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Mestalla agita al equipo en los minutos críticos

La afición, que amenazó con unos pocos silbidos nada más empezar la segunda parte, acaba dando el aliento suficiente al final El equipo hace disfrutar con su vigésimo triunfo de Liga

J. CARLOS VALLDECABRES VALENCIA.

Para que el Valencia sea tercero han sido necesarios que se den muchos factores y la mayoría deportivos, pero tal y como acabó el encuentro anoche, también el anímico tiene su parte de responsabilidad en este ilusionante hecho. Cuando peor estaba el equipo, ya con el reloj aproximándose al minuto noventa, Mestalla se agitó como hacía tiempo que no se agitaba. Está claro que este año el público no puede tener ninguna queja sobre el cómo se están comportando los futbolistas, pero justo es reconocer que el equipo tiene de su lado a la afición (a pesar de los tímidos pitos del 52'). Corría el minuto 86, el Espanyol seguía 'erre que erre' insistiendo, manejando el balón de aquí para allá buscando cómo hincarle el diente a Neto, y fue en ese instante cuando la grada inyectó el aliento que parecía hacer falta.

Es verdad que con los tres de prolongación no fueron muchos los minutos en que se vivió esta especie de trance colectivo, pero fue suficiente para admitir que para los siete partidos que restan -en concreto tres en Mestalla- se esperan sentidas celebraciones. Fue pitar el final del encuentro y Marcelino soltó toda su rabia interior con un gesto de celebración casi más propio de una eliminatoria europea que de un trámite liguero más. Para el Valencia, como para cualquier equipo, no es lo mismo quedar cuarto que tercero. Hay dinero en juego. Un pellizco de un par de millones, por ejemplo, le viene de cine a la directora financiera, Inma Ibáñez, y a su colega Mateo Alemany para cuadrar cuentas y endulzar fichajes. Veinte victorias lleva el Valencia en esta Liga, doce de ellas como local. La racha impone y lleva camino, por qué no, de superar los registros de la primera vuelta. En ese tramo inicial del campeonato, los blanquinegros acabaron la jornada 19 con 40 puntos. Quizás sea una locura pensar en que se puede repetir la cifra, pero el Valencia suma ya 25 de los últimos 27 puntos disputados. Y eso es síntoma que Marcelino sigue apretando las clavijas a su gente.

Al asturiano no se le convence con cualquier cosa y parece tener una decidida fe en sus futbolistas. En su once sobre todo. La alineación de anoche parece casi cantada de antemano con alguna que otra esporádica rotación. Es tal la sensación que desprende el entrenador que entrada la segunda mitad, mantenía todavía su equipo inicial a pesar de que el Espanyol ya había hecho sus dos primeros cambios.

Marcelino, que tardó en hacer los cambios, estalló con un gesto de rabia cuando se pitó el final

Quizás es Marcelino un entrenador que le cuesta activar la tecla de las sustituciones. Santi Mina, por ejemplo, entró a falta de trece minutos cuando ya se había cansado casi de calentar en la banda. A Soler le cambió por el joven Ferran Torres, que estrenaba oficialmente contrato. Canterano por canterano, en una permuta que ya se ha producido en cuatro ocasiones en lo que va de temporada.

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