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El Valencia, un club acostumbrado a vender

El Valencia, un club acostumbrado a vender

Las ganancias se han convertido en una prioridad con la crisis | La estrategia de traspasar a los mejores activos del equipo para lograr beneficios ha sido la norma en Mestalla durante gran parte de la última década

MANUEL MORERA

El Valencia, con Rodrigo todavía zambullido en la incertidumbre, siempre ha sido un club acostumbrado a vender a sus mejores jugadores para sustituirlos por futbolistas que, en un principio, tenían un cartel más bajo. La estrategia, ahora cada vez más habitual en los últimos días de mercado, siempre ha sido beneficiosa económicamente a corto plazo, pero el efecto a nivel deportivo ha sido dispar. La entidad de Mestalla nunca ha titubeado a la hora de vender a sus mejores activos. Jugadores como el Piojo o Mendieta fueron traspasados en años consecutivos y, sin embargo, para sustituirlos se optó por perfiles más bajos como Carew del Rosenborg o, en el caso del vasco, una ristra de jugadores desconocidos como Rufete, Salva o Mista. Los tiempos eran distintos y las transacciones en julio, algo que con Lim se ha cambiado radicalmente.

Durante los años de bonanza, el Valencia disminuyó el ritmo de ventas. Pese a todo, jugadores relevantes en otras temporadas como Ayala o Aimar se marcharon. Fue con los años duros de la crisis cuando los de Mestalla tuvieron que volver a desprenderse de sus mejores activos. El contexto era diferente, los blanquinegros navegaban con cierta seguridad en la tercera plaza. En 2010 se deshicieron de David Villa y Silva el 19 de mayo y el 30 de junio respectivamente. Sus sustitutos también llegaron a inicios del mercado. Roberto Soldado desembarcó el 9 de junio procedente del Getafe y Aduriz, del Mallorca, se cerró el 14 de julio. El canario no tuvo un sustituto claro, pero el Valencia contrató a Tino Costa el 1 de julio. Un año después, y con el club logrando la tercera plaza cómodamente, se produjo la primera venta de renombre en agosto. Mata salió al Chelsea por 26,7 millones a falta de siete días para cerrarse el mercado, con el único recambio de Piatti, fichado del Almería 16 de julio.

El primer año de Pellegrino no tuvo ningún gran traspaso en cifras, pero salió Jordi Alba al Barcelona por únicamente 14 millones. El catalán fue vendido el 3 de julio y, sin embargo, su sustituto no aterrizó hasta el 24 de agosto, cuando se firmó a Cissokho por 6 millones. El equipo no entró en Champions y se vio obligado a vender a Soldado al Tottenham por 30 millones el 5 de agosto. Pese a que su venta estaba clara desde mucho antes, sus sustitutos fueron Hélder Postiga del Zaragoza, por 3 millones el 7 de agosto; y Pabón, del Monterrey por 7 millones diez días después. Con la llegada de Peter Lim casi asegurada, el Valencia cambió en un inicio de estrategia. Solo salieron Mathieu al Barcelona por su cláusula y Bernat por 14 millones, para dar espacio a Gayà. Los recambios mejoraron las prestaciones y a Otamendi, fichado en enero, se le sumó en agosto Mustafi. El Valencia igualó el récord de puntos en liga. En el verano de 2015, se traspasó al argentino el 20 de agosto y sus sustitutos llegaron con la temporada empezada. Aderllan Santos costó 9,5 millones y fracasó. Abdennour fue el fichaje estrella el 29 de agosto y el Valencia acabó decimosegundo. La propiedad no cambió la estrategia y continuaron las salidas. Gomes fue la única venta importante en julio y Mustafi y Alcácer se marcharon el 30 de agosto, con sus sustitutos todavía fuera del equipo. Munir aterrizó dentro de la operación del de Torrent y Mangala y Garay fueron anunciados el último día. El Valencia volvió a cosechar un mal año. Con la llega de Alemany, transcurrió el primer mercado en años sin ninguna venta de renombre y, el año siguiente, el gran traspaso fue Cancelo, que ya no entraba en los planes y dejó 40 millones en las arcas. Zaza también se marchó en agosto, con su recambio fichado días antes: Batshuayi, que no rindió como se esperaba. Tras dos temporadas atípicas en las que el Valencia no ha realizado ninguna venta destacada, el club vuelve a plantearse el traspaso de su estrella sin tener garantizado el sustituto.