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«Fue la solución perfecta para salvar al Valencia»

De izquierda a derecha, Llorente, Olivas, Camps y Carlos de Miguel. / lp
De izquierda a derecha, Llorente, Olivas, Camps y Carlos de Miguel. / lp

Manuel Llorente defiende el préstamo de 75 millones que Bancaja dio a la Fundación, operación que hoy cumple diez años

J. CARLOS VALLDECABRESVALENCIA.

A Manuel Llorente, expresidente del Valencia, se le disparan las pulsaciones cuando se le sugiere, como simple mera hipótesis, que la situación actual que vive el club de Mestalla, con Peter Lim de dueño absoluto, se produzca como consecuencia del préstamo que hace hoy justo diez años concedió la antigua Bancaja a la Fundación. Aquella operación financiera se hizo para que la Fundación cubriera la ampliación de capital (se vendieron 18 millones al público). Fueron 74 millones de euros los que puso el banco a disposición del patronato (el préstamo aumentó después para pagar sus propios intereses), actuando la Generalitat como avalista (motivo que finalmente ha acabado en Bruselas y con la amenaza de multa). En aquella famosa foto sobre el mismo césped y trasladada a los medios un sábado al mediodía aparecieron: el mencionado Llorente, José Luis Olivas (Bancaja), Gerardo Camps (Generalitat) y Carlos de Miguel (en lugar de Társilo Piles, por la Fundación). «No sólo no cometimos errores sino que fue perfecta, fue también la única solución para salvar al Valencia de que entrara en causa de disolución. ¿Qué íbamos a hacer? ¿Entrar en concurso de acreedores con todo lo que eso suponía para la tercera ciudad y el tercer club de España», expresa Llorente con rotundidad.

Llorente era entonces el presidente de un Valencia que luchaba por recuperar la sostenibilidad, sobre todo después de que Juan Soler decidiera un buen día hacer trizas la iniciativa de crear una sociedad mixta (club e instituciones) para construir el nuevo estadio, modelo que años después serviría para que el Athletic construyera el nuevo San Mamés. Aquel proyecto en solitario abrió en canal a la entidad. 550 millones de euros de deuda hicieron que los balances del Valencia zozobraran en los años siguientes y en 2009 -con la amenaza también de Dalport-, el consejo, la Generalitat y la Fundación diseñaron un plan de salvación que acabaría explotándoles en las manos tiempo después. «Estaba todo muy bien diseñado y estudiado para que los patronos institucionales -señala no sólo a la Generalitat sino al Ayuntamiento y a Diputación- fueran aportando el dinero que le iba a hacer falta a la Fundación, así como el Valencia iba a ceder la gestión de la escuela de Paterna. Eran las fuentes de ingreso que iba a tener el patronato para devolver el crédito al banco», recuerda el exdirigente, que señala directamente la «profunda crisis que se vivió en 2010», como la causa principal de que nada de aquello pudiera llevarse a cabo.

No han sido tampoco pocas las voces que en diversos momentos, incluso en Junta de accionistas, se han pronunciado que lo mejor que le podía haber pasado al Valencia, fruto de los problemas, era haber entrado en concurso. Si aquella ampliación no se hubiera hecho, tan sólo quedaba esa vía pero Llorente la rehúsa ahora con tanta vehemencia como por entonces. «Sencillamente no podíamos porque eso hubiera significado que nos hubieran excluido de la Liga de Campeones, tal y como hizo la UEFA con el Mallorca. No hay que olvidar que nuestra labor como directiva no sólo fue jugar año tras año en Europa como hicimos sino rebajar la deuda hasta los trescientos y pico millones». Hoy, por cierto, los números en rojo vuelven a estar en torno a esos 500.