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El Valencia con menos gol de la historia

Santi Mina se lamenta. / JOSE JORDAN / AFP
Santi Mina se lamenta. / JOSE JORDAN / AFP

En las 84 temporadas que el club militó en Primera nunca había llegado a la undécima jornada con sólo siete dianas, y también es el peor inicio de Marcelino | Todos los equipos de la actual Champions han marcado más tantos que los de Mestalla en sus competiciones nacionales

JOSÉ MOLINS

La preocupación es más que evidente en el entorno y el nerviosismo ya se ha instalado en el Valencia. La ausencia de gol ha encendido la alerta roja. No hay precedentes de una falta de puntería tan grande como la que muestra el equipo. El sábado ante el Girona Mestalla asistió a un festival de las ocasiones falladas, ya fuera por la brillante actuación del portero rival o que el punto de mira de los jugadores está desviado. Es sólo el último episodio, pero la serie está siendo dramática.

Los datos reflejan una realidad impactante: se trata del Valencia con menos gol en toda su historia. Nunca en sus 84 temporadas anteriores en Primera división el equipo había llegado a la undécima jornada de Liga únicamente con siete tantos a favor. Una cifra paupérrima que resalta los problemas que está atravesando el conjunto de la avenida de Suecia.

Además, con los tres tantos que marcó el Betis el domingo, el Valencia se ha quedado también como colista de la competición en el apartado de goles conseguidos. Auténtica pólvora mojada es lo que tiene Marcelino en la plantilla. Los delanteros se reparten un gol cada uno, cifras que no se puede permitir ningún equipo a estas alturas, y mucho menos el valencianista. Gameiro y Batshuayi llegaron en verano para dar un salto de calidad pero sus aportaciones están resultando pírricas, mientras que Rodrigo el año pasado a estas alturas ya llevaba siete goles, los mismos que todo el actual Valencia. Y también sumaba siete Simone Zaza, al que Mestalla ahora echa de menos.

El bajón del hispano-brasileño de una temporada para otra está condenando al equipo, pero esos males afectan también al resto de la plantilla. Ningún futbolista rinde a su nivel y el conjunto de Marcelino lo paga caro. Tampoco los centrocampistas, esa llamada segunda línea, están sacando las castañas del fuego, ya que únicamente Parejo y Cheryshev, junto a los defensas Gayà y Garay, han visto puerta en una ocasión.

El equipo ha empeorado las cifras más exiguas de la historia del club, que databan de la campaña 1969-70, con ocho goles, uno más que ahora. En aquel año el entrenador Joseíto no resistió el mal inicio y fue destituido en la quinta jornada, cuando le sustituyó Buqué. Nebot acabó la temporada como pichichi del equipo con solo siete dianas y el Valencia quedó quinto en la Liga.

Ni siquiera el infausto Gary Neville tuvo números parecidos a los actuales, ya que en sus primeros once encuentros el equipo anotó 12 tantos. Y es que para Marcelino significa también el peor inicio goleador de su carrera como técnico. En sus tres temporadas en el Villarreal llevaba más del doble de tantos, al igual que en el Zaragoza y el Recreativo, mientras que en el Sevilla sumaba 11. Su peor cifra era en el Racing en la temporada 2007-08 con nueve tantos. Pero aún así el técnico insiste en que el único problema del equipo es el acierto de cara a puerta y que no existe ninguna crisis de juego.

Con todo ese panorama, mañana regresa la Champions a Mestalla un mes y medio después, con el Valencia jugándose caer eliminado. Necesita goles para ganar, y en la máxima competición europea los datos también abruman. El conjunto de Marcelino es el menos goleador en su liga nacional de los 32 equipos que componen el torneo. Sólo el Schalke se acerca, con 8 tantos, pero el resto multiplican la cifra, y el rival de mañana, el Young Boys, lleva 43 goles.

Para el encuentro está disponible Santi Mina, recuperado de su lesión y que anotó dos goles en la Copa ante el Ebro. «Está claro que las dinámicas no se cambian por arte de magia, sí con trabajo, con compañerismo, con compromiso, y creo que las palabras ya sobran. Hay que seguir trabajando y hablando en el campo como hicimos el año pasado, esa es la clave para salir de esta situación», reconoció ayer el gallego, que admite la escasez goleadora.

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