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«La sola presencia de Di Stéfano ya era una motivación, para mí fue el mejor»

Valdez posa en su casa junto a un mural de su etapa como futbolista del Valencia. /DAMIÁN TORRES
Valdez posa en su casa junto a un mural de su etapa como futbolista del Valencia. / DAMIÁN TORRES

Óscar Rubén, Exfutbolista del Valencia CF (1970-78) | Nada más llegar de Argentina ganó la Liga, tuvo que luchar contra varias lesiones y lamenta las formas en las que le comunicaron que debía dejar el club

José Molins
JOSÉ MOLINSValencia

-Di Stéfano fue su gran valedor, ¿le llamó él para que viniera al Valencia en 1970?

-Sí, Di Stéfano envió a su mano derecha, Sánchez Lage, que vino a mi casa en Buenos Aires a hablar conmigo. Yo no conocía el equipo, pero Alfredo quería que me fuese con él después de verme jugar contra Boca, además necesitaba un extremo izquierdo. Él me recogió al llegar a la ciudad, me enseñó Mestalla y todo. Ese fichaje me cambió la vida, porque ya me quedé a vivir aquí.

-¿Cómo fue su relación con el presidente Julio de Miguel?

-Fue muy buena, me recibió muy bien, me hizo sentir en todo momento cómodo, parecía que nos conocíamos de toda la vida. Era muy cercano con todos los jugadores y eso nos daba mucha confianza, de ahí surgió un equipo campeón.

-Su primer tanto impactó mucho, un 0-2 en el Camp Nou, un golazo tras deshacerse de Rifé.

-Sí, fue bonito pero a mí personalmente no fue el que más me impactó. Era muy difícil superar a Rifé, era mi primera temporada y sentía que todavía no estaba al nivel de la liga, a pesar de que yo confiaba en mejorar mi juego con trabajo y disciplina para poder superarlos. Me quedo con otros goles que marqué, sobre todo en Mestalla.

-¿Cuándo empieza a ver posible ganar la Liga?

-A pesar de no tener un buen comienzo, conseguimos remontar, siempre tuvimos confianza en el equipo, en nosotros, estábamos muy unidos, tanto los jugadores como el entrenador, los directivos... sentíamos que esa Liga no se nos podía escapar. Aquel Valencia era muy bueno, teníamos una defensa sensacional, a Aníbal y Antón no había quién los superase.

-¿Qué ambiente había en la ciudad con el equipo antes de ser campeón?

-Era fantástico, es lo que me transmitían, siempre apoyando al equipo. Personalmente siempre me he sentido muy querido y respetado por la afición, así hasta el día de hoy.

-¿Cómo les motivaba Di Stéfano? ¿Es de los entrenadores que más le han marcado?

-Su sola presencia ya era una motivación, era el primero en llegar al campo y el último en irse. Era increíble, entrenaba con nosotros y parecía un jugador más, estaba en plena forma. Alfredo para mí fue el mejor, y en el ámbito personal nació una amistad inquebrantable entre su familia y la mía que hasta día de hoy perdura. Tuve la gran suerte de compartir sus últimos cinco o seis cumpleaños con él.

-Hace un final de liga arrollador, con goles al Athletic y dos al Elche.

-Sí, la verdad es que me sentía bien, pero es que era un gran equipo y eso te da confianza en el juego. Me había adaptado bien a la Liga, aunque mi objetivo no era marcar goles, a mí se me daba mejor darlos con mis asistencias.

-Una grave lesión le impidió viajar a Sarrià el día del título.

-No pude viajar porque los médicos me recomendaron reposo total, por lo que no pude obviamente jugar ni unirme a los festejos del título.

-¿Cómo recuerda ese momento del empate del Barça y el Atlético y celebrar la Liga?

-Lo recuerdo con una emoción tremenda, imagínese, llegar ese año al Valencia y ganar la Liga. Escuché el final del partido por la radio desde mi casa, porque me habían operado unos días antes de la pierna. Aunque lamenté que cuando vino el autobús, ya como campeones, pasaron por delante de mi casa y no me invitaron a subir para celebrar la Liga con el equipo, creo que no se portaron bien.

-Hizo también una Copa fantástica con cuatro goles, uno en la prórroga de la final, pero no bastó para lograr el doblete.

-Me quedó una sensación agridulce, ya que a pesar de los goles no conseguimos el objetivo, que era lograr los dos títulos.

-¿Usted aportaba fantasía a un equipo férreo y muy defensivo?

-Aportaba lo que mejor sabía hacer. Éramos un gran equipo, había mucha sintonía, nos llevábamos todos muy bien, el vestuario era como una gran familia y eso se reflejaba en el campo. Ese era mi juego y hacía lo que se me daba bien.

