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Salud de hierro para iniciar el centenario

Salud de hierro para iniciar el centenario
Valencia CF

La afición se vuelca con el nuevo proyecto y regresa a Mestalla entregada a la labor de Marcelino con una plantilla que hace soñar | Kondogbia se une al grupo de capitanes del Valencia, que vive una presentación más ligera y fría con la salida conjunta de los futbolistas al césped

Toni Calero
TONI CALEROValencia

Pasó tantas dificultades en los últimos tiempos que nadie se atrevía a aventurar cómo llegaría el Valencia a su cumpleaños más redondo. Una nube de problemas financieros que amenazaron la viabilidad del club; varias temporadas con la soga al cuello en lo deportivo y, finalmente, el instinto de supervivencia para sacar lo mejor de sí mismo y plantarse en el centenario con una afición rendida al nuevo proyecto. La metamorfosis se asienta sobre dos 'padres', Mateo Alemany y Marcelino García Toral. El director general se dio ayer un baño de masas con las peñas, el técnico esperó unas horas más para recibir el aplauso más cálido de la noche en Mestalla. Juntos hicieron y deshicieron, la plantilla se renovó y volver a la Champions fue el premio gordo de los primeros pasos de la reconstrucción. El futuro se presenta saludable para el Valencia, que en unos meses se unirá al noble grupo de los clubes centenarios y lo hará, al menos en lo que se refiere a lo futbolístico, en plena forma.

El 'estreno' oficioso de la temporada del centenario se vivió ayer. Regresaba el fútbol a Mestalla 82 días después de que Zaza y Guedes (tan cerca, tan lejos, y viceversa) ajusticiaran al Deportivo de la Coruña en la última jornada de Liga. Aquella fue una celebración redonda, porque el equipo ya era Champions y tanto la plantilla como la afición se homenajearon de forma mutua. Ayer también. Había ganas de fútbol. El vigor del proyecto se demostró con un recibimiento propio de los partidos a vida o muerte. La Avenida de Suecia repleta de gente noventa minutos antes de que llegara el autobús del conjunto blanquinegro.

El primer 'pinchazo' de la noche fue cosa del reloj. La presentación debía comenzar a las 20 horas, pero no lo hizo hasta las 20:40. El equipo apareció por los alrededores del estadio muy tarde y los actos, empujados por ello, se demoraron. El Valencia ya había avisado de que la presentación no sería como siempre. Los futbolistas ya no saldrían de uno en uno, sino en grupo. Y ahí estaban, los socios más longevos y algunos históricos exjugadores esperando sobre el césped la aparición de la plantilla blanquinegra.

Fue un acto mucho más ligero, escueto y frío de lo acostumbrado. El Valencia evitó los reconocimientos o críticas individuales (aunque este año no había demasiado riesgo de pitos) y optó por la irrupción grupal. Los encargados de llevar el brazalete fueron los primeros en dejarse ver. Dani Parejo, Rodrigo Moreno, José Luis Gayà, Jaume Doménech y... Geoffrey Kondogbia. Marcelino ha entregado más galones al francés, su roca dentro del esquema, incluyéndole en el grupo de capitanes. Este año habrá cinco.

La idea del Valencia impidió a los recién llegados un papel protagonista durante el paseíllo y bajo los aplausos de la afición. Daniel Wass, Mouctar Diakhaby, Uros Racic y Cristiano Piccini pasaron desapercibidos hasta que el nuevo 'speaker', Manolo Mas, les nombró. No descuidó Marcelino el detalle de que la esperanza valencianista, Kangin Lee, y Jordi Escobar se vistieran de corto para presentarse con el primer equipo. Los dos futbolistas del Mestalla vieron desde la tarima, como el resto de sus compañeros, el cariño que el valencianismo profesa por Zaza.

Al italiano, jugador y hombre especial, no le quedó más remedio que agradecer los cánticos de apoyo en el que pudo ser su último encuentro como futbolista del Valencia. Los técnicos están convencidos de la salida de Zaza pese a lo impopular del traspaso, por otra parte necesario, teniendo en cuenta que Batshuayi ya está aquí y Kevin Gameiro puede firmar en los próximos días.

Sin humos, casi, en la grada

Mientras el Valencia y Deloitte siguen trabajando para encontrar la fórmula que posibilite el traslado al campo de Cortes Valencianas, Mestalla continúa en pie, tan vivo como siempre. Es el estadio más antiguo de la Liga española -son 95 años de historia-, y sin embargo nunca había vivido una jornada como la de ayer. Por primera vez se libró de humos Mestalla. O casi. El objetivo es que no haya ni un pitillo, ni un puro, ni nada más en las gradas del estadio. Tiempo al tiempo: hubo algunos aficionados que, en el primer día del nuevo orden, se saltaron la prohibición y fumaron en sus asientos. El club sí permite que se fume en las zonas que dan al exterior, donde ha colocado ceniceros verticales para quienes no aguanten los 90 minutos de tensión sin echar humo. El Valencia se engancha así a un modelo instalado en los campos del País Vasco o el Camp Nou, entre otros, dentro de la Liga española.

Esa fue, sin duda, la principal novedad que se encontraron los aficionados en el regreso a Mestalla. Pero no fue la única, porque la celebración del centenario gobierna la entidad dentro y fuera de los despachos. Una nueva lona preside el exterior del campo en la avenida de Suecia y el autobús también ha sido tematizado con motivos del cumpleaños valencianista. El cambio en la megafonía, eso sí, todavía no ha surgido el efecto necesario y todavía se escuchan quejas entre el público por la audición, que continúa siendo muy mejorable.

De todo ello se percataron en la noche del Trofeo Naranja los 43.194 espectadores, una cifra espectacular para un acto en pleno verano. Es muy probable que los futbolistas del Valencia se acostumbren pronto a jugar con un Mestalla repleto, porque el viernes se anunciaba que se había tumbado la barrera de los 40.000 abonados. Hacía ocho años que la entidad blanquinegra no alcanzaba esa cifra, pero el crédito del proyecto y la confianza en el mismo van de la mano.

 

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