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Dos soplos de aire fresco

Mangala y Costa posan con su nueva camiseta junto al presidente Anil Murthy. / montañana
Mangala y Costa posan con su nueva camiseta junto al presidente Anil Murthy. / montañana

La ilusión de Mangala y Jaume Costa mitiga la densidad de la crisis institucional | El francés defiende su estado físico al decir que se siente como si tuviera 18 años y el valenciano no esconde la emoción de volver a su casa

J. C. VILLENAVALENCIA.

Eliaquim Mangala y Jaume Costa no sólo han llegado al Valencia para completar la línea defensiva del equipo sino para abrir la ventana y que entre un poco de aire fresco, en un verano que se está complicando por momentos por la crisis institucional que no se cerró con la doble visita a Singapur. Para los dos jugadores, su llegada a Mestalla es a partes iguales una ilusión y un reto. Más allá del «queremos gente que nunca se rindan» con el que les recibió ayer el presidente Anil Murthy, quien sabe si fue un último mensaje a Rodrigo, el doble regreso tiene historias comunes.

Mangala no pudo disfrutar de una temporada, la 16-17, precisamente gloriosa en el Valencia. Ahora, después de no contar para el City, llega con la carta de libertad y dos años por delante para reivindicarse ante los que dudan de su condición física. Ayer saltó cuando se le hablaron de sus lesiones, en plural: «Sólo he tenido una lesión. Era una lesión muy larga pero fue una. Ya entreno y estoy listo para competir. Físicamente me siento mucho mejor, como si tuviera 18 años, y llego a tope». Toda una declaraciones de intenciones para iniciar su segunda parte de relación con el club: «Tengo mucha historia con Valencia. Para mí siempre es una cosa buena estar aquí porque me gusta mucho como ciudad, como equipo y como todo. Puedo aportar mi experiencia. Este equipo necesita continuidad. Me siento querido en Mestalla».

El francés, como es lógico, no se quiso etiquetar con el rol de cuarto central, el buscado por Marcelino para el puesto, y dejó claro que viene a jugar lo más posible: «Tenemos muchos partidos y cada uno va a tener minutos para jugar. Para mí lo más importante es el equipo y voy a entrenar al cien por cien». Mangala tuvo que lidiar en una temporada con Ayestarán y Prandelli en el banquillo antes de que Voro apagara de nuevo el incendio. Es lógico que note el club cambiado: «Tiene una copa más. Cuando estuve aquí era un poco diferente el ambiente. Se ve que el equipo ha cambiado, cómo está jugando y cómo ha ganado un título».

El presidente, Anil Murthy, lanzó un mensaje a la plantilla: «Queremos gente que nunca se rinda»

Para Jaume Costa su cesión es algo más que eso, es un regreso a su casa. Es por ello que sus palabras no fueron las habituales en un jugador cedido ni tampoco su reacción tras salir de Villarreal diez años después, con una carta en sus redes sociales que en otro contexto sería una despedida de manual y que terminaba con un «siempre en mi corazón». Ayer, rodeado de su familia, a Costa se le vio emocionado: «Estoy muy contento de estar aquí. Han sido diez años en los que he labrado una carrera pero nunca se olvida de donde salí. Es un orgullo poder formar parte del club donde me crié». El valenciano reconoció que las sensaciones del primera día fueron «raras» desde el momento en el que volvió a bajar la rampa de acceso a Paterna, ya que venía «un poco nervioso» al lugar donde soñaba hace más de una década con ser jugador del primer equipos: «Las instalaciones han cambiado mucho pero la buena gente siempre permanece. Seguimos siendo los mismos pero un poco mas maduros». El lateral demostró que ha vuelto como un veterano al lidiar con las preguntas más complicadas. Como cedido, tiene contrato en vigor con el Villarreal, responder sobre si le gustaría seguir en Valencia después de junio es complicado: «Mi idea es competir y darlo todo por el equipo en el que estoy. A partir de ahí, no miro. Soy partidario del aquí y ahora». También fue claro con su opinión sobre la crisis del club «porque es algo que no me incumbe, vengo a trabajar» antes de no ponerse la presión de tener que jugar por obligación el sábado por la ausencia de Gayà, reconocer que le gustan «los automatismos» de Marcelino y que ha mantenido contacto con Cheryshev. Su mirada era la de ilusión de un canterano.