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El Valencia CF se alía con Deloitte para terminar el nuevo Mestalla en la temporada 2021-2022

Boceto. Aspecto de la fachada del futuro estadio que recae a la avenida de Corts Valencianes. / VCF

La consultora se encargará de la «gestión integral del proceso de traslado al futuro estadio»

Héctor Esteban
HÉCTOR ESTEBANValencia

El Valencia ha puesto en manos de la consultora Deloitte la finalización del nuevo estadio de Mestalla y la venta de las parcelas del actual campo. Un encargo que tiene como fin principal que el equipo juegue en su nueva casa la temporada 2021/22. Un plazo exigido por la Actuación Territorial Estratégica (ATE) que obliga al Valencia a tener terminado el estadio de la avenida Cortes Valencianas en mayo de 2021. Además, entre esa fecha y mayo de 2023 tiene que estar demolido el actual Mestalla, cuya venta tiene que aportar el dinero suficiente -mínimo 150 millones- para terminar la obra del nuevo campo.

Esta operación tan compleja ha quedado en manos de Deloitte, que se va a encargar de lo que hasta el momento ha sido un imposible. El acuerdo, tras meses de negociación, lo rubricaron ayer por la tarde el presidente del Valencia, Anil Murthy, y el socio responsable de Financial Advisory en la Comunidad Valenciana y Murcia de Deloitte, Gerardo Yagüe. El club remarca que la alianza con la consultora es necesaria para trasladarse al nuevo Mestalla en los plazos fijados por la ATE.

Las cuatro patas de la operación son la financiación global de la operación, la venta de las parcelas del actual Mestalla, la supervisión de la finalización del nuevo estadio y un plan de negocio para el coliseo y la venta del terciario. El Valencia ha visto como el proyecto, que se ha convertido en una de las imágenes de la crisis económica en la capital, se la ha atragantado. Ahora, con la alianza con Deloitte, no sólo se busca luz para terminar las obras sino hacer rentable un estadio gigantesco que se concibió con aires de grandeza.

El despacho de arquitectura Fenwick Iribarren ya ha presentado dos rediseños de la maqueta inicial. En un principio se concibió un estadio para 75.000 espectadores, que ha reducido su aforo hasta una horquilla que puede ir entre las 50.000 y las 60.000 localidades en función de las necesidades. Además, la cubierta que existía en los dos primeros bocetos se ha suprimido para abaratar el precio.

El Valencia cree que ahora, una vez empieza a existir oxígeno en el mercado inmobiliario, es el momento de acometer la operación: «El mercado inmobiliario ha evolucionado lo suficiente como para responder a nuestros objetivos. Nos hemos aliado con una de las operadoras más grandes a nivel mundial y en paralelo vamos a seguir trabajando con el Ayuntamiento en el tema de las licencias». Por su parte, Gerardo Yagüe, de Deloitte, aseguró que la consultora ya ha colaborado con otros clubes de fútbol «en situaciones similares y el objetivo es cerrar el proyecto con éxito y en los plazos definidos».

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La semana pasada, el alcalde del Valencia, Joan Ribó, señaló en unos desayunos de la agencia Efe que el Consistorio iba a ser comprensivo con el Valencia al tiempo que advirtió de que la paciencia con el proyecto tampoco iba a ser eterna. Las palabras de Ribó ha encontrado unos días después la respuesta del Valencia, que ha encargado a la consultora que ponga en su escaparate todo el proyecto para ver si se puede ejecutar en los plazos establecidos.

«El mercado está en el momento justo que puede permitir llevar el proyecto de una manera ordenada, que dé estabilidad al club y con visión a largo plazo porque se trabaja a muchas décadas vista», señaló Yagüe, en una declaración que deja entrever que una de las negociaciones sería la de hallar un operador que pudiera explotar el nuevo Mestalla durante varios años. Deloitte realiza un informe anual titulado 'Football Money League' sobre la salud económica de los clubes más importantes.

No es la primera vez que el Valencia busca un intermediario internacional para poder solucionar el problema de los dos estadios. En diciembre de 2009, el consejo de administración presidido por Manuel Llorente, puso en manos de la consultora CB Richard Ellis la venta de las parcelas del viejo Mestalla. La intermediaria se llevaba el 1% de la operación -aunque con posibilidad de que fuera progresiva en función de la transacción-. En aquellas fechas, la empresa Tinsa valoró el suelo de las parcelas en 270 millones de euros. Aquel acuerdo entre el Valencia y Richard Ellis no llegó a buen puerto e incluso aparecieron algunas sombras sobre si la consultora había presentado ofertas para comprar las parcelas -algunas de 160 millones de euros- que los gestores del club en aquel momento no aceptaron. Ahora, ocho años y medio después, el Valencia vuelve a buscar un socio que le ayude a solucionar su gran problema.

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