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Pasión por el Valencia

Simone Zaza da las gracias a los aficionados que llenaron ayer las gradas del estadio Antonio Puchades de la Ciudad Deportiva de Paterna. / vcf/lázaro de la peña
Simone Zaza da las gracias a los aficionados que llenaron ayer las gradas del estadio Antonio Puchades de la Ciudad Deportiva de Paterna. / vcf/lázaro de la peña

Casi 2.000 aficionados llenan el Antonio Puchades en el entrenamiento abierto | Los jugadores, con Parejo a la cabeza, agradecen con aplausos el apoyo, después de catorce meses trabajando sin la presencia del público

J. CARLOS VALLDECABRES

¿Tanto cuesta abrir de vez en cuanto las puertas del Antonio Puchades para que los niños vean un entrenamiento de sus ídolos? Catorce meses de trabajo sin público, con el único sonido de los gritos que suele dar ahora Marcelino han tenido que pasar para volver a ver una imagen plácida y de buen ambiente entre los futbolistas y la chiquillería. El Valencia abrió las puertas de la ciudad deportiva y casi dos mil aficionados llenaron las gradas en una tarde que empezó y terminó de la misma manera: con los aplausos de los futbolistas desde el centro del campo en agradecimiento a la generosidad de la afición, capaz de pasar de la nada al todo cuando observa una entrega de sus ídolos.

Con Parejo -como capitán para todo- a la cabeza, y con Jaume y el joven Ferran delante del resto del grupo, saltaron al césped los valencianistas en lo que fue la tercera sesión de trabajo después de las vacaciones. Lo hicieron como era previsible sin Marcelino, que sigue en Gijón convaleciente del accidente. Una lástima la ausencia del entrenador porque si en este Valencia hay un personaje que acapara buena parte de los elogios, ése es el entrenador. Es curioso, pero para una vez que se abre el entrenamiento, el principal valedor del éxito de este equipo se lo pierde. Antecesores en el cargo experimentaron todo tipo de sensaciones en días como éste.

Los equipos 'grandes' siguen la moda de que sus profesionales -y su cantera- deben trabajar a puerta cerrada. Pero una fecha de vacaciones como ésta y la buena marcha en lo deportivo ponen los ingredientes adecuados para que todo salga a pedir de boca. Nuno, arisco con la prensa pero muy interesado de cara a la galería, vivió un 2 de enero de 2015 un entrenamiento con más de cuatro mil espectadores. Fue el día en el que Serreta, uno de los utilleros, cayó desplomado.

Nuno, arisco con la prensa pero interesado con el público, llenó el estadio en enero de 2015

El Valencia por entonces iba como un tiro -cuarto clasificado- y dos días después tenía que pasar por Mestalla el Real Madrid. Buena justificación para demandar un plus de aliento. Se le ganó 2-1. Tres meses antes, en octubre de 2014, Nuno ya había abierto las puertas y se congregaron casi 2.500 aficionados.

La cosa, con el tiempo, empezó a torcerse deportivamente y la valla empezó a crecer. Con Gary Neville -que puso verdadero empeño en blindar al equipo de la prensa- volvió a haber público un 28 de diciembre de 2015: unas 2.000 personas.

El Valencia empezaba a hacer aguas y con Pako Ayestarán, en un intento casi a la desesperada de encontrar algo de comprensión de la grada, se cometió el desliz de abrir las puertas (8 de abril de 2016) sin previsión alguna alguna y pasó lo que nadie quería que pasara. Casi mil personas vieron la sesión pero un pequeño grupo de Curva Nord apretó las clavijas más de la cuenta y hubo insultos contra jugadores como Negredo, Siqueira, Feghouli... Se consiguió el efecto contrario a lo que se pretendía.

Aún así y a pesar de que el Valencia no alzaba el vuelo, el 30 de octubre de 2016 con Cesare Prandelli se congregaron un domingo por la mañana casi 3.000 personas. Parejo y el peculiar Enzo como capitanes repartieron camisetas al público. No hubo ni un solo reproche de la grada hacia un equipo que no funcionaba de ninguna de las maneras.

Ahora, pese al inconveniente de ser sábado tarde, se vivió un buen ambiente. Parejo, Zaza, Guedes, Jaume y alguno más fueron de los más aclamados. Gayà trabajó ya con toda normalidad -lo hizo también en la sesión de la mañana- pero Carlos Soler no pisó ni el césped. Rober se quedó dentro por aquello de que está ya con los dos pies fuera -a la espera de que se haga oficial su marcha al Getafe-, mientras que Murillo se dejó ver con zapatillas y Paulista trabajó por su parte en el gimnasio. Gonzalo Villar, Guillamón, Jordi Sánchez , Álvaro Pérez y los porteros Emilio y Cristian completaron el refuerzo del filial. Para ellos, el de este sábado fue uno de los mejores entrenamientos de los últimos tiempos. La afición siempre da la cara.

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