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Peter Lim deja de ser gafe

Luna presiona a Piccini antes de la jugada entre ambos que acabaría con la lesión del italiano. / manuel molines
Luna presiona a Piccini antes de la jugada entre ambos que acabaría con la lesión del italiano. / manuel molines

Piccini abandona el campo entre lágrimas por un fuerte golpe en el costado y acaba la noche en el hospital para hacerse pruebas Parejo pide a los aficionados que cesen los gritos de 'a Segunda' contra el Levante

J. CARLOS VALLDECABRES VALENCIA.

En un derbi de necesidades y mucho menos pasional y tensionado que los anteriores, en el Valencia casi todo fueron sonrisas menos las lágrimas de Piccini, que acabó la noche en el hospital por el golpetazo que se llevó en el costado derecho por la entrada de un Luna excesivamente impulsivo en el primer tiempo. El italiano fue un llanto continuo cuando, ayudado por uno de los fisios y el médico, no podía ni articular la pierna de dolor a la hora de bajar los escalones del túnel de vestuarios. De ahí, ambulancia y a la clínica para que le sometieran a pruebas.

Piccini fue la víctima de este duelo exento de equilibrio sobre el terreno de juego y que tuvo algunos ramalazos de rivalidad sana o insana, según se mire. Ya con el partido prácticamente resuelto a favor de los valencianistas, el cántico 'P... sapos' fue coreado por una amplio número de espectadores, no así la iniciativa de la Curva Nord cuando se arrancó con lo de '¡a Segunda!' hacia el bando granota, que está con el agua al cuello. Ahí sí se escucharon protestas y silbidos del resto de la grada, y hasta dio la impresión de que Parejo ejerció de capitán y apaciguó también los ánimos de los ultras para que la ofensa terminara lo antes posible.

El Valencia, afortunadamente, tiene tantos frentes abiertos que no tiene sentido abrir una vía de desgaste más y de enemistarse de esa manera con el vecino. Por fortuna para los intereses blanquinegros, parece que todo se está enderezando.

Desde el empate contra el Sevilla, Lim ha visto cuatro victorias de manera consecutiva. Lo nunca visto

Respira pues tranquilo, al menos deportivamente hablando, Peter Lim a quien las cuentas no le saldrán si no entra al final de la Liga el equipo en Champions, aunque al menos consigue de una vez por todas quitarse el sambenito de 'gafarrón', como se dice en el ambiente futbolero. Desde que aterrizó en el Valencia hace ya cinco años, el máximo accionista parecía abonado al disgusto cada vez que le daba por ver a su gente en vivo. Era dejarse caer por Mestalla y palmar el equipo o no pasar del empate. No es que la regla se cumpliera afortunadamente siempre, pero la verdad es que desde que este hombre decidió comprar el club no ha disfrutado una racha tan interesante como la que lleva particularmente ahora.

La estadística no miente. En estos cinco años, es la primera vez que Peter Lim consigue ver en directo cuatro victorias consecutivas de su equipo. Esta temporada ha visto el dueño del club a los futbolistas en ocho ocasiones contando la de ayer, y desde el empate a un gol contra el Sevilla, el resto han sido victorias seguidas: ante el Manchester United (2-1), Krasnodar (2-1), Villarreal (1-3) y la de anoche en Mestalla. Lástima que no vaya a permanecer más días para ver si los de Marcelino superan los trances que todavía les esperan hasta la final de mayo en Sevilla. De momento, pensar que de veinte partidos sólo se ha perdido uno (el de Vallecas) es un síntoma muy interesante.

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