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La temporada de los récords

Rodrigo celebra el gol al Betis que clasificó al Valencia para la final de la Copa del Rey. / txema rodríguez
Rodrigo celebra el gol al Betis que clasificó al Valencia para la final de la Copa del Rey. / txema rodríguez

PACO LLORET

Por primera vez en la historia, el Valencia llega a estas alturas de la temporada con objetivos por alcanzar en tres frentes competitivos diferentes. Clasificado para la final de Copa del Rey, en cuartos de final de la Europa League y a un punto de alcanzar la cuarta posición en la clasificación liguera a falta de ocho jornadas por disputarse, el conjunto de Marcelino todavía puede asegurar su presencia en la próxima edición de la Liga de Campeones a través del torneo de la regularidad. La recta final del ejercicio del centenario promete fuertes emociones, desconocidas hasta ahora por el valencianismo. El único doblete de la entidad se produjo en la campaña 2003-04 con el título de Liga y la Copa de la UEFA. En aquella inolvidable temporada el equipo comandado por Rafa Benítez cantó el alirón liguero en la jornada 36 a falta de dos para la conclusión del campeonato. Diez días después llegó la victoria en la final continental celebrada en Göteborg ante el Olympique de Marsella. En la Copa los valencianistas fueron eliminados por el Real Madrid en los cuartos de final después de haber superado los cruces anteriores con el Castellón, el Real Murcia y Osasuna.

Hasta mediados de los setenta no se implantó la actual fórmula competitiva de disputar la Copa en paralelo a la Liga. La tradición establecida hasta entonces obligaba a jugar el torneo del KO cuando finalizaba el de la regularidad. La ampliación de la Primera División a 18 equipos establecida en la temporada 71-72 fue el primer paso para modificar el calendario. En el ejercicio 87-88 se volvió a aumentar el número de participantes hasta los 20 actuales. El mejor Valencia en los torneos domésticos fue el de Alfredo Di Stéfano, que alcanzó sendas finales de Copa de forma consecutiva tras haber conquistado la Liga y haber llegado a la última jornada liguera con opciones de revalidar el título. En las ediciones de aquella Copa de las campañas 70-71 y 71-72, el club de Mestalla superó cuatro eliminatorias en cada una sin perder ningún partido antes de alcanzar la final.

Aquella fortaleza exhibida en dos torneos al mismo tiempo desapareció en los siguientes ejercicios y volvió, de nuevo, con el hispano-argentino en el banquillo, en la temporada 79-80, cuando en el mes de abril el Valencia buscaba quedar entre los primeros de la tabla para asegurarse la presencia en Europa y, al mismo tiempo, encaraba las semifinales de la Recopa ante los franceses del Nantes. Finalmente, se conquistó el título continental y se dejó escapar el tren liguero: los valencianistas lo fiaron todo a la final de Heysel y acabaron la Liga en sexta posición después de vencer en un solo encuentro de los últimos cinco disputados. La excelente campaña europea devolvió un protagonismo en estos torneos que solo se había registrado a principio de los años sesenta, cuando el Valencia disputó tres finales consecutivas de la Copa de Ferias. En todas aquellas campañas se alcanzaron las semifinales coperas disputadas casi a la par y en todas ellas se registró el mismo desenlace: los partidos de ida se celebraron en Mestalla y todos acabaron en empate ante tres rivales diferentes: Sevilla, Barça y Atlético. Los choques de vuelta finalizaron con derrota en el Pizjuán y en el Metropolitano. En la visita al Camp Nou se registró una igualada que obligó a disputar un encuentro de desempate en terreno neutral. En el Bernabéu se consumó la eliminación por la mínima con un gol de Roberto en propia puerta.

La última campaña del Valencia con aspiraciones en tres frentes fue la 2011-12, con Unai Emery

Con Claudio Ranieri y con Héctor Cúper como entrenadores el Valencia volvió a competir al máximo nivel en dos frentes de forma simultánea hasta la recta final de la temporada. Bajo la batuta del italiano se vivieron momentos apoteósicos con la clasificación para participar por primera vez en la Champions League y la eliminación de forma aplastante al Real Madrid en las semifinales de la Copa del Rey antes de alzar el título en La Cartuja sevillana. Un año después, en la campaña 99-00, se vivió una apasionante recta final con una espectacular participación en la Liga de Campeones. Las goleadas en cuartos ante el Lazio y en semifinales ante el Barcelona allanaron el camino hacia la final de París. En la Liga se protagonizó un arrollador sprint en las últimas nueve jornadas con un balance de siete triunfos, un empate y una derrota. El Valencia concluyó en la tercera posición. En la siguiente campaña se volvió a competir al máximo nivel hasta la última jornada del campeonato pero el maleficio de San Siro pasó factura a un equipo que fue incapaz de sumar los dos puntos que necesitaba en las tres últimas jornadas para asegurar su tercera presencia consecutiva en la Champions. El cruel desenlace de aquel ejercicio tuvo lugar con el triplete, chilena milagrosa incluida, de Rivaldo en el Camp Nou.

La última campaña del Valencia con aspiraciones en tres frentes tuvo lugar en la 11-12, la cuarta y última de Unai Emery, en la que se alcanzaron las semifinales de la Copa del Rey, las de la Europa League y se aseguró el tercer lugar en la Liga, aunque el tren copero se perdió en febrero por imperativos del calendario.