hincapié en que no se puede considerar una ayuda institucional ya que, entre otras cosas, el IVF se encarga de realizar esta misma operación a otras empresas bajo criterios similares. Siempre ha mantenido Bruselas que el Valencia estaba en crisis y que ese dinero le permitió salir de una apurada situación con unos parámetros bancarios muy favorables. El préstamo de 75 millones (ampliado posteriormente en seis más ante la posibilidad de pagar ni tan siquiera los intereses), en cualquier caso, fue concedido a la Fundación y no al club, aunque fue lógicamente la Fundación la que inyectó después el dinero al hacerse con el paquete de acciones que sobró tras la primera ronda. La Fundación se convirtió así en la máximo accionista de la entidad, situación que se conservó hasta que Lim adquirió en 2014 los títulos.

El Valencia insiste en que no se incumplió en aquel momento la legalidad, que todo se resolvió con la entrada en la escena de Lim y que esta situación tan prolongada le está perjudicando de manera considerable, no sólo en lo que afecta a la provisión de fondos que debe realizar cada año en sus balances sino a la misma imagen del club.

Hasta el momento, Bruselas ha ido azotando una y otra vez toda la defensa que ha presentado el Valencia, hasta el punto de insistir desde la UE que la presencia de Peter Lim y sus millones respaldan cualquier contingencia que pudiera afectar a la economía de la entidad.