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La tibieza del Rayo chirría en Mestalla

Un momento del Rayo-Valencia del sábado. / ep
Un momento del Rayo-Valencia del sábado. / ep

El club madrileño da cobertura a la carta del primer socio arrepentido en la que intenta justificar los insultos a Marcelino

C. V.

En el Valencia chirría la forma de actuar que ha tenido el Rayo Vallecano con toda la polémica surgida tras los duros insultos que recibió Marcelino por parte de los aficionados -tres especialmente- en el encuentro del sábado en Vallecas. No ha sentado nada bien ni la estrategia que desde el primer momento adoptó el club madrileño ni el hecho de que diera cobertura al escrito de arrepentimiento de uno de los que insultó que, además, justificaba de alguna manera la crispación hacia Marcelino. Aunque en el Valencia se ha decidido no hacer ninguna declaración al respecto, hay cierta perplejidad por la posición oficial de la entidad, que en este tipo de situaciones se echan en falta respuestas algo más enérgicas.

Para empezar, el Rayo públicamente tardó bastante en mostrar su repulsa a lo que las cámaras recogieron -estos aficionados en concreto le desearon la muerte al entrenador y a su esposa- aunque es verdad que fueron miles los que insultaron antes y durante el partido al técnico. Casi a la misma hora que el mismo lunes por la tarde un responsable del Rayo insistía que no se había dado ningún paso al respecto, el consejo admitía públicamente estar reunido sobre este asunto. Mientras unos trataban de ensombrecer el asunto, por otra vía se hacía público.

Horas más tarde, la directiva rayista ventiló en apenas unas palabras -sin disculpas personales- su postura: «No vamos a tolerar ni justificar ningún tipo de violencia». La sanción fue quitarle el pase: quedan tres partidos de local.

Pero más sorprendente aún fue que el Rayo diera cobertura en ese comunicado oficial a la carta manuscrita que presentó uno de los que insultó. Además de pedir disculpas, este socio justificaba su actuación diciendo que «el señor Marcelino faltó el respeto a todo el aficionado al fútbol», en referencia a cuando era entrenador del Villarreal, recordando también un Recreativo-Zaragoza y hasta mencionando lo que dijo su mujer.

Ayer por la tarde, el Rayo repitió el mismo procedimiento con el segundo de los arrepentidos. El socio presentó también una carta disculpándose y el club le retiró el carnet hasta final de curso, como hizo con el anterior.