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La obsesión que inquieta a Marcelino

Marcelino, junto a Murthy, charla ayer con Jaime Sancho, rector de la Basílica. / damián torres
Marcelino, junto a Murthy, charla ayer con Jaime Sancho, rector de la Basílica. / damián torres

El técnico ha incidido durante la pretemporada en el trabajo para elevar la efectividad

LOURDES MARTÍ

Los goles también ayudan a conseguir los objetivos. O al menos a no sufrir en el arranque de temporada. Marcelino García Toral lo padeció al inicio de la campaña pasada. Acusó el técnico la falta de puntería de su Valencia hasta ver su cargo pendiente de un hilo. Le salvó la fe ciega de Mateo Alemany en que finalmente entrara la pelotita en la portería rival y se recondujera la situación.

Este año el técnico no quiere más sustos (ya ha tenido bastante con la crisis de Singapur) y ha apretado a sus atacantes para que afinen puntería desde el inicio de la pretemporada. Hasta el momento, y con un ojo siempre en el cierre de mercado, cuenta el Valencia con Rodrigo Moreno y Kevin Gameiro. Los goleadores en la final de Copa de Sevilla han seguido batiendo la portería rival después de las vacaciones. El francés es el pichichi del equipo en este verano con tres tantos, y el hispano-brasileño acumula dos. De las nuevas incorporaciones en el ataque sólo uno, Maxi Gómez, ha celebrado un gol con el Valencia. El joven internacional Manu Vallejo todavía no ha visto puerta y, pese a intentar ganarse la confianza de Marcelino, no se descarta su salida.

El entrenador se ha mostrado meticuloso para que el Valencia no acuse este año los problemas que el pasado le pusieron en jaque

El preparador blanquinegro quiere que los arietes tengan plena confianza en sí mismos cuando arranque la Liga el próximo 17 de agosto ante la Real Sociedad. Por este motivo incluso le ha 'quitado' a Parejo, la responsabilidad del lanzamiento de penaltis. Aunque de forma circunstancial, durante la pretemporada, el cuerpo técnico estableció que en caso de pena máxima serían los arietes los encargados de chutar desde los once metros para aumentar esa confianza. Le salió mejor a Gameiro que a Rodrigo, al menos el pasado domingo ante el Leverkusen. Pero las pruebas terminan hoy mismo y el lanzador titular volverá a ser el capitán Parejo.

Además de los puntas puros, Marcelino también cuenta con el recurso de Gonçalo Guedes. El técnico asturiano probó con el luso como segundo delantero en la última parte de la temporada pasada. Reubicó el explosivo extremo portugués con un buen resultado. Una fórmula que repetirá durante la nueva campaña. Otros que han demostrado tener buen ojo de cara a puerta son dos de los futbolistas más jóvenes de la plantilla. Los últimos MVP del europeo sub-19 y mundial sub-20 respectivamente: Ferran Torres y Kang In. Dos jóvenes a quienes Marcelino no termina de ver acomodo en su once, a pesar de que ambos tienen gol. El de Foios saldrá cedido (aunque la operación, al cierre de esta edición, no era oficial) y el entrenador preferiría que el coreano también se marchara este año, aunque de momento se mantiene la idea de Peter Lim, que lo quiere en la plantilla.

El jueves, en la rueda de prensa previa al Trofeo Naranja, además del refuerzo en la zaga, Marcelino reclamó a la dirección deportiva y, por extensión a la propiedad, «un jugador ofensivo que aumente el potencial». Quizás así el Valencia pueda dejar de lado la cantidad de récords acumulados la temporada pasada en cuanto a empates. Algo que afirmaba no entender y, por supuesto, no haber vivido nunca en su carrera.

Gameiro es con tres goles el pichichi de una pretemporada en la que no ha marcado Vallejo

La estrategia sigue siendo una de las obsesiones de Marcelino. Aprovechar la altura de futbolistas como Kondgobia o Garay a balón parado es un plus para un equipo que aspira a repetir en zona Champions y no renuncia a nada en la máxima competición europea y en la Copa. También será junto a Barcelona, Real Madrid y Atlético uno de los equipos que estrenen el nuevo formato de Supercopa que se jugará entre el 8 y el 12 de enero, aunque todavía no sepa dónde exactamente.

Marcelino y su cuerpo técnico han construido su Valencia de atrás para adelante. Hace tres veranos, cuando se puso al frente del banquillo blanquinegro, el equipo venía de encajar 65 goles. Una cifra prohibitiva para un equipo que tenía como obligación, por historia y por cuentas, entrar en máxima competición europea. La estimación del preparador era que los suyos no podían recibir más de 30 tantos si querían alcanzar la zona Champions. En su primer año en el club blanquinegro, con Neto como guardián de la portería tras el adiós de su compatriota Alves, sumó 38 dianas en contra. Se consiguió la cuarta plaza pero habría que cerrar la portería. El año pasado, aquel en el que el equipo no anotaba pero tampoco recibía, por eso aquello de tanto empate, terminó la campaña con 35 goles en contra. El segundo que menos encajó de la Liga empatado con su rival por el cuarto puesto, el Getafe. El Atlético, tercero, recibió 30.