-¿Cómo era aquel vestuario, con qué jugador tenía mas relación?

-Era un vestuario en el que todos daban su opinión, estábamos muy unidos, éramos un bloque y mi relación era muy buena con todos, en especial con Sergio, Paquito, Antón, Forment... en fin, con todos. Y con Suso Martínez, Sol y Pepe Claramunt a día de hoy nos seguimos viendo y nuestra relación es íntima.

-La temporada siguiente (71-72) rozan ganar la Liga y rozan también la Copa. Marca el gol para eliminar al Real Madrid en semifinales y vuelve a marcar en la final ante el Atlético pero el equipo perdió el título.

-Sí, quedamos segundos a sólo dos puntos del Madrid... lo tuvimos ahí las dos competiciones, pero no pudo ser. Fue una lástima.

-Individualmente fue creciendo, con 9 goles en una temporada, pero el equipo era más irregular y acabó sexto, ¿qué pasó?

-La verdad es que me salieron bien las cosas, pero siempre gracias al equipo, que me ayudaba y me empujaba. Para mí a título personal fue una buena temporada, ya que me respetaron las lesiones.

-El Barcelona estuvo a punto de ficharlo, ¿por qué no se cerró la operación?

-Yo viajé a Barcelona, estaba casi hecho, pero a última hora Marcial se echó atrás y no quiso venir. El Valencia pedía dinero más un jugador, pero al negarse él se frustró todo. El club necesitaba sacar dinero, de ahí que negociaran mi traspaso, la verdad es que me hacía especial ilusión haber jugado al lado de Cruyff.

-Como usted se iba a ir, el Valencia fichó a Keita y Jara, pero se queda y mantuvo sus cifras con siete goles. ¿Pensó que le iban a quitar el puesto, como ocurrió el año siguiente?

-Siempre tuve mucha confianza en mí, pero lo cierto es que eran grandes jugadores y había competencia.

-Con Ciric y Milosevic se salvan del descenso por sólo un punto, ¿temieron bajar a Segunda?

-Claro que temimos bajar a Segunda, a pesar de todo conseguimos mantenernos en Primera. Ese año enfermé de fiebres maltesas y pasé semanas sin poder jugar hasta que con mucho esfuerzo conseguí recuperarme.

-Después cesaron a Milosevic muy pronto y cogió el equipo Mestre, ¿cómo recuerda esa etapa?

-Tengo buen recuerdo, la relación con Manolo era estupenda. Fue una gran persona, gran futbolista y gran entrenador.

-En el 76 el Valencia ficha a Kempes y Diarte, ¿qué recuerda de la llegada de su compatriota?

-Yo seguía peleando por tener sitio en el equipo. Cuando me ponían daba lo máximo de mí, como siempre hice. Le dije a Kempes que le iba a ayudar en la adaptación y así fue. Era muy fácil jugar con él. Nos entendíamos muy bien en el campo, sólo con mirarnos. Yo me metía por todos los lados para buscarle a él, hacíamos una buena combinación.

-Logró tener más presencia en el equipo al año siguiente, el último en el Valencia con Domingo y sus números fueron buenos, con un gol en la victoria al Real Madrid. El equipo vuelve a meterse en Europa tras varios años malos.

-Quedamos en séptimo lugar, tuvimos una primera vuelta regular, pero al final conseguimos estar en competición europea.

-¿Quién le comunicó que no seguía en el club?

-La verdad es que no recuerdo exactamente quién me lo dijo. Pero tampoco lo hicieron bien. Me fui en el verano del 78 a Argentina a ver el Mundial y cuando volví, tenía una carta en mi casa diciéndome que el club ya no contaba conmigo.

-¿Le dio lástima quedarse a las puertas de los tres títulos que llegaron en los años siguientes?

-Hombre, ¿a quién no le gusta ganar títulos? Creo que podía haber continuado, tenía ganas de seguir en el Valencia, el club se portó muy mal.

-Ya retirado, en el 85 le ofrecen ser entrenador, ¿quién se lo propuso? Con Vicente Tormo hubo problemas de impagos, ¿los sufrió?

-Yo estaba entrenando al Mestalla y me ofrecieron entrenar al primer equipo porque querían un técnico de la casa. Yo me debía a mi club y además lo vi como una gran oportunidad, pero las cosas no salieron como esperaba a pesar de mi empeño y el esfuerzo de los jugadores. La economía del club no era buena, no había dinero, y sí, lo sufrimos todos. Fue una mala época.

-Cuando lo echaron, el equipo estaba en zona de permanencia. ¿Cómo vivió el descenso?

-Lo viví con cierta impotencia porque me sentía capacitado para haber sacado el equipo adelante. Pero esa temporada salió todo mal.

 

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