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Murthy, ante el primer amago de crisis social

Montoya y Benzema, en la acción en la que se pitó el segundo penalti a favor del Real Madrid. / afp
Montoya y Benzema, en la acción en la que se pitó el segundo penalti a favor del Real Madrid. / afp

El Valencia anuncia hoy en qué consiste la rectificación sobre los precios que los socios tienen que pagar para las entradas de Copa | El presidente se convirtió en el objeto de los cánticos de protesta de la afición, molesta por tener que pagar para ver al Barcelona entre 35 y 70 euros

Juan Carlos Valldecabres
JUAN CARLOS VALLDECABRESValencia

Anil Murthy tiene hoy el reto de recuperar el favor de la afición. El presidente del Valencia se enfrenta a los siete meses de haberse estrenado en el cargo a lo que podría denominarse el primer amago de crisis de índole social, después de que el pasado sábado tuviera que escuchar en Mestalla los cánticos de buena parte del público (sobre todo de la Curva Nord) quejándose de los precios fijados para el encuentro de vuelta de la semifinal de Copa del Rey contra el Barcelona. Por eso el Valencia tiene previsto anunciar este lunes las medidas definitivas que va a aplicar al respecto.

Tal fue el impacto sufrido el sábado, aunque desde por la mañana se estaba estudiando el tema al empezar a palparse el malestar de la gente, que nada más finalizar el encuentro el club transmitió que se iba a estudiar la fórmula para rectificar los precios fijados, que van desde los 35 euros para la zona más económica del estadio a los 70 de la tribuna. Luego hay una escala de precios: 40, 50, 55, 60 y 65 euros.

Que tuvieran que pasar los socios por taquilla para ver en directo la semifinal de Copa es algo que se sabía desde el mismo momento en el que se compraron los abonos en verano. Ahora bien, en este caso se ha dado una especial circunstancia que envuelven estos precios de una película especial. Por un lado, la afición viene de estar dos años sufriendo los fracasos deportivos que la política de Peter Lim ha causado. Por otro, hay que tener en cuenta que con el entrenador a la cabeza, desde el vestuario del Valencia se ha solicitado de manera machacona durante toda la presente temporada el respaldo de la grada en todos los encuentros, destacando y valorando la generosa actitud del público en todo momento.

35 euros cuesa la localidad más barata para los abonados; la más cara asciende a los 70 euros

A la afición le ha sentado mal que por un lado se le esté pidiendo un apoyo popular y que, por otra, el consejo de administración apriete con precios nada fáciles justo cuando más se supone que necesita el calor de la grada. De hecho, uno de los cánticos que escuchó Murthy fue el que hacía referencia a que bajase los precios porque «queremos pasar».

En todo este asunto, se añade la curiosidad que cuesta más barato ver al Valencia en el Camp Nou que en el propio campo de Mestalla. El problema que se puede dar es encontrarse con un resultado descaradamente a favor de los barcelonistas en la ida, que pudiera restar o anular el interés de la afición blanquinegra en acudir al estadio el siguiente jueves.

Por todo ello, el Valencia quiere acertar en su rectificación. El club tiene asumido que va a tener que devolver parte del dinero que algunos socios ya han pagado para sacar sus entradas estos días. No se han dado cifras al respecto de cuántos socios lo han hecho ya, pero la cifra no parece ser exageradamente positiva.

Hasta el miércoles hay de plazo para que los abonados puedan retirar sus localidades. Después, esas entradas saldrán a la venta en el turno del público en general, y ahí sí que desde el Valencia se aseguraba el mismo sábado que no se iba a tocar ni un céntimo. A partir del jueves, quien no sea socio y quiera darse el capricho de ver el Valencia-Barça para ver cuál de los dos equipos pasa a la final de Copa, tendrá que pagar entre 70 y 180 euros.

El club procuró ayer no deslizar cuál será finalmente la fórmula escogida para este paso atrás, si la de reducir el precio a 10-15 euros la más barata, por ejemplo, o la de premiar en cambio a aquellas familias que tengan varios abonos.

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