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El rat penat nació más de tres siglos antes que Batman

El murciélago lleva 432 años unido al escudo de la ciudad: aunque la vinculación se supone anterior, está documentada en el Archivo del Reino desde 1587

Página 3 del libro, el escudo lleva el murciélago sobre la corona./LP
Página 3 del libro, el escudo lleva el murciélago sobre la corona. / LP
Francisco Pérez Puche
FRANCISCO PÉREZ PUCHE

La incorporación de la imagen de un murciélago al escudo de la ciudad de Valencia es oscura en sus orígenes. Pero sin duda ocurrió muchos siglos antes del arraigo de las historias de Batman (el hombre-murciélago) en la cultura popular norteamericana, ocurrida en 1929. Teodoro Llorente, fundador de LAS PROVINCIAS e historiador, dio referencia de las primera imágenes en las que el escudo de Valencia aparece coronado por un rat-penat: unas bulas de 1587 y 1588 que se conservan en el Archivo del Reino así lo muestran. Faltaban décadas para que los pioneros del Mayflower hicieran su viaje a la actual costa Este de los Estados Unidos. Después se reprodujo ese escudo coronado por un murciélago en 1653; y en 1674, en el libro 'Fábrica de Murs i Valls'.

En los años cincuenta y sesenta, cada vez que un barco de la VI Flota norteamericana visitaba el puerto de Valencia, se reproducía la misma anécdota: el comandante, invitado a visitar al alcalde turno, se quedaba sorprendido al ver un murciélago sobre la corona del escudo de la ciudad. Una vez, uno de ellos, más atrevido, hizo la pregunta sin retórica alguna: «¿Por qué tienen ustedes un vampiro en lo más alto del escudo?».

Año 1674. La página 399 del libro de 'Murs y valls'. San Vicent Ferrer, la ciudad amurallada y los escudos de la ciudad.
Año 1674. La página 399 del libro de 'Murs y valls'. San Vicent Ferrer, la ciudad amurallada y los escudos de la ciudad. / LP

Se les explicaba que no era un vampiro, sino un murciélago, un animalillo doméstico y respetable que siempre, desde la cultura romana, ha sido querido porque libraba casas y campos de los peligrosos mosquitos. Se les informaba también que el primer escudo de la ciudad, visible en la Puerta de los Apóstoles, era el de una ciudadela sobre el agua; pero que luego, en un momento dado pero no escrito, hubo una adaptación del 'drac alat' de la cimera del rey Conquistador, trasvasado a murciélago en el escudo de la ciudad.

La cimera de Jaime I está ahora mismo expuesta en la Generalitat. La vemos coronada, como es fama, por un dragón, el mítico animal medieval. Sus alas extendidas, nervudas, palmáceas, son parecidas a las del murciélago. El caso es que en el escudo de la Generalitat el animal mitológico fue el dragón unido al casco y en el de la ciudad se transformó en un doméstico y pacífico murciélago.

El cronista Vicente Boix ('Manual del viajero', 1849) recapituló el asunto de los blasones de la ciudad y recordó que están regulados desde 10 de marzo de 1377, cuando la ciudad usó las cuatro barras sobre fondo amarillo propias del rey pero sobremontadas por una corona real como corresponde a la capital del reino; también habló de las dos letras L que recuerdan la lealtad doble de la ciudad en las guerras con Castilla. Pero Boix echa en falta la mención del murciélago, que no le aparece ni «en la antiquísima inscripción de la torre de Santa Catalina, fabricada en 1390; ni en las barandillas de la escalera principal de la casa de la ciudad (habla de la vieja); ni en la hermosa antesala del salón grande del consejo, construida en 1512».

El 'Llibre de Murs y Valls' ofrece dos grabados del emblema, ya con el Rat Penat, impresos en 1674

Lamenta Boix estas y otras ausencias documentales de un 'rat penat' que él considera «designado también por el conquistador». Pero es quien señala que la que él cree primera estampa grabada del escudo de la ciudad con su murciélago la podemos encontrar en el libro citado 'Fábrica de Murs y Valls', de Llop, del año 1674. Murs y Valls fue la institución que construyó las defensas, pretiles, murallas, torres, valladares y puentes históricos; fue el departamento de Obras Públicas de la ciudad, y el libro reúne sus regulaciones, normas, impuestos y tareas a lo largo del tiempo. Con la gracia de que el escudo vigente, con su murciélago de alas extendidas, aparece tanto en la página 3 como en la 399, en este caso junto a la estampa de San Vicente Ferrer y a una curiosa imagen de la ciudad, a vista de pájaro. En el lado opuesto de la página, el escudo de la Generalitat muestra el casco real coronado por el 'drac alat'.

De nuestro querido murciélago han hablado casi todos los historiadores de la Valencia medieval. Teodoro Llorente ('Valencia. II', 108 y ss.) cita a B lancas, Beuter, Miedes y Escolano como autores que refieren cómo el propio don Jaime «lo tomó por insignia, poniéndolo en el timbre de su almete, y dándolo por divisa a la ciudad cuando la hubo ganado». Y añade: «Símbolo de la astucia, dicen algunos que era; otros, de la vigilancia, y hubo quienes disertaron largamente sobre las partes y propiedades del monstruoso murciélago». Llorente, fundador de LAS PROVINCIAS, estudió a conciencia el tiempo oscuro en que dragón y murciélago se confundían y cómo el mítico animal se transformó en emblema doméstico. Y nos informa que cuando la ciudad instaló en el asta de su Senyera el casco del emblema real, el 'drac alat' pasó a ser murciélago y la gente le llamó 'ratpenat'.

Detalle del escudo de Valencia, con el rat penat.
Detalle del escudo de Valencia, con el rat penat. / LP

Llorente, que cuando tuvo que constituir una sociedad literaria valenciana la bautizó como 'Lo Rat Penat', aun hizo otra aportación más interesante. En su 'Valencia' ofrece datos que hacen más antigua todavía esa presencia documental del escudo con murciélago. En concreto nos dice que Vive Ciscar localizó «el murciélago sobre la corona de las armas de Valencia en dos bulas del papa Sixto V, de 1587 y 1588, que originales se conservan en el Archivo general del Reino». Y añade: «Son hasta ahora los documentos más antiguos donde se halla el Rat-Penat en el blasón valenciano». Luego, aún da la fecha de otra imagen del escudo con murciélago anterior al libro de 'Murs y valls': es la que aparece en la 'Lithologia', de José Vicente Olmo, un libro que se imprimió en Valencia, en 1653.

Teodoro Llorente ofreció valiosas pistas sobre la historia del escudo

Documentalmente constatado, Valencia lleva, pues, más de cinco siglos, 522 años, unida a un escudo que muestra un murciélago en su cumbre. Luego es completamente normal, además de halagador, que un equipo de fútbol que ha cumplido un siglo de existencia use ese animalillo del escudo como fetiche o emblema cargado de afecto. Años de coexistencia de la referencia en los escudos de la ciudad y de su equipo de fútbol han permitido que el símbolo se convierta en una pieza entrañable de la sociedad valenciana. A la que sin duda le parecen infantiles las reclamaciones de uso de la imagen del murciélago que se están produciendo desde un arraigo temporal muy escaso.