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Mateo Alemany nunca pierde

Nadal entrega el trofeo de Copa del Rey a Mateo Alemany, en 2003. / eFe
Nadal entrega el trofeo de Copa del Rey a Mateo Alemany, en 2003. / eFe

El ejecutivo se enfrenta por primera vez al Mallorca, del que fue presidente y dueño

J. CARLOS VALLDECABRESVALENCIA.

Si Peter Lim cree que va a arrinconar y sacar de sus casillas alguna vez a Mateo Alemany Font (Andratx 24-2-1963) para que coja sus bártulos y se marche con las manos vacías lo tiene claro. Con lo revuelto que baja el Valencia desde que al máximo accionista le dio por fiscalizar al detalle y tomar partido, el director general blanquinegro parece en cambio navegar con timón firme en aguas para él en calma. Si hay alguien en el Valencia, además de los empleados veteranos -cada vez quedan menos- que vivieron épocas pasadas, que saben lo que es trabajar en un club a punto de explotar por dentro ése es Alemany. La razón de esta experiencia hay que buscarla en su pasado. Y más en concreto en el equipo que pasará mañana por Mestalla y del que Alemany lo ha sido todo: desde ayudante de gerente hasta máximo accionista -como el de Singapur pero a menor escala-, pasando por consejero delegado y presidente. Sólo le faltó ponerse unas botas y saltar al césped para vivir en primera persona aquella final de Copa que ganó su equipo en 2003.

Él, en todo caso, prefería las zapatillas de fútbol sala a la de tacos de aluminio, en concreto para defender la camiseta del Eléctrica Boades. Será la primera vez que Alemany, pase lo que pase en el terreno de juego mañana, estará feliz. Aunque de simpática convicción blanca (madridista), Alemany lo es todo en Palma gracias al Mallorca, su equipo de crecimiento personal y profesional. Y en Valencia, en este corto periodo de tiempo que está, ya lo considera el pueblo casi como en la isla: un héroe.

Allí vivió episodios de todo tipo, con muchísimas luces pero alguna que otra sombra también. Si el proceso de venta de las acciones del Valencia tuvo muchos momentos de dudoso juego, en Mallorca también se vivieron ciertas estridencias, con situaciones que aquí seguro que hubieran provocado algún escándalo popular.

Adquirió las acciones del Mallorca por un millón de euros y con Tebas como padrino

Él, que aterrizó en el club balear tras capturar un mensaje de periódico del presidente Miguel Contestí en el que buscaba gerente, fue ascendiendo a una velocidad de vértigo dentro del escalafón futbolístico. El peldaño definitivo lo subió cuando Florentino Pérez le tentó en 2000 con una propuesta para llevárselo al Real Madrid. Antonio Asensio no lo permitió y para retenerlo en el club bermellón le firmó su primer gran contrato: 480.000 euros... de los de entonces.

En dos épocas bien diferentes estuvo al frente del Mallorca el hoy gran ejecutivo valencianista. En la primera (2000 a 2005) todo fueron flores. En la segunda (2009-2010), poco menos que un calvario, pero en la que consiguió reconducir a la entidad hacia un concurso de acreedores y vender al final su propio paquete accionarial a Serra Ferrer, después de un par de intentonas fallidas y un poco surrealistas a gente como Carlos González (acabaría comprando el Córdoba) y Martín Mingarro.

La habilidad en la supervivencia y su inteligente verborrea le permiten decir lo que le conviene sin aportar nada y, encima, quedar bien. Eso lo detectó pronto Antonio Asensio cuando manejaba el Mallorca por medio del doctor Beltrán. Vio tal potencial en Alemany que acabaría cesando a Beltrán para darle todo el poder, de gestión e institucional, a su ejecutivo estrella.

El Mallorca, que este año ha vuelto a Primera, dicho sea de paso tiene ciertas similitudes al Valencia en lo que a sus luchas intestinas se refiere. Allí se han vivido guerras internas entre Vicens Grande y Bartomeu Cursach, disputa que acabó con Alemany haciéndose con el poder accionarial por un millón de euros con el empujón, curiosamente, de Javier Tebas. Entre él y Alemany hay un fuerte lazo que va más allá de la amistad. De hecho, fue Tebas el que animó a Layhoon a contratar al mallorquín para enderezar el rumbo valencianista y dotarle de un sentido profesional.

No tienen ninguna duda en Palma que Mateo Alemany nunca perdió dinero en los momentos más duros del Mallorca. Eso sí, se recuerda que tuvo que adelantar dinero de su bolsillo para pagar a los empleados justo antes del concurso. Como decía ayer Iván Campo: «Mateo tiene carácter. Si hay algo que no le gusta y no va a sentirse cómodo tomará una decisión, no sé si quedarse o marcharse».