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A Marcelino le preocupa el reloj

El equipo todavía no ha perdido por la mañana mientras que, como le inquieta al técnico, a las 16 horas es cuando más empates ha sumado | Los resultados del Valencia se equilibran si el partido se juega a partir de media tarde

J. CARLOS VALLDECABRES

Anda Marcelino tan desesperado por la ceguera ofensiva de sus futbolistas (contra el Espanyol sólo hubo un remate entre los tres palos en hora y media) que es capaz de mezclar la superstición de los ajos en las porterías con la excusa o realidad de que su equipo padece con la sequedad del césped de Mestalla por culpa del horario del partido. A Marcelino no le gusta jugar a primera hora de la tarde porque, en su opinión, el balón circula más lento que en los encuentros que se disputan por la noche. Conceptos como humedad, césped, circulación de balón y puntería pueden resultar tan difíciles de encajar como fáciles de entender si tenemos en cuenta los registros que lleva este año el Valencia.

Si algo tiene Marcelino es su -excesiva en ocasiones- obsesión por cuidar todos los detalles. No quiere que se le escape nada. Por eso tras el encuentro contra el Espanyol manifestó su queja sobre el horario que últimamente elige la Liga para el Valencia. Tiene razón el técnico en recordar que los dos últimos encuentros (Espanyol y Real Sociedad), el equipo los jugó a las cuatro y cuarto de la tarde. Pero se olvida el asturiano que, por ejemplo, una de las dos goleadas que ha conseguido este año el Valencia en el campeonato liguero ha sido a esa misma hora: Valencia-Rayo (3-0 y a las 16.15 horas).

Marcelino encajaría en los nostálgicos de Mestalla, aquellos que se acostumbraron en una época no muy lejana a jugar los sábados a las 22.30 horas. Aquello sucedía cuando la televisión no reinaba en el fútbol español y eran los propios clubes los que decidían a qué hora iba a jugarse en casa. A los jugadores les gustaba ese horario y a la afición de Mestalla también: bocadillo para cenar y opción para algunos de celebrar en zonas de ocio cercanas la posible victoria del equipo.

En 2012, y por aquello del calor, la Liga dio una vuelta de tuerca al tema de la franja horaria. La temporada arrancó a mitad de agosto y buscando la mejor temperatura para todos, por ejemplo, se jugaron cinco partidos entre las dos primeras jornadas a las 23 horas, entre ellos un cercano Levante-Atlético de Madrid y un Valencia-Deportivo.

En el presente, el Valencia lleva disputados 38 encuentros entre Liga, Copa del Rey, Liga de Campeones y Europa League. Los encuentros europeos y el torneo copero es evidente que se tiene que jugar como muy pronto a las siete de la tarde. En los de Liga sí es cuando las palabras de Marcelino -nunca da una puntada sin hilo- pueden tener repercusión. Si se echa un vistazo a todos los partidos que ha jugado en la 2018-19, resultan varias franjas horarias. Por la mañana (hasta las 13 horas) no le ha ido nada mal; a primera hora de la tarde es cuando más ha jugado y dodne se encuentran 8 empates (ahí sí se le puede dar la razón al entrenador); a media tarde la cosa se equilibra un poco (3 victorias, 3 empates y 2 derrotas); entre las ocho de la noche y las nueve menos cuarto está bastante equilibrado (2 victorias, 3 empates y una derrota), y ya de noche puede al menos tener más opciones Marcelino de salir airoso: 4 victorias, 2 empates pero también 4 derrotas.

En este debate popular que se puede generar, es evidente que si los Rodrigo, Mina, Gameiro y ahora Sobrino y antes Batshuayi hubieran estado un poco más acertados, no habrían volado 21 puntos de Mestalla, por muy seco o húmedo que pudiera estar el césped. Es más, quizás hasta el Valencia en vez de la Europa League estaría jugando la Champions.