https://static.lasprovincias.es/www/menu/img/valenciacf-desktop.jpg

Once años son muchos años para el Valencia

Gameiro, Coquelin y Kondogbia, en la sesión previa al encuentro de Sevilla. / irene marsilla
Gameiro, Coquelin y Kondogbia, en la sesión previa al encuentro de Sevilla. / irene marsilla

El equipo pelea con el Betis por una final de Copa que no alcanza desde 2008

TONI CALERO

El 16 de abril de 2008 se plantó un Valencia en ruinas en el Vicente Calderón y, pese a las órdenes que llegaban desde el banquillo, fue capaz de superar de principio a fin al novato Getafe para adjudicarse su séptima Copa del Rey. Desde entonces ha vivido el club de Mestalla años buenos -pocos- otros indecentes y varios mediocres hasta llegar al que nos ocupa, el del centenario, en el que tiene la gran oportunidad de conquistar un título once largos años después. El sorteo alejó a Barça y Real Madrid y trajo al Betis, otro equipo que también cotiza al alza y también tiene sobradas razones para pelear la Copa hasta el último suspiro porque la final se juega en su casa, en el Benito Villamarín.

La fulgurante remontada contra el Getafe devolvió al Valencia a unas semifinales un año después de haberlas chafado, sin demasiada convicción, ante un Barcelona intratable en su torneo favorito. El Betis representa un obstáculo menor, pero otro obstáculo al fin y al cabo. Los de Quique Setién, como el Valencia, son un grupo que cotiza al alza, capaz, por ejemplo, de derrotar al Atlético de Madrid en la última jornada. La eliminatoria se prevé de tú a tú entre dos aspirantes que quieren quebrar la hegemonía del Barça en una hipotética final o bien dejar al Real Madrid sin una Copa que se le resiste desde 2014.

«Espero un partido complicado. El Betis es un buen equipo, que juega muy bien al fútbol y domina bien la posesión. No sé si saldrá muy atrevido o no, lo veremos durante el partido, pero estoy convencido que saldrá a ganar, igual que nosotros», explicó Marcelino sobre un Betis que, más allá del sistema (emplea tres centrales y dos carrileros de largo recorrido) se encuentra en las antípodas de la propuesta del técnico valencianista. «Somos dos equipos muy igualados en capacidad. Estamos en la Liga y jugamos la Europa League. Esperamos traer para la vuelta un buen resultado, mejor que el 1-0 de Getafe», dijo Marcelino.

El valencianismo va a estar con el equipo en el Villamarín porque las 700 entradas disponibles en la zona visitante se agotaron. Las ganas de la afición de llegar a una final son similares a las de Marcelino. «No sé si me merezco una final, pero ganas tengo bastantes. Es otra oportunidad que se presenta y sería un bonito sueño. Trabajaremos fuerte para conseguirlo», prometió el asturiano. Recuerda el técnico que en las eliminatorias ante el Sporting y Getafe el Valencia jugó «dos segundos tiempos mejorables» en la ida y por ello espera que su equipo salga hoy concentrado al máximo desde el primer minuto.

El Valencia viaja hoy mismo hacia Sevilla y lo hará sin Guedes, a quien Marcelino aguarda ya para la visita del domingo de la Real Sociedad. Sí está Kondogbia, aunque en principio partirá en el banquillo con Coquelin compartiendo centro del campo junto a Parejo. Del capitán, que atraviesa un extraordinario momento de forma, habló Marcelino. «Él se defiende con su rendimiento y con su juego, así que es un motivo de satisfacción que haya renovado. Es extraordinario como jugador y como persona», sentenció el entrenador valencianista, quien concentrado para la semifinal aseguró no conocer nada acerca de los fichajes -todos apalabrados- de Jason, Jorge Sáenz y Manu Vallejo: «No me consta ninguno. Nadie del club me ha comunicado nada al respecto y no tengo opinión».

En el Betis juegan varios exvalencianistas y uno de ellos, Sergio Canales, se ha convertido en una de las claves del conjunto de Setién. «Está haciendo una magnífica temporada. Pasó momentos muy difíciles y me alegro por él», admitió Marcelino, que hoy estará muy pendiente del cántabro, Lo Celso o Loren Morón, tres de las principales armas de ataque de los verdiblancos